Frank Herbert
La función de la ciencia ficción
"The function of science fiction is not always to predict the future but sometimes to prevent it."
Vacaciones al Luso 4: ¡Me derrito!
Cuarto y último post de esta mini-colección... Sé que debería haberlo escrito ayer pero, sinceramente, estaba demasiado cansado. Fueron demasiadas horas de coche de vuelta, con paradas en Cáceres y Trujillo bajo un sol de justicia. Muchas horas de viaje, y no gran cosa que contar. La última de las etapas fue la más relajada en cuanto a visitas pero también la más extenuante. Y para quienes no me crean...
Finalmente, al llegar la casa y dejar las maletas, y tras un merecido reposo, nos pusimos a hacer puesta en común de las fotografías y vídeos que hemos sacado con las tres cámaras que hemos llevado a cuestas. Casi 500 por un lado, algo más de 400 por otro, medio centenar por un tercero y más de setenta vídeos por otro... En total, vamos, más de mil fotografías y cien vídeos han sido los que hemos hecho en estos cuatro días fuera. Así que hoy, a modo de cierre, os dejo por aquí una minúscula selección de esas instantáneas que recogen la belleza de los paisajes y los lugares que he ido visitando en este último fin de semana de junio.
Nazaré:
Lisboa y Belém:
Sintra:
Peniche:
Seis de la tarde, 41ºC
Finalmente, al llegar la casa y dejar las maletas, y tras un merecido reposo, nos pusimos a hacer puesta en común de las fotografías y vídeos que hemos sacado con las tres cámaras que hemos llevado a cuestas. Casi 500 por un lado, algo más de 400 por otro, medio centenar por un tercero y más de setenta vídeos por otro... En total, vamos, más de mil fotografías y cien vídeos han sido los que hemos hecho en estos cuatro días fuera. Así que hoy, a modo de cierre, os dejo por aquí una minúscula selección de esas instantáneas que recogen la belleza de los paisajes y los lugares que he ido visitando en este último fin de semana de junio.
Nazaré:
Aquí preparan el pescado desecado que venden en puestos después.
Subiendo en el funicular a la parte alta de la ciudad...
Se va acercando la puesta de sol...
... y yo me quedo hipnotizado viéndola.
Lisboa es una ciudad en cuesta, así que los transportes se adaptan a ello.
El castillo de San Jorge, vigilando desde las alturas.
La Torre de Belém y una réplica a escala. La réplica es la de delante.
Desde la parte alta del monumento a los descubridores.
Una vista de águila de Lisboa desde el castillo de San Jorge.
Preciosa de día, iluminada y viva de noche.
Y el arte urbano también era, en algunos lugares, impresionante.
Las calles, todas ellas en cuesta, estaban repletas de flores.
La plaza central, de la que salen las callejuelas, rodeada de bosques.
Y cuando digo que había flores, es que había flores de todo color y condición.
Una de las primeras vistas del Palacio da Pena, a medida que te acercas a él.
Colorido, repleto de detalles y variado, así es el castillo...
... y pocas veces encuentras dos paredes iguales.
Otra vista más, con el tritón vigilando la entrada...
... y una vista más en detalle de él.
Y con esta vista nos despedimos de nuestra visita.
Vacaciones al Luso 3: ¡Nos quiere emborrachar!
Finalmente en el hotel después de todo el día pateando suelo vecino. Hoy tocaba ver una parte que nos faltó ayer por visitar de Lisboa (un poco de la parte norte, con el gran parque te tienen allí y la estufa fría), y después hemos echado la tarde visitado Sintra. La parte que nos quedaba por visitar de la capital nos ha mostrado una impresionante panorámica completa desde uno de los puntos más elevados de la ciudad (junto a la Estufa Fría) y, aunque quedaron algunas cosas sin ver, me deja con un excelente sabor de boca.
Y para terminar, hemos cerrado el día (y prácticamente las vacaciones, porque mañana a primera hora nos volvemos para Madrid pasando antes por Cáceres) con una puesta de sol en Peniche. Un lujo, vaya. Al volver al hotel, y después de cenar en el restaurante donde comimos el primer día (aunque mucho más ligerito) nos hemos venido a la casa rural/hotel donde estamos durmiendo. Y he constatado que, definitivamente, la mujer que lo lleva, de unos 60 años, nos quiere emborrachar. Cada uno de los tres días que hemos estado aquí nos ha invitado, cuando hemos vuelto a nuestras habitaciones por la noche, a tomar un trago. Las tres veces hemos declinado la oferta, y las tres veces nos ha insistido.
