Sí, lo reconozco, me quedé a mitad de la historia en agosto, pero es que las vacaciones son las vacaciones, y el relax es el relax. Para los que (todavía a estas alturas) tengáis algún tipo de interés en saber qué pasó en los dos últimos días de mi visita de congreso a Cork, aquí os dejo con la tercera parte de las andanzas.
Anoche no llegué a postear nada, y es que no aparecí por mi habitación del hotel hasta las tres de la mañana... Claro, es lo que pasa cuando se junta un grupo medianamente populoso (quicir, dos o más) de españoles: que aunque sea martes, se sale. Pero bueno, hago report ahora, y a quien no le guste, que no siga leyendo.
De lo que viene siendo el día la verdad es que no hay gran cosa que contar... Quería avanzar un poco en el proyecto, así que me quedé en la habitación con el portátil, mirando un súper-divertido código en C++. Jolgorio y diversión. ¿Por qué no lo hice llevándome el portátil a las charlas? Porque en casa de herrero, cuchillo de palo, y en un congreso de informática y microelectrónica, a nosotros no nos han puesto wi-fi (perdón, wai-fai). Ya por la tarde, después de comer, y de camino de vuelta a la habitación para seguir un poco con el curro, me pasé un poquillo por una de las "visitas obligatorias" de Cork, el Mercado Inglés. Que, a efectos prácticos, es como el típico mercado de barrio que puedes encontrar en Madrid o cualquier otra ciudad de España, con su mezcla de olores provenientes del pescado fresco (o semi-fresco), los puestos de fruta, o los de carne, solo que añadiendo un par de cafeterías "chic" donde tomar un poco de agua sucia (perdón, de café), y sin gitanas tratando de venderte "treh meloneh veinte duros, niña!" a la puerta. Pero el resto, ninguna otra diferencia sustancial.
Ya de paso, y como estaba empezando a chispear un poco (ya sabéis, los diez minutos de rigor, y luego sol otra vez) y por la noche teníamos la cena de gala, decidí meterme a una tienda a comprarme una camisa con la que ir un poco apañado al evento. Encima aquí están de rebajas, y se las toman en serio: 50% de descuento en la mayoría de los casos, y hasta el 70 de tanto en cuanto. Total, que después de probarme la camisa que finalmente me compré, pasé un rato intentando decidir si la otra de G-Star por 35 euros, caía también o no... Pero al final fue que no, cosas de la vida. Ya con mi compra, y después de explicarle al de la tienda que, aunque soy de Madrid, no me gusta el fútbol (ya sabéis, en este mundo, si eres español, te gusta el deporte rey si o si, o de lo contrario, te miran raro), me marché para el hotel a seguir con el PC.
Llegado el momento, salí para la universidad otra vez, bien guapete con mi camisa nueva y una sudadera para el fresco, y llegué justo a tiempo para la foto de grupo. ¡Un minuto mas, y me quedo fuera! Luego pasamos al Aula Máxima para empezar el banquete. Por el camino me encontré al grupo de tres sevillanos que han venido también al congreso, y con ellos me senté a cenar. ¿Os acordáis lo que os comenté ayer de un canadiense que en su charla hablaba tan a toda velocidad que era imposible entender la mitad a no ser que estuvieses concentrado totalmente en lo que estaba contando? Bien, pues con el también nos sentamos a cenar. Y aunque seguía habiendo ciertas frases de su conversación, digamos, oscuras, ya en una charla relajada cara a cara se le entendía bastante mejor. Serían los nervios del directo los que le hicieron disparar la velocidad de parloteo.

Buena
conversación, comida sabrosa y bien cocinada, un vinito argentino que
no era una maravilla pero se dejaba beber (y menos mal, porque a ver
cómo le pides a esta gente una botella de gaseosa aqui...), y para
rematar la velada, una pequeña demostracion de baile típico irlandes,
muy entretenido todo.
Y
asi llego la hora de levar anclas. Y es ahí cuando el "spanish style"
entró en juego. Segun nos levantamos, los sevillanos me presentaron a
otro español mas que ha venido a la conferencia y que lleva unos años
trabajando en Ginebra, en el CERN. A los cinco en seguida nos siguieron
cuatro personas mas (un turco, un indio, un americano y un finlandes).
Cristina, mucho que se dice que los italianos son tan fiesteros como
nosotros, al final no se apuntó. Señores ministros, ¡les insto a que le
pongan un negativo! Y como suele decirse, "Esto me pasa por hablar".
¿Recordais a Don Loquendo? Pues...
Efectivamente, era uno de los integrantes del grupo. Ademas, se
hospeda en mi mismo hotel.
