In My Mailbox #2

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Terminado hoy el libro de Thraxas (sí, lo sé, dije o al menos me propuse escribir críticas en el blog de todos los libros que me fuese leyendo este año, y sé que van dos meses y medio ya, ocho libros, y todavía no hay ni una reseña... pero tiempo al tiempo [1]) he cumplido ya con mi IMM #1 [2] así que llega el momento de marcarse los cinco siguientes libros a leer. Son los siguientes:

El Libro del Día del Juicio Final, de Connie WIllis
Hace unos cuantos años leí Tránsito y me gustó bastante. De hecho, consiguió mantenerme una noche en vela hasta que salió el sol y me terminé el libro. Pero después no volví sobre ningún otro libro de esta autora hasta el año pasado cuando me leí (y disfruté como un enano) Por no Mencionar al Perro y Oveja Mansa. Me pareció una escritora muy versátil y así, de repente, me volvió a despertar el gusanillo por los libros de Willis.

Hoy mismo empecé ya con El Libro del Día del Juicio Final, del cual me han dicho que no es en absoluto una comedia como Por no Mencionar... sino que es una visión mucho más pesimista. Sin embargo parte de la misma idea que la otra obra: un viaje en el tiempo empleando la red, con todos los problemas de desplazamiento temporal, las medidas de seguridad que impiden llegar a momentos críticos de la historia para no poder alterarla, etc., por lo que me parece realmente interesante ver hacia dónde puede derivar este planteamiento.

The 4-hour Workweek, de Tim Ferris
Hace un par de semanas nos impartieron en una asignatura del máster en la que estoy matriculado una charla acerca de la financiación de proyectos. La cosa empezó con cómo conseguir convencer a alguien para que pusiese dinero para tu proyecto, cómo estimar si el proyecto iba a ser rentable, etc... Y termió convirtiéndose en una charla sobre inteligencia financiera, cómo conseguir independencia económica y, básicamente, ganar dinero sin mover un dedo.

La idea me pareció buena, todo hay que decirlo, y como "deberes" nos mandó un libro que leer. Lo hice, y me interesó bastante. Ahora el ponente nos ha recomendado, para los que estemos interesados, este otro, donde se plantea cómo conseguir tener una jornada laboral de cuatro horas semanales y vivir bien... Así que aunque sea solo por la curiosidad, voy a leerlo. Seguro que alguna lección interesante encuentro aquí. Si me hago rico gracias a esto ya os avisaré para que os lo leáis vosotros también.

El Último Deseo, de Andrzej Sapkowski
El primer libro de la saga de Geralt de Rivia es uno de esos libros por los que desde hace unos cuantos años siento mucha curiosidad. He leído buenas críticas de él, a la gente recomendándolo, y siempre ha sido uno de esos libros que, al hacer visitas a la sección de fantasía de la Fnac, sostenía en la mano, planteándome comprarlo. Pero claro, luego veía que costaba 20€ y, raro que soy yo, prefería invertir ese dinero en dos libros en edición de bolsillo a 9€ cada uno. 

Ahora en cambio por fin lo he conseguido (¿Quién? ¿Yo? ¿Descargármelo en eBook? Ah, ¿que eso se puede hacer? No, no, yo eso no lo he hecho, no, nunca, jamás) y he decidido que ya ha llegado el momento de hincarle el diente. ¿El riesgo al que me enfrento? Que después de tanta expectativa como tengo creada hacia estos libros luego me encuentre con algo que aunque sea bueno no esté a la altura de ese hype

Snow Crash, de Neal Stephenson
En primer lugar, al César lo que es del César. La portada de este libro es fea como un tumor. ¿Realmente forma parte de su estrategia comercial o es que alguien echó mal las cuentas con el presupuesto y no les dio para más? Pero bueno, de portadas ya hablaré en otra ocasión, ahora ccentrémonos en lo que es importante. Neal Stephenson, escritor. Criptonomicón, un tostón, y encima en tres tomos, para que gastes más. ¿Por qué leer entonces Snow Crash?

