El premio de Cattz

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Pues resulta que el otro día, como quien no quiere la cosa, me cayo la condena propusieron hacer un meme en el blog. Que bueno, hasta ahora creo que pocas o ninguna vez he hecho memes por ninguno de los blogs que he llevado, pero dado que últimamente no es que escriba mucho por estos lares, pues siempre puede venir bien para hacer bulto aportar contenido.

La cosa funciona de la siguiente manera. Los que visitéis el blog normalmente en vez de seguirlo a través del rss habréis visto que en la columna de menús de la derecha ha aparecido desde hace unos días una nueva imagen, el Premio de Cattz, que es así:


Y que ella montó a partir de un diseño bastante más simple, que era el siguiente:


Pues ese es el premio. Lo que sucede es que viene con deberes asociados. En primer lugar, editar un poco el diseño y convertirlo en uno propio. A continuación hay que escribir un post donde se cuenten siete cosas personales, y por último hay que asignar el nuevo trofeo a unas cuantas personas (en principio se supone que es a 15, pero como soy más vago que otra cosa, se lo asignaré a unos pocos, tantos como me parezca conveniente, y fuera). Como sabréis los que sois seguidores de HAL tenía razón este es uno de los blogs personales más impersonales de la blogosfera española, pero aun así, en una ocasión como esta publicaré el post contando esas siete intimidades mías, que algunos de vosotros tal vez conozcáis ya, pero que este premio me pide que enumere públicamente.

1. Soy un completo desorden.
A mí me gusta decir que soy el vivo ejemplo de que todo sistema ordenado tiende de manera natural hacia incrementos positivos de entropía. Pero para el caso es la manera bonita de decir que soy un desordenado. Da igual que sea en lo referente a la ropa en el armario, mis papeles y apuntes encima de la mesa, los ficheros dentro del ordenador o mi plan de estudio semanal. Nunca he sido capaz de mantener algo en orden durante más de una semana, y todo lo que toco acaba convertido en un remolino de desorganización donde las cosas al final acaban cayendo según caen y no se mueven de ahí hasta que necesito hacer espacio en ese sitio y entonces lo cambio a otro.

2. Nunca he copiado en un examen.
Es más, siempre he sido el tipo de compañero de clase odioso que evitaba que le copiases cuando estirabas el cuello para ver si podías leer la respuesta del de al lado. Hubo una vez en la que me pasaron una chuleta, era un examen de literatura para el que no había estudiado absolutamente nada... Me puse a temblar tanto y arranqué a sudar con tanta fuerza ante el miedo a que me pillasen que decidí devolver la chuleta al que me la había dejado y tratar de hacer el examen como buenamente pude. Claro, suspendí.

3. Mi estado de ánimo depende mucho de cómo me esté yendo el proyecto.
Desde el penúltimo año de carrera siempre he tenido proyectos medianamente considerables que llevar. El de Ingeniería del Software, el proyecto fin de carrera, los distintos proyectos de Máster, ahora el doctorado... Y en función de si me va bien o mal, de si durante el día de trabajo no he logrado avanzar ni una sola línea de código salvable o si he descubierto la manera de resolver todos mis problemas cambiando un signo en una operación matemática, así va mi estado de ánimo en consonancia. Los días que avanzo estoy feliz, soy charlatán y hago todo tipo de bromas. Los días que me han ido mal estoy gruñón, arisco, me quejo por todo y salto a la mínima. Lo peor de todo es que quien paga eso es la gente con la que vivo, cuando ellos no tienen ninguna culpa en el asunto.

4. Se puede calcular cuánto falta para la fecha de entrega del proyecto por la longitud de mis pelos.
Tanto del pelo de la cabeza como de la barba. En todos esos proyectos de los que he hablado en el punto anterior, cuando se acercan las fechas de entrega yo me centro más y más en sacarlos adelante y dejo de prestar atención a, por ejemplo, afeitarme la barba o ir a la peluquería. Y claro, entre la longitud de pelo que alcanzo y los rizos que tengo estoy convencido de que, si me lo cardase un poco, podría acabar haciéndome pasar por imitador de los Jackson Five.