Cada mañana en el desayuno nos ha hecho un pastel o bizcocho artesanal, y el del primer día fue uno de chocolate que estaba riquísimo, y así se lo dijimos. Hoy, después de haber rechazado nuevamente en dos ocasiones el chupito, ha cambiado la estrategia. Nos ha ofrecido probar el nuevo pastel de chocolate que, como el primer día, ha preparado. Nosotros le hemos dicho que no una primera vez. Pero es que estaba muy rico. Así que al final hemos accedido a que nos partiese un cacho a cada uno...
... y en cuanto hemos empezado a menar la mandíbula nos ha sacado la botella de licor casero, una especie de pacharán portugués (no me he quedado con el nombre, estaba demasiado ocupado con mi pastel de chocolate), y nos ha servido un chupito a cada uno "para pasar mejor la comida". Así que al final la mujer ha logrado, mediante malas artes, su objetivo de que probásemos la receta espirituosa. Que a decir verdad, estaba bastante buena, con un sabor parecido pero algo más suave al del pacharán.
Al menos, una vez conseguido el objetivo, nos ha dejado oponernos a repetir con una segunda copa, si no a estas alturas de la noche me veo tratando de subir las escaleras hacia mi habitación a cuatro patas...
Aunque si ayer ya os decía que el compartir península hace que tengamos muchas cosas en común, hoy el atasco de más de una hora que nos hemos tenido que chupar porque había un evento en la Plaza del Comercio, con el consecuente desvío del tráfico embotado completamente por culpa de un agente de movilidad no viene más que a corroborar mis palabras previas. Al menos, una vez superado ese punto, hemos podido seguir con nuestra ruta prevista para el día.
Y tengo que decir que, si alguna vez venís de vacaciones a Portugal, Sintra es una visita absolutamente imprescindible. Un frondoso bosque cubre una serie de montañas, dos de ellas coronadas por las formas de sendos castillos. A medida que avanzas por la carretera, empiezan a aparecer por entre los árboles, aquí y allá, casas de estilo palaciego. De repente, una gran cuesta aparece ante ti (una más después de las que ya habías subido, quiero decir) y una vez la subes llegas a la plaza del pueblo, una explanada alrededor de la cual se apiñan todo tipo de edificios y de la cuál, entre estos últimos, nace toda una red de callejuelas que, unas con escalones y otras en liso, suben o bajan por las laderas de la montaña. Si te asomas al mirador, o llegas al final de esas calles, vuelves a encontrar verde por todas partes. Una postal totalmente de ensueño (aunque no para quien se compre una casa alli y descubra que su hogar está en la parte de arriba del todo y la panadería en la de abajo, claro) que merece la pena visitar.
Una vista de Sintra
Y el Castillo da Pena es espectacular. Pintado en una gran variedad de colores y con mil formas fantásticas talladas en cada rincón son un espectáculo que no hay que perderse si viajas a Portugal.
Detalle de la entrada al palacio.
Y para terminar, hemos cerrado el día (y prácticamente las vacaciones, porque mañana a primera hora nos volvemos para Madrid pasando antes por Cáceres) con una puesta de sol en Peniche. Un lujo, vaya. Al volver al hotel, y después de cenar en el restaurante donde comimos el primer día (aunque mucho más ligerito) nos hemos venido a la casa rural/hotel donde estamos durmiendo. Y he constatado que, definitivamente, la mujer que lo lleva, de unos 60 años, nos quiere emborrachar. Cada uno de los tres días que hemos estado aquí nos ha invitado, cuando hemos vuelto a nuestras habitaciones por la noche, a tomar un trago. Las tres veces hemos declinado la oferta, y las tres veces nos ha insistido.
Cada mañana en el desayuno nos ha hecho un pastel o bizcocho artesanal, y el del primer día fue uno de chocolate que estaba riquísimo, y así se lo dijimos. Hoy, después de haber rechazado nuevamente en dos ocasiones el chupito, ha cambiado la estrategia. Nos ha ofrecido probar el nuevo pastel de chocolate que, como el primer día, ha preparado. Nosotros le hemos dicho que no una primera vez. Pero es que estaba muy rico. Así que al final hemos accedido a que nos partiese un cacho a cada uno...
Sus armas de chantaje...
... y en cuanto hemos empezado a menar la mandíbula nos ha sacado la botella de licor casero, una especie de pacharán portugués (no me he quedado con el nombre, estaba demasiado ocupado con mi pastel de chocolate), y nos ha servido un chupito a cada uno "para pasar mejor la comida". Así que al final la mujer ha logrado, mediante malas artes, su objetivo de que probásemos la receta espirituosa. Que a decir verdad, estaba bastante buena, con un sabor parecido pero algo más suave al del pacharán.
Al menos, una vez conseguido el objetivo, nos ha dejado oponernos a repetir con una segunda copa, si no a estas alturas de la noche me veo tratando de subir las escaleras hacia mi habitación a cuatro patas...
Vacaciones al Luso 2: ¡Son como nosotros!