Llegamos al primer bar, nos tomamos
las dos primeras, y cuando dieron las once de la noche empiezan a
bajar las persianas y dar la vuelta a las sillas. Wait, what? Ah, bueno,
claro, que es martes... Qué le vamos a hacer. Cogimos por banda al
primer grupo de irlandeses suficientemente sobrios que encontramos
saliendo por la puerta, y les preguntamos por algún sitio que cerrase
mas tarde. Despues de que nos explicasen cuatro formas distintas de
llegar, supuestamente, al mismo sitio (aunque si mi sentido de la
orientacion no me falla juraría que con cada indicación acabariamos en
puntos diametralmente opuestos de la ciudad), finalmente conseguimos
hacernos un mapa de situación. La idea era, basicamente, ir al bar en la
esquina opuesta del bloque en el que nos encontrábamos. Po fale. The
Washington Pub, se llamaba el sitio. Entramos, pedimos una ronda, y
mientras esperamos a que nos la sirvan, me pongo a charlar con uno de
los sevillanos. Unas chicas al lado se nos quedan mirando, y decimos
"Ey... ¡Vosotras sabeis español!" "Si, ella es de Granada, yo soy de
Cordoba". Y de repente, aparecidos de la nada, los otros dos sevillanos
se materializan entre las chicas y nosotros, y se ponen a ligar. ¡Menuda
velocidad! Flash estaria orgulloso.
Total, que nos sirven la
cerveza, le pego un trago a mi Murphy's... ¡Y nos encieden la luz! ¡Que nos
van a echar tambien! Joder, cuando a los irlandeses de antes les
preguntamos por un sitio que cerrase mas tarde, no estabamos pensando
en... diez minutos mas tarde. Asi que ale, tomarse la cerveza y volver a
asaltar a otro grupo para pedir indicaciones, esta vez con mas éxito.
Nos hablan de una discoteca un par de calles mas allá que abre hasta
las dos de la mañana. Bueno, eso son solo dos horas y media más de
fiesta, pero para ser entre semana, tampoco vamos a quejarnos... mucho.
Pachangueo,
electrónica... No estaba mal el sitio. Dejo mi sudadera en un lugar que
parece lo suficientemente limpio, y me pongo a bailotear un poco. Por
el camino hemos perdido a unos cuantos miembros del grupo (el indio y el
finlandes se marchan, el segundo con la excusa de que presentaba hoy
por la mañana... Si hubiese sido de Albacete, otro gallo cantaría),
¡y entre ellos dos sevillanos! O habían conseguido ligarse a las andaluzas
del otro bar y no nos querían decir a donde iban, o realmente se
marchaban a casa. Espero que fuese lo primero, porque si no, voy a
reclamar un Ministerio de Exteriores para la próxima, y me voy a inflar a
poner negativos a diestro y siniestro. Pero bueno, todavia quedamos el
del CERN, uno hispalense, el americano y... Don Loquendo. Este
último, acorde a su estilo de presentación, se sienta en la barra, se
pide una copa, y se queda ahi, a su bola... Pues machote, tu te lo
pierdes. El americano es un show, pegándose unos bailes desternillantes,
y arrimándose a toda falda que se encuentra. Con los otros dos
españoles, de risas y haciendo el tonto. En una de estas me giro para
controlar mi sudadera... Que ya no está. ¡¿Será posible?!
Me doy
una vuelta por la discoteca mirando a ver, no vaya a ser que la hayan
movido de sitio o algo. Si realmente me la han robado, el que lo haya
hecho no habra sido tan estúpido como para quedarse bailando con ella en
la mano. Pero este es otro país, son otras costumbres, e idiotas
siempre hay en todas partes. Y siempre cabe la posibilidad de que
alguien se haya equivocado al coger su chaqueta, y se haya llevado la
mía por error. Después de un par de vueltas infructuosas me acerco al ropero y le
pregunto a la chica al cargo allí, en mi mejor inglés...
- "Sorry, has anyone brought a lost Billabong black sweater with zipper?"
- "Tu eres español, no?"
Mierda,
y yo que pensaba que tenía un acento inconfundiblemente de Oxford... Al
parecer mi acento es de... Bueno, de un poco mas al sur de lo que está
Oxford. Un poco más... bueno, continental. Al menos le puedo explicar bien
a la chica, madrileña también, qué es lo que ha pasado, y
afortunadamente, me dice que sí, que la supervisora de la discoteca, en
noches como la de ayer, en la que no hay mucha gente, se dedica a coger
las chaquetas "olvidadas" y a llevarlas al ropero, y que tiene la mía.
¡Pues me quitas un peso de encima! Además de recuperar la sudadera, me
quedo hablando con ella un rato y me recomienda unos cuantos garitos por
los que salir, y cosas que ver para cuando me vaya a Dublín... Al
parecer merece bastante mas la pena los sitios
alrededor de Dublín que la propia ciudad en sí, asi que me apuntaré
alguno que otro y ya veremos si la muchacha tiene buen ojo o no.
Esta es la foto más clara que tengo de la discoteca... ¡Lo siento mucho!
Ahora
mismo ando en la sala de ordenadores del congreso, pero esto no lo
publicaré hasta esta noche, cuando vuelva por el hotel... Porque aquí,
como buen teclado inglés, no tengo ni acentos ni eñes, así que antes de
subirlo lo editaré para ponerlo bonito y añadir las fotos... Esta noche
tenemos la visita a la destileria de Jameson, y luego la cena de cierre
del congreso, porque ya mañana jueves y el viernes lo que tenemos son
las Tutorial Sessions, pero no quería dejar esto sin escribir porque
supongo que de la visita y la cena tendre tambien más cosas que contaros
(aunque, para el momento en que publique esto, ya habrán sucedido), y
no quiero que se me acumulen los envios por hacer...
¡Mañana terminamos esta odisea!