5. Presto mucha atención a mi forma física.
Igual en ocasiones hasta le doy demasiada importancia. Pero no puedo evitarlo, es algo que me viene de pequeñajo, cuando yo era el gordito de la clase y en muchas ocasiones el objetivo de las bromas de mis compañeros (en alguna ocasión, incluso de algún profesor... eran otros tiempos), Y al final creo que eso ha provocado que quiera estar en forma, no estar gordo y tener una buena presencia física. Hacer deporte regularmente y esforzarme en el gimnasio es una de las cosas que, a pesar del punto 1, nunca he dejado que se descontrole porque si no sé que dejaría de hacerlo.

6. Soy de culos, de ninjas y de Nesquik.
Y sin embargo en este blog no he celebrado nunca el Big Culo Day, me declaro pastafari (¡ramen!) y en mi casa de siempre se ha comprado Cola-Cao. Así que, en resumidas cuentas, vivo en constante contradicción. Básicamente, para clasificar a un hombre solo estos tres criterios son necesarios. Culos o tetas, Ninjas o piratas, Nesquik o cola-cao. Hay quien dirá que también es importante saber si un hombre es de chocos o de choco-crispies, en cuyo caso yo le responderé sin dudarlo ni un momento: Chococrispies, el mono tiene mil veces más que el oso. ¿Cuántos osos que molen conoces? Pues monos hay más.

7.Estoy aprendiendo a cocinar.
Hasta hace poco nunca me había puesto en serio. Sabía hacer cuatro gilibatiadas, y ya con eso me las apañaba. Incluso cuando vivía por mi cuenta no hacía platos excesivamente complicados y muchas veces cuando comía en casa hacía cosas tan simples como arroz con maíz, tomate y atún y un chorrito de aceite. La verdad es que el ver en recetas cosas como "Echamos un chorrito de esto" o "Lo dejamos a fuego medio hasta que veamos que está hecho" me parecían TAN inexactas que no sentía para nada capaz de conseguir que me saliese bien. Ahora, poco a poco, voy dominando esas medidas, aunque me falta la soltura organizativa en la cocina que suele venir con la experiencia. Pero tiempo al tiempo.

Y bueno, creo que eso es todo, esos son mis siete confesiones personales que el premio que me han dado requería. Así que ahora me toca a mí. Concedo mi premio a Cattz (por supuesto, no te creas que te ibas a librar), a Peibol (por hacer que Cattz hiciese el suyo y por tanto me lo otorgase a mí), a maribeltirados (que como apenas escribe en su blog, así tiene la excusa perfecta para hacerlo) a Inés (que aunque ya recibió el de Cattz también así tiene dos) y a Ladyboheme (que hace un tiempo también me dio un premio a mí, pues ahora hay que devolvérselo). ¿Que dónde está el premio? Ah, ¡claro! Aquí lo tenéis.


5 comentarios :

Inés dijo...

Oído cocina. Como aún no he hecho mi versión del trofeo, os pondré a los dos en el mismo saco.

A ver si mañana estoy un poco menos perrilla y me pongo con Gimp.

Lady Boheme dijo...

Esto no es un premio, es una putada!! Y cómo modifico el trofeo???? XDD

Gracias por pensar en mí, en cuanto se me ocurra cómo leches hacer mi versión del trofeo, lo publico. Se supone que yo me llevo tu versión, no??? Y a quien yo se lo dé, se llevaría mi versión, no??

Interloper dijo...

Inés: estaré encantado de ver el premio en tu blog y de leer tu post! ^_^

Lady Boheme: Pues para modificar el trofeo puedes usar un montón de programas, desde el photoshop hasta el paint! Y si, tú te llevas mi versión, y luego a quien se lo des la que se queda es la tuya :D

Lady Boheme dijo...

Me acabo de dar cuenta... el premio original es la gatita Chi xDD

Interloper dijo...

Yeeeps, lo que pasa es que con tiara y pinturas de fondo, igual no es tan inmediatamente reconocible xD