Pues porque me pongo a ojear información y veo que Snow Crash es considerado un pilar básico del cyberpunk junto a Neuromante y algún otro título. Y ahí es donde empieza a despertar de nuevo mi curiosidad. Neuromante mola, pero ya me lo he leído [3] y al ver eso me han dado muchas ganas de darle una oportunidad a este, a ver si me quita el mal sabor de boca que me dejó la trilogía. Además tampoco es que esté muy metido en el mundo del cyberpunk, con lo cual... ¿qué mejor para empezar que ir a los clásicos?

The Blade Itself, de Joe Abercrombie
Este libro lo incluyo en la lista por recomendación expresa de Zor. Cuando hice mi repaso a los libros leídos a lo largo de 2010 comenté que estaba abierto a sugerencias para el nuevo año, y él me habló de esta trilogía que veía como muy interesante. Luego Reycat le comentó que en los dos libros siguientes perdía fuelle y el final era un tanto decepcionante pero ello no me ha desanimado a, a pesar de todo, darle una oportunidad.

Al menos ambos comentaristas coincidieron en que The Blade Itself era un libro muy bueno... Este año tengo intención de leer bastante fantasía épica (hasta me leeré el segundo de La Sombra del Viento, creo), y esta es una de las sagas que pretendo empezar y terminar este año.

The World War II: Their Finest Hour, de Winston Churchill
Y para terminar, un poco de historia contada por sus protagonistas. El año pasado ataqué ya el primero de los seis volúmenes que componen las memorias de la Segunda Guerra Mundial contada por uno de sus protagonistas directos, el primer ministro británico durante la contienda. Como comentaba en la review que hice del primero, no todo lo que Churchill dice puede ser tomado como "Esto pasó exactamente así", ya que se trata realmente de opiniones personales que pretenden justificar las decisiones tomadas y las acciones realizadas.

Pero soy defensor de que, aunque es importante conocer la historia a través de cómo nos la cuentan los historiadores, también es muy importante entender la forma de pensar de los mandatarios implicados para de esa forma poder entender bien la guerra. Y esta oportunidad, reunida en seis volúmenes que me miran golosos desde la estantería, es excelente.

Pues este es el repaso, estos son los próximos seis libros que pretendo leer. Dado que alguno de ellos (te estoy mirando a ti, Winston) se pueden hacer bastante largos, una primera estimación me dice que de aquí a la llegada de las vacaciones de verano habré terminado con todos ellos. Espero que sea así y que a fecha de 20 de julio estos libros estén finiquitados y yo tenga entre mis manos el quinto de Juego de Tronos... Pero eso es otro IMM distinto, y ya tendremos tiempo de hablar de él.

[1] Que para algo está agosto, ¿no? xD
[2] Y con creces, que por el camino añadí un libro más que me recomendaron en una asignatura de la escuela.
[3] Bueno, me lo he leído dos veces y todavía hay escenas que no entiendo bien cómo funcionan.

Las cosas de Bromistar

  • 5
Si es que cuando los usuarios escogen la peor empresa del año, lo hacen por algo...

Ayer, después de pasarme hasta las diez de la noche en el laboratorio cacharreando con los ordenadores, reinstalando sistemas operativos e incorporándolos a la red del laboratorio (por cierto, sysadmins, likewise-open es una solución MARAVILLOSA cuando queréis meter equipos Linux en un Active Directory), me vuelvo a casa, ceno, me siento delante del ordenador, abro el firefox... Y google no carga. Así que abro el twitter, y tampoco carga. Así que abro el correo del departamento... con idéntico resultado. Pregunto en casa, y resulta que en algún momento indeterminado de la tarde la conexión se ha ido a hacer puñetas. Como internet lo tenemos contratado con Bromistar, mi padre se encargó de llamar al servicio técnico para preguntar qué pasaba. La respuesta, "Estamos trabajando en ello".

O lo que es lo mismo, no tenían ni puñetera idea de qué pasaba.