Segundo día de estas minivacaciones por Portugal. Después de la comilona de ayer (y teníais que ver qué desayuno nos hemos metido entre pecho y espalda, con mermeladas, mantequillas y zumos caseros 100%) tocaba volver a ponerse en marcha para visitar, en este caso, Lisboa.
Es una ciudad con muchísimo encanto, con grandes avenidas repletas de árboles y pequeñas callejuelas donde no caben más de dos personas hombro con hombro. Es una ciudad que bulle de actividad, que tiene gente moviéndose a todas horas de un lado para otro desde la mañana hasta la noche, dominada por el castillo de San Jorge que la vigila desde lo alto. Y sobre todo es una ciudad que acoge y se enorgullece de su pasado y de su antiguedad. Hay casas con la pintura desconchada junto a grandes nuevas estructuras o fachadas cubiertas de baldosas pintadas desde el suelo hasta el tejado. Hay espectáculos de fados en locales junto a las discotecas con música más actual, los tranvías más modernos comparten raíles con los de época, y las mujeres con el traje regional portugués esperan al semáforo al lado del turista japonés con cámaras digitales último modelo. Es una ciudad de contrastes y muchas, muchas cuestas. Nunca se me ocurriría comprarme una bicicleta si viviese aquí.
Pero en algunas cosas, esto de que compartimos península se nota y los portugueses, en muchas cosas, son exactamente iguales que nosotros. También aquí te encuentras obreros a las doce de la mañana durmiendo la siesta a la sombra en la parte de atrás de la camioneta. También aquí los pesetas [1] hacen guarradas al volante en cuanto tienen ocasión. También aquí los carteristas utilizan el truco de llevar la chaqueta doblada sobre el brazo para levantarte el dinero [2]. Y también aquí hay quien aparca donde le sale de los mismísimos. Como el tipo inteligente que esta mañana no ha tenido otra ocurrencia que aparcar...
... en medio de las vías del ferrocarril, claro que sí. Lo cual ha provocado que nos hayamos quedado a nuestra vuelta de ver Belém, con su torre, el Monumento dos Descubridores y el Monasterio de los Jerónimos, y de comernos unos inevitables pasteles de nata (¡¡tengo que aprender a hacer esa receta!!) esperando durante más de media hora en el tranvía, sin aire acondicionado, con un calor endemoniado, y mientras que tanto el del tranvía como un policía de tráfico que por allí pasaba hacían sonar cláxon y sirena para llamar la atención del dueño del coche. Por supuesto, en estos treinta mintos se ha formado un atasco de impresión, porque el tranvía se ha quedado en medio de un cruce.
Finalmente ha aparecido el dueño con cara de "Anda, ¿así que estas cosas metálicas del suelo son vías de tranvía? Fíjate qué curioso." y, para regocijo de todos los que íbamos montados en el transporte público, mientras nuestro tranvía se alejaba hemos podido ver al agente de circulación sacando unos cuantos papeles para, sin duda alguna, pedirle un par de autógrafos al destinatario del 68% de los insultos que, en esos treinta minutos, se han dicho en toda Lisboa.
Así que sí, nos parecemos en algunas cosas... Pero nos seguimos diferenciando en otras. Aquí, por lo menos, el policía aparece en el momento adecuado y al tío le cae el multón. En Madrid todavía seguiríamos subidos en el vagón.
[1] Hay quien, erróneamente, llama "taxistas" a esta gente.
[2] No, tranquilos, a nosotros no nos han robado nada, pero sí hemos visto a un tío pillar a un carterista hoy en la parada del tranvía y casi salen a palos.
PD: Sé que las fotos que he colgado no son la novena maravilla ni lo más representativo de Lisboa, pero a estas alturas de la noche eran las únicas que tenía a mano... Tengo pensado poner, en el momento en que corresponda, alguna foto más, así que las habrá, las habrá, que para algo hemos sacado algo así como... miles de ellas. xD
Es una ciudad con muchísimo encanto, con grandes avenidas repletas de árboles y pequeñas callejuelas donde no caben más de dos personas hombro con hombro. Es una ciudad que bulle de actividad, que tiene gente moviéndose a todas horas de un lado para otro desde la mañana hasta la noche, dominada por el castillo de San Jorge que la vigila desde lo alto. Y sobre todo es una ciudad que acoge y se enorgullece de su pasado y de su antiguedad. Hay casas con la pintura desconchada junto a grandes nuevas estructuras o fachadas cubiertas de baldosas pintadas desde el suelo hasta el tejado. Hay espectáculos de fados en locales junto a las discotecas con música más actual, los tranvías más modernos comparten raíles con los de época, y las mujeres con el traje regional portugués esperan al semáforo al lado del turista japonés con cámaras digitales último modelo. Es una ciudad de contrastes y muchas, muchas cuestas. Nunca se me ocurriría comprarme una bicicleta si viviese aquí.
Un tranvía modelo clásico esperando a que nos movamos.
A veces el choque linngüístico es inevitable... Noteríasnoteríasnoterías
Pero en algunas cosas, esto de que compartimos península se nota y los portugueses, en muchas cosas, son exactamente iguales que nosotros. También aquí te encuentras obreros a las doce de la mañana durmiendo la siesta a la sombra en la parte de atrás de la camioneta. También aquí los pesetas [1] hacen guarradas al volante en cuanto tienen ocasión. También aquí los carteristas utilizan el truco de llevar la chaqueta doblada sobre el brazo para levantarte el dinero [2]. Y también aquí hay quien aparca donde le sale de los mismísimos. Como el tipo inteligente que esta mañana no ha tenido otra ocurrencia que aparcar...
... en medio de las vías del ferrocarril, claro que sí. Lo cual ha provocado que nos hayamos quedado a nuestra vuelta de ver Belém, con su torre, el Monumento dos Descubridores y el Monasterio de los Jerónimos, y de comernos unos inevitables pasteles de nata (¡¡tengo que aprender a hacer esa receta!!) esperando durante más de media hora en el tranvía, sin aire acondicionado, con un calor endemoniado, y mientras que tanto el del tranvía como un policía de tráfico que por allí pasaba hacían sonar cláxon y sirena para llamar la atención del dueño del coche. Por supuesto, en estos treinta mintos se ha formado un atasco de impresión, porque el tranvía se ha quedado en medio de un cruce.
Finalmente ha aparecido el dueño con cara de "Anda, ¿así que estas cosas metálicas del suelo son vías de tranvía? Fíjate qué curioso." y, para regocijo de todos los que íbamos montados en el transporte público, mientras nuestro tranvía se alejaba hemos podido ver al agente de circulación sacando unos cuantos papeles para, sin duda alguna, pedirle un par de autógrafos al destinatario del 68% de los insultos que, en esos treinta minutos, se han dicho en toda Lisboa.
Así que sí, nos parecemos en algunas cosas... Pero nos seguimos diferenciando en otras. Aquí, por lo menos, el policía aparece en el momento adecuado y al tío le cae el multón. En Madrid todavía seguiríamos subidos en el vagón.
[1] Hay quien, erróneamente, llama "taxistas" a esta gente.
[2] No, tranquilos, a nosotros no nos han robado nada, pero sí hemos visto a un tío pillar a un carterista hoy en la parada del tranvía y casi salen a palos.
PD: Sé que las fotos que he colgado no son la novena maravilla ni lo más representativo de Lisboa, pero a estas alturas de la noche eran las únicas que tenía a mano... Tengo pensado poner, en el momento en que corresponda, alguna foto más, así que las habrá, las habrá, que para algo hemos sacado algo así como... miles de ellas. xD
Vacaciones al Luso 1: ¡No tienen mesura!
Aquí estoy, en el pequeño pueblo de Salir de Matos, cerca de Caldas da Rainha, Portugal. He venido cuatro días con mis padres a pasar el puente, y como he tenido la suerte de contar con conexión wifi en el hotel he pensado en dejaros por aquí alguna que otra anécdota que me vayan sucediendo en estos cuatro días de viaje. Para hoy pensé en hablaros de las ocho horas de coche que me he metido para el cuerpo, de haber descubierto que existe un museo del orinal en España, o de cómo he tenido que salir corriendo detrás de un billete de 10€ llevado por el viento en medio de un peaje portugués.
Pero en vez de eso os voy a contar lo que nos ha pasado hoy en el restaurante en el que hemos comido. Hemos llegado a uno de los dos restaurantes que tiene este pequeño pueblo y, sin tener ni papa del idioma que se habla aquí, nos las hemos apañado para conseguir explicarle al camarero que queríamos cuatro cervezas y una mesa para comer. Hemos pensado que algo no les había quedado claro cuando, al instalarnos en una mesa de cuatro personas, nos han juntado una mesa más, seis sillas en total.
- "No oye, que solo somos cuatro"
- "Ah, no, es para que tengáis hueco holgado" [1]
Bueno, pues resulta que los portugueses son la leche de amables y considerados, mola. Cogemos la carta, la ojeamos, y pedimos bacalao para mis padres y secreto de cerdo para mi hermano y para mí, además de una ensalada para compartir entre los cuatro. Mientras ojeamos la carta nos traen queso, aceitunas, requesón, mantequillas, pan, paté y mostillo para ir picoteando. Vamos probando unas cosas y otras, y bajándolas con nuestras cervecitas. Y entonces nos traen los platos que hemos pedido.