Así que fue avanzando la noche y la conexión seguía sin funcionar. Llamamos al 1OO4 y un amable contestador automático nos preguntó por qué tipo de consulta queríamos hacer. Después de tratar de decir lo que sucedía, de repetirlo, de repetirlo por tercera vez, de hablarle como si hablásemos con un extranjero cuyo idioma no conocemos [1] y de acordarnos del programador que la parió, conseguimos que la máquina nos pase con un operador humano.

Empieza a sonar una musiquilla.

Sigue sonando la musiquilla.

La musiquilla no para.

Tras diez minutos esperando, colgamos. Esta mañana seguíamos sin conexión. Hemos vuelto a llamar, ha vuelto a saltar la máquina. Después de unas cuantas preguntas automáticas, nos viene a decir que es una avería indefinida y que se solucionará tan pronto como sea posible, y nos cuelga. A los cinco minutos nos vuelve a llamar un ordenador para hacernos una encuesta de satisfacción sobre el servicio prestado en la llamada. Del 1 al 10, mi padre les pone un 1. La respuesta de la máquina es que le van a pasar con un comercial para que le expliquemos por qué una nota tan baja.

El comercial, que debía estar el pobre hombre de resaca todavía de la fiesta del día anterior, empieza a preguntarle a mi padre qué es lo que pasa. Él responde explicando ya por tercera o cuarta vez que llevamos desde ayer por la noche sin conexión a internet y que nada ni nadie nos ha dicho por qué está pasando esto. El comercial dice que espere un momento, que va a consultar con el departamento técnico y que en función de lo que le digan nos cuenta él o nos pasa con los del servicio técnico.

Menos de diez segundo después (diez segundos, ¿en serio? ¿alguien se cree que haya podido consultar con el otro departamento tan rápido? y si pueden responder y explicar las cosas en ese plazo, ¿por qué a mí cuando me pasan con ellos tardan tanto en cogérmelo y luego me tienen media hora pegado al teléfono contándome tonterías?), el mismo comercial vuelve a retomar la conversación:

- "Sí, he consultado, y en efecto el problema está en su calle, unas pocas cuadras más arriba."
- "Claro, debe ser en la cuadra de Pepe, que tiene los cables al lado de los cerdos y los mordisquean en cuanto se descuida..."
- "Bueno, ya, sí, por lo que estoy viendo aquí, señor Alfredo..."
- "Ehhh... Mire, verá, es que yo no me llamo Alfredo. Es la calle la que se llama así."
- "Ah, uh, eh... Sí, claro, claro... Estoooo... bueno, pues que les arreglarán pronto la conexión. Buen día."

Y así, pronto, lo que se dice pronto, no ha sido. Ya por fin a las ocho y media de la tarde la red ha vuelto a casa. A veces estoy TAN tentado de llamar al servicio técnico y, según me cogen el teléfono...

SHIBBOLEET!

Actualización 20 de marzo, 13h25
Bromistar acaba de llamar nuevamente a mi casa para decirme que la incidencia ya se ha solucionado y que "posiblemente necesitemos reiniciar el router". Si no fuese porque es una compañía auténtica, sería una parodia maravillosa.

[1] Es decir, muy despacio y gritando, pero en nuestro propio idioma.

El premio de Cattz

  • 5
Pues resulta que el otro día, como quien no quiere la cosa, me cayo la condena propusieron hacer un meme en el blog. Que bueno, hasta ahora creo que pocas o ninguna vez he hecho memes por ninguno de los blogs que he llevado, pero dado que últimamente no es que escriba mucho por estos lares, pues siempre puede venir bien para hacer bulto aportar contenido.