Quien dice platos dice bandejas. Entre las dos raciones de secreto hay carne para saciar a tres personas. Con el bacalao podrían haber comido cuatro personas, y además incluye guarnición de patatas fritas. Cuando nos ha dejado las dos bandejas rebosantes de comida, el camarero se ha marchado... Para ir a buscar el plato repleto de más patatas fritas que harcen de acompañamiento del secreto. Nos lo deja todo encima de la mesa, y se marcha.
Para traernos dos platos más, uno de alubias con arroz y el otro de una especie de migas con huevo, pan, una especie de perejil y judías. Nos desea buen provecho, y se marcha. Mi padre alucina, mi hermano alucina y ataca el secreto, yo alucino, mi madre alucina y nos pregunta "¿Esto es la ensalada? ¿Os habéis fijado en qué ingredientes tenía? Porque esto no es una ensalada como yo la entiendo..."
Y no, efectivamente no era. La ensalada para cuatro (o lo que es lo mismo, la bandeja gigante de ensalada) venía a continuación, llenando así el último espacio de la mesa auxiliar que nos habían puesto al sentarnos... Pues al final iba a ser cierto que nos iba a hacer falta para estar a gusto, sí. Yo mantengo la teoría de que los camareros han hecho algún tipo de apuesta entre ellos y han dicho "Verás como estos, que son guiris y no se enteran de la misa a la media, si les ponemos comida para siete, ellos se la comen toda." Y han acertado.
Cuando recogen los platos mi padre pregunta por la carta de postres porque mi hermano y yo queríamos ver qué tenían. Mi madre resopla y dice que no puede más y que no va a coger nada de pos... Y aparece el camarero con una cesta de mimbre ENORME donde trae un postre de cada uno de los que tienen en el restaurante. Nosotros empezamos a sudar la gota gorda preguntándonos si será posible que, directamente, nos vayan a servir todos sin preguntar. Afortunadamente la idea del invento era que, con los postres delante, escogiésemos el nuestro... Y cuando tantas cosas apetecibles te entran por los ojos, ni mi madre ha podido resistirse a una mousse de chocolate. Y para terminar, café. ¿Precio total de la comida? 13 euros por barba.
Definitivamente, está claro: Estos portugueses no tienen mesura. Mañana Lisboa, a ver qué nos encontramos...
[1] Por supuesto, lo que dice el camarero es puramente traducción libre entre lo que realmente ha dicho, lo que ha gesticulado y lo que nosotros hemos entendido...
Pero en vez de eso os voy a contar lo que nos ha pasado hoy en el restaurante en el que hemos comido. Hemos llegado a uno de los dos restaurantes que tiene este pequeño pueblo y, sin tener ni papa del idioma que se habla aquí, nos las hemos apañado para conseguir explicarle al camarero que queríamos cuatro cervezas y una mesa para comer. Hemos pensado que algo no les había quedado claro cuando, al instalarnos en una mesa de cuatro personas, nos han juntado una mesa más, seis sillas en total.
- "No oye, que solo somos cuatro"
- "Ah, no, es para que tengáis hueco holgado" [1]
Bueno, pues resulta que los portugueses son la leche de amables y considerados, mola. Cogemos la carta, la ojeamos, y pedimos bacalao para mis padres y secreto de cerdo para mi hermano y para mí, además de una ensalada para compartir entre los cuatro. Mientras ojeamos la carta nos traen queso, aceitunas, requesón, mantequillas, pan, paté y mostillo para ir picoteando. Vamos probando unas cosas y otras, y bajándolas con nuestras cervecitas. Y entonces nos traen los platos que hemos pedido.
Quien dice platos dice bandejas. Entre las dos raciones de secreto hay carne para saciar a tres personas. Con el bacalao podrían haber comido cuatro personas, y además incluye guarnición de patatas fritas. Cuando nos ha dejado las dos bandejas rebosantes de comida, el camarero se ha marchado... Para ir a buscar el plato repleto de más patatas fritas que harcen de acompañamiento del secreto. Nos lo deja todo encima de la mesa, y se marcha.
Para traernos dos platos más, uno de alubias con arroz y el otro de una especie de migas con huevo, pan, una especie de perejil y judías. Nos desea buen provecho, y se marcha. Mi padre alucina, mi hermano alucina y ataca el secreto, yo alucino, mi madre alucina y nos pregunta "¿Esto es la ensalada? ¿Os habéis fijado en qué ingredientes tenía? Porque esto no es una ensalada como yo la entiendo..."
Y no, efectivamente no era. La ensalada para cuatro (o lo que es lo mismo, la bandeja gigante de ensalada) venía a continuación, llenando así el último espacio de la mesa auxiliar que nos habían puesto al sentarnos... Pues al final iba a ser cierto que nos iba a hacer falta para estar a gusto, sí. Yo mantengo la teoría de que los camareros han hecho algún tipo de apuesta entre ellos y han dicho "Verás como estos, que son guiris y no se enteran de la misa a la media, si les ponemos comida para siete, ellos se la comen toda." Y han acertado.
Cuando recogen los platos mi padre pregunta por la carta de postres porque mi hermano y yo queríamos ver qué tenían. Mi madre resopla y dice que no puede más y que no va a coger nada de pos... Y aparece el camarero con una cesta de mimbre ENORME donde trae un postre de cada uno de los que tienen en el restaurante. Nosotros empezamos a sudar la gota gorda preguntándonos si será posible que, directamente, nos vayan a servir todos sin preguntar. Afortunadamente la idea del invento era que, con los postres delante, escogiésemos el nuestro... Y cuando tantas cosas apetecibles te entran por los ojos, ni mi madre ha podido resistirse a una mousse de chocolate. Y para terminar, café. ¿Precio total de la comida? 13 euros por barba.
Definitivamente, está claro: Estos portugueses no tienen mesura. Mañana Lisboa, a ver qué nos encontramos...
[1] Por supuesto, lo que dice el camarero es puramente traducción libre entre lo que realmente ha dicho, lo que ha gesticulado y lo que nosotros hemos entendido...
La culpa es de la piratería
El original es de Diarios de una gorra roja, y a mí me ha llegado a través de Cattz. Y desde luego, suscribo palabra por palabra (bueno, excepto lo de tener mil libros de ciencia ficción en casa):
Tres discos
Aviso para navegantes: Si no os gusta el death metal tirando a cafre, no maltraréis vuestas orejas con los vídeos de youtube, en serio, no hace falta...
Durante un tiempo fui un activo colaborador en una página de música y no me perdía ni una de las novedades de cualquier subgénero del Heavy Metal máscafre potente. Y como me pasó ya en su momento con los videojuegos, una vez dejé de escribir para la revista entré en una especie de apatía total hacia el tema. No escuchaba nuevas bandas y de las clásicas poco a poco fui olvidando cosas a base de no cambiar ni un solo disco de la memoria de mi MP3.
Así que ahora, cuando un día estoy navegando por internet, buscando por YouTube algún vídeo de los grupos que he seguido escuchando y me encuentro como related alguna de aquellas bandas que antiguamente escuchaba y de las que incluso me compré sus discos [1] me llevo una doble grata sorpresa. Por un lado, porque es música que me encanta y porque por otro es como encontrarse con un buen amigo al que hacía mucho tiempo que no veías. Y resulta que en estos últimos días, a base de ir saltando de un vídeo a otro del tubo han vuelto a salir a la luz tres discos tremendos que hacía ya varios años que no escuchaba. Dos de los discos son de 2005, otro es de 2003 pero al que llegué dos años tarde... Así que se puede decir que son los tres de las mismas fechas. Y los estuve escuchando durante, aproximadamente, un año... Así que echad cuentas vosotros mismos de cuánto hace que no los escucho.
Si os gusta la tralla, aquí van tres recomendaciones ricas ricas:
Mors Principium Est - The Unborn (2005)
"Vaya maravilla de disco han creado Mors Principium Est." Así empezaba yo en su momento la crítica que le hice a este disco en Zona-Zero. Directamente, y sin presentación de contexto previa. Igual que el disco, que desde el minuto uno empieza arrasando. Era el segundo disco de la banda, después de un arranque demasiado regular y predecible, con lo que la sorpresa fue mayúscula. Al parecer luego sacaron un tercer disco que volvía a ser tirando a normalito y desde entonces se han dedicado a vivir de las rentas (o vaya usted a saber de qué), cambiando componentes y, supongo, dando conciertos. El tema destacado de este disco, Parasites of Paradise:
Terror 2000 - Terror For Sale (2005)
Los suecos, finlandeses y gentes de otras frías y norteñas regiones como esas es lo que tienen, que como hace tanta rasca en la calle prefieren pasar el tiempo metidos en casa en vez de, como nosotros, darnos al botellón tirados en el césped del parque. Y muchas veces les pasa que se meten a músicos y forman bandas tremendas (¿He dicho ya que de los tres discos de los que hablo hoy aquí son de bandas finlandesas y suecas?). Y como a veces con tener una banda de éxito se aburren, pues montan varias. Es el caso de Terror 2000, proyecto paralelo de miembros de grupos como Soilwork, Hypocrisy o Darkane. La diferencia es que mientras que estas otras bandas van de tipos serios y chungos, Terror 2000 combina música demoledora y bestial con mucho cachondeo y tontería. Y como resultado tenemos Terror for Sale, último de los cuatro discos que esta gente llegó a sacar a la luz, y con diferencia, el mejor. Como suele decirse, como prueba un botón:
Rápidos, bestias y gamberros. Combinados en la proporción perfecta para hacer un disco demoledor. Este no recuerdo bien cómo lo recuperé del destierro. Creo recordar que simplemente me volvió el nombre a la cabeza un día pensando en grupos de los que yo escuchaba en su momento, o tal vez fue que lo viese en temas relacionados con Soilwork mientras buscaba algo de esta última banda... No lo tengo claro, el caso es que está ahí de vuelta e incluso he metido dos de las canciones de este CD en mi playlist para salir a correr [3].