La cosa funciona de la siguiente manera. Los que visitéis el blog normalmente en vez de seguirlo a través del rss habréis visto que en la columna de menús de la derecha ha aparecido desde hace unos días una nueva imagen, el Premio de Cattz, que es así:


Y que ella montó a partir de un diseño bastante más simple, que era el siguiente:


Pues ese es el premio. Lo que sucede es que viene con deberes asociados. En primer lugar, editar un poco el diseño y convertirlo en uno propio. A continuación hay que escribir un post donde se cuenten siete cosas personales, y por último hay que asignar el nuevo trofeo a unas cuantas personas (en principio se supone que es a 15, pero como soy más vago que otra cosa, se lo asignaré a unos pocos, tantos como me parezca conveniente, y fuera). Como sabréis los que sois seguidores de HAL tenía razón este es uno de los blogs personales más impersonales de la blogosfera española, pero aun así, en una ocasión como esta publicaré el post contando esas siete intimidades mías, que algunos de vosotros tal vez conozcáis ya, pero que este premio me pide que enumere públicamente.

1. Soy un completo desorden.
A mí me gusta decir que soy el vivo ejemplo de que todo sistema ordenado tiende de manera natural hacia incrementos positivos de entropía. Pero para el caso es la manera bonita de decir que soy un desordenado. Da igual que sea en lo referente a la ropa en el armario, mis papeles y apuntes encima de la mesa, los ficheros dentro del ordenador o mi plan de estudio semanal. Nunca he sido capaz de mantener algo en orden durante más de una semana, y todo lo que toco acaba convertido en un remolino de desorganización donde las cosas al final acaban cayendo según caen y no se mueven de ahí hasta que necesito hacer espacio en ese sitio y entonces lo cambio a otro.

2. Nunca he copiado en un examen.
Es más, siempre he sido el tipo de compañero de clase odioso que evitaba que le copiases cuando estirabas el cuello para ver si podías leer la respuesta del de al lado. Hubo una vez en la que me pasaron una chuleta, era un examen de literatura para el que no había estudiado absolutamente nada... Me puse a temblar tanto y arranqué a sudar con tanta fuerza ante el miedo a que me pillasen que decidí devolver la chuleta al que me la había dejado y tratar de hacer el examen como buenamente pude. Claro, suspendí.

3. Mi estado de ánimo depende mucho de cómo me esté yendo el proyecto.
Desde el penúltimo año de carrera siempre he tenido proyectos medianamente considerables que llevar. El de Ingeniería del Software, el proyecto fin de carrera, los distintos proyectos de Máster, ahora el doctorado... Y en función de si me va bien o mal, de si durante el día de trabajo no he logrado avanzar ni una sola línea de código salvable o si he descubierto la manera de resolver todos mis problemas cambiando un signo en una operación matemática, así va mi estado de ánimo en consonancia. Los días que avanzo estoy feliz, soy charlatán y hago todo tipo de bromas. Los días que me han ido mal estoy gruñón, arisco, me quejo por todo y salto a la mínima. Lo peor de todo es que quien paga eso es la gente con la que vivo, cuando ellos no tienen ninguna culpa en el asunto.

4. Se puede calcular cuánto falta para la fecha de entrega del proyecto por la longitud de mis pelos.
Tanto del pelo de la cabeza como de la barba. En todos esos proyectos de los que he hablado en el punto anterior, cuando se acercan las fechas de entrega yo me centro más y más en sacarlos adelante y dejo de prestar atención a, por ejemplo, afeitarme la barba o ir a la peluquería. Y claro, entre la longitud de pelo que alcanzo y los rizos que tengo estoy convencido de que, si me lo cardase un poco, podría acabar haciéndome pasar por imitador de los Jackson Five.

5. Presto mucha atención a mi forma física.
Igual en ocasiones hasta le doy demasiada importancia. Pero no puedo evitarlo, es algo que me viene de pequeñajo, cuando yo era el gordito de la clase y en muchas ocasiones el objetivo de las bromas de mis compañeros (en alguna ocasión, incluso de algún profesor... eran otros tiempos), Y al final creo que eso ha provocado que quiera estar en forma, no estar gordo y tener una buena presencia física. Hacer deporte regularmente y esforzarme en el gimnasio es una de las cosas que, a pesar del punto 1, nunca he dejado que se descontrole porque si no sé que dejaría de hacerlo.