The Crown - Possessed 13 (2003)
Recuerdo que cuando descubrí por primera vez esta banda me quedó una sensación agridulce. Porque sus discos son salvajes, una maravilla... Pero para el momento en que los descubrí, la banda ya se había separado y por tanto no habría más discos, más conciertos, más... nada. Así que me quedaba el consuelo de que The Crown contaban con una discografía de siete álbumes con algunas joyas del género. Eran uno de esos grupos que quedan injustamente en una segunda línea de protagonismo cuando merecerían estar en lo más alto. Y de entre todos esos discos el mejor para mi gusto era este Possessed 13 que considero, simple y llanamente, un disco redondo. No le faltan canciones, no le sobra ningún tema. Tiene un poco de todo lo que se podría esperar de un excelente disco de death metal melódico y absolutamente ninguna canción floja o prescindible. Y por si eso fuese poco, con una portada chulísima al estilo de cartel de peli de terror, muy muy acorde con el sonido que luego encuentras en el disco.
Y este ha sido el último disco que he recuperado del olvido, hoy mismo además. Ha sido justo buscando un vídeo de Terror 2000 para ponérselo a mi hermano que, en la lista de related, había un vídeo de esta banda. En seguida me he lanzado a ver si estaban en Spotify para poner alguno de sus discos entero en ese mismo instante. Ahí he descubierto dos cosas. Primero, que Spotify no lo tiene todo todavía. Concretamente de estos tíos tienen solo un par de CDs, lo que me parece súper injusto. Y en segundo lugar... ¡Que la banda se ha vuelto a juntar y ha sacado otro disco! ¡Doble alegría! Pero como lo que yo quería era escucharles en ese mismo instante, me he puesto a buscar por las estanterías... Y efectivamente, ahí estaba la caja de Possessed 13. Y ahora mismo, claro, aquí está, sonando el CD completo en mis cascos por cuarta o quinta vez consecutiva...
Definitivamente, no está nada mal esto de redescubrir a grupos que hacía tiempo que tenía olvidados. Y ahora, si me permitís, voy a ir terminando por aquí, que según estaba buscando los vídeos para enlazar por aquí me he encontrado con un link a una canción de Dimension Zero y... hace unos cuantos años que no los escuchaba a ellos tampoco.
[1] Y que ahoraestán cogiendo polvo lucen como objetos de colección en la estantería esperando a ser redescubiertos o convertidos a MP3.
[2] Llamadme pirata y todo lo que queráis, pero tengo la promo legalmente obtenida en casa y el disco quería escucharlo en el labo y en ese instante... No pensaba esperar xD
[3] Lo cual tiene su mérito, porque hasta ahora siempre he intentado meter una sola canción por banda, y las hay como Misery Index que merecen tener hasta cuatro y cinco.
Durante un tiempo fui un activo colaborador en una página de música y no me perdía ni una de las novedades de cualquier subgénero del Heavy Metal más
Así que ahora, cuando un día estoy navegando por internet, buscando por YouTube algún vídeo de los grupos que he seguido escuchando y me encuentro como related alguna de aquellas bandas que antiguamente escuchaba y de las que incluso me compré sus discos [1] me llevo una doble grata sorpresa. Por un lado, porque es música que me encanta y porque por otro es como encontrarse con un buen amigo al que hacía mucho tiempo que no veías. Y resulta que en estos últimos días, a base de ir saltando de un vídeo a otro del tubo han vuelto a salir a la luz tres discos tremendos que hacía ya varios años que no escuchaba. Dos de los discos son de 2005, otro es de 2003 pero al que llegué dos años tarde... Así que se puede decir que son los tres de las mismas fechas. Y los estuve escuchando durante, aproximadamente, un año... Así que echad cuentas vosotros mismos de cuánto hace que no los escucho.
Si os gusta la tralla, aquí van tres recomendaciones ricas ricas:
Mors Principium Est - The Unborn (2005)
"Vaya maravilla de disco han creado Mors Principium Est." Así empezaba yo en su momento la crítica que le hice a este disco en Zona-Zero. Directamente, y sin presentación de contexto previa. Igual que el disco, que desde el minuto uno empieza arrasando. Era el segundo disco de la banda, después de un arranque demasiado regular y predecible, con lo que la sorpresa fue mayúscula. Al parecer luego sacaron un tercer disco que volvía a ser tirando a normalito y desde entonces se han dedicado a vivir de las rentas (o vaya usted a saber de qué), cambiando componentes y, supongo, dando conciertos. El tema destacado de este disco, Parasites of Paradise:
Además, fue el primero de los discos con los que me he ido reencontrando a lo largo de estos días. Estaba escuchando algo de música en Grooveshark, empleando la opción de radio a partir de una semilla, lo cual me parece una de sus mejores características y de pronto apareció la portada de este disco en la lista de siguientes temas a reproducir. Y de repente me vino de golpe a la cabeza el disco entero, y unos veinte segundos después ya estaba buscando un link para descargarlo completo [2].
Los suecos, finlandeses y gentes de otras frías y norteñas regiones como esas es lo que tienen, que como hace tanta rasca en la calle prefieren pasar el tiempo metidos en casa en vez de, como nosotros, darnos al botellón tirados en el césped del parque. Y muchas veces les pasa que se meten a músicos y forman bandas tremendas (¿He dicho ya que de los tres discos de los que hablo hoy aquí son de bandas finlandesas y suecas?). Y como a veces con tener una banda de éxito se aburren, pues montan varias. Es el caso de Terror 2000, proyecto paralelo de miembros de grupos como Soilwork, Hypocrisy o Darkane. La diferencia es que mientras que estas otras bandas van de tipos serios y chungos, Terror 2000 combina música demoledora y bestial con mucho cachondeo y tontería. Y como resultado tenemos Terror for Sale, último de los cuatro discos que esta gente llegó a sacar a la luz, y con diferencia, el mejor. Como suele decirse, como prueba un botón:
Rápidos, bestias y gamberros. Combinados en la proporción perfecta para hacer un disco demoledor. Este no recuerdo bien cómo lo recuperé del destierro. Creo recordar que simplemente me volvió el nombre a la cabeza un día pensando en grupos de los que yo escuchaba en su momento, o tal vez fue que lo viese en temas relacionados con Soilwork mientras buscaba algo de esta última banda... No lo tengo claro, el caso es que está ahí de vuelta e incluso he metido dos de las canciones de este CD en mi playlist para salir a correr [3].
The Crown - Possessed 13 (2003)
Recuerdo que cuando descubrí por primera vez esta banda me quedó una sensación agridulce. Porque sus discos son salvajes, una maravilla... Pero para el momento en que los descubrí, la banda ya se había separado y por tanto no habría más discos, más conciertos, más... nada. Así que me quedaba el consuelo de que The Crown contaban con una discografía de siete álbumes con algunas joyas del género. Eran uno de esos grupos que quedan injustamente en una segunda línea de protagonismo cuando merecerían estar en lo más alto. Y de entre todos esos discos el mejor para mi gusto era este Possessed 13 que considero, simple y llanamente, un disco redondo. No le faltan canciones, no le sobra ningún tema. Tiene un poco de todo lo que se podría esperar de un excelente disco de death metal melódico y absolutamente ninguna canción floja o prescindible. Y por si eso fuese poco, con una portada chulísima al estilo de cartel de peli de terror, muy muy acorde con el sonido que luego encuentras en el disco.
Y este ha sido el último disco que he recuperado del olvido, hoy mismo además. Ha sido justo buscando un vídeo de Terror 2000 para ponérselo a mi hermano que, en la lista de related, había un vídeo de esta banda. En seguida me he lanzado a ver si estaban en Spotify para poner alguno de sus discos entero en ese mismo instante. Ahí he descubierto dos cosas. Primero, que Spotify no lo tiene todo todavía. Concretamente de estos tíos tienen solo un par de CDs, lo que me parece súper injusto. Y en segundo lugar... ¡Que la banda se ha vuelto a juntar y ha sacado otro disco! ¡Doble alegría! Pero como lo que yo quería era escucharles en ese mismo instante, me he puesto a buscar por las estanterías... Y efectivamente, ahí estaba la caja de Possessed 13. Y ahora mismo, claro, aquí está, sonando el CD completo en mis cascos por cuarta o quinta vez consecutiva...
Definitivamente, no está nada mal esto de redescubrir a grupos que hacía tiempo que tenía olvidados. Y ahora, si me permitís, voy a ir terminando por aquí, que según estaba buscando los vídeos para enlazar por aquí me he encontrado con un link a una canción de Dimension Zero y... hace unos cuantos años que no los escuchaba a ellos tampoco.
[1] Y que ahora
[2] Llamadme pirata y todo lo que queráis, pero tengo la promo legalmente obtenida en casa y el disco quería escucharlo en el labo y en ese instante... No pensaba esperar xD
[3] Lo cual tiene su mérito, porque hasta ahora siempre he intentado meter una sola canción por banda, y las hay como Misery Index que merecen tener hasta cuatro y cinco.
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