6. Soy de culos, de ninjas y de Nesquik.
Y sin embargo en este blog no he celebrado nunca el Big Culo Day, me declaro pastafari (¡ramen!) y en mi casa de siempre se ha comprado Cola-Cao. Así que, en resumidas cuentas, vivo en constante contradicción. Básicamente, para clasificar a un hombre solo estos tres criterios son necesarios. Culos o tetas, Ninjas o piratas, Nesquik o cola-cao. Hay quien dirá que también es importante saber si un hombre es de chocos o de choco-crispies, en cuyo caso yo le responderé sin dudarlo ni un momento: Chococrispies, el mono tiene mil veces más que el oso. ¿Cuántos osos que molen conoces? Pues monos hay más.

7.Estoy aprendiendo a cocinar.
Hasta hace poco nunca me había puesto en serio. Sabía hacer cuatro gilibatiadas, y ya con eso me las apañaba. Incluso cuando vivía por mi cuenta no hacía platos excesivamente complicados y muchas veces cuando comía en casa hacía cosas tan simples como arroz con maíz, tomate y atún y un chorrito de aceite. La verdad es que el ver en recetas cosas como "Echamos un chorrito de esto" o "Lo dejamos a fuego medio hasta que veamos que está hecho" me parecían TAN inexactas que no sentía para nada capaz de conseguir que me saliese bien. Ahora, poco a poco, voy dominando esas medidas, aunque me falta la soltura organizativa en la cocina que suele venir con la experiencia. Pero tiempo al tiempo.

Y bueno, creo que eso es todo, esos son mis siete confesiones personales que el premio que me han dado requería. Así que ahora me toca a mí. Concedo mi premio a Cattz (por supuesto, no te creas que te ibas a librar), a Peibol (por hacer que Cattz hiciese el suyo y por tanto me lo otorgase a mí), a maribeltirados (que como apenas escribe en su blog, así tiene la excusa perfecta para hacerlo) a Inés (que aunque ya recibió el de Cattz también así tiene dos) y a Ladyboheme (que hace un tiempo también me dio un premio a mí, pues ahora hay que devolvérselo). ¿Que dónde está el premio? Ah, ¡claro! Aquí lo tenéis.


Mis vecinos

  • 3
Reunión de vecinos, diez de la noche en el portal de mi escalera. Casi una hora de gritos, discusiones, enfrentamientos y malas miradas. Nuestras reuniones de la comunidad de vecinos vienen a ser, más o menos, así:

- ¡Que le he dicho, señora Sonsoles, que cada uno paga su parte del gas!
- ¡Pues yo quiero que se divida a partes iguales entre todos!
- ¡Yo no pienso poner un duro, que yo tiro de bombona de butano!
Etc, etc, etc...

Total, que después de un buen rato lanzándose excrementos los unos a los otros debatiendo y dialogando como seres civilizados, el presidente se dispone a levantar la sesión.

- Entonces ya está todo, ¿no? Pues hala cada uno p'a su casa.
- Señor Manolo, queda el tema del buzón este que no es de nadie.
- Ah, sí, el buzón del que nadie de la escalera tiene la llave y se está llenando de publicidad, ¿no? ¿Alguna idea?
- Un momento, que igual podemos hacer algo p'a forzar la cerradura...

Mi vecino agarra la puertecita del buzón y la mueve un poco como diciendo "Igual sacudiéndola un poco se abre mágicamente".

- Antonio, no creo que se vaya a abrir así.
- Que sí, hombre, Manolo, que esto lo he visto yo en las películas.

Mi vecino pega otro tirón a la puerta del buzón, esta vez más fuerte.

- Antonio, los buzones los pusimos todos nuevos hace menos de un año, las cerraduras están en perfecto estado...
- No preocuparse, hombre, que esto lo arreglo yo en un santiamén...

Mi vecino coge aire y pega otro tirón más.


RAAAAAAAAAC.

- ...
- ...
- ...
- Pues ibas a tener razón, Manolo. La cerradura ha aguantado perfectamente. Estooo... Que yo me voy a casa, que están echando el Sálvame y no me lo quiero perder.


Y luego el de Bilbao soy yo.