Esta entrada es mi aportación al post de felicitación a Zor en su blog de residencia.
Todavía recuerdo el primer consejo que me dio Zor, hace algo más de un año, el día en que nos conocimos: "No te leas 2031: Odisea Tres ni 3001: Odisea Final, regálaselas a tu peor enemigo... O ni eso, nadie se merece tener que sufrir esos libros."
Desde entonces, siempre que ha habido ocasión hemos quedado ya fuese para tomar una cerveza, visitar alguna feria de libros o hacer de intermediario en los viajes de una taza. Y es que cualquier excusa es buena cuando puedes quedar con alguien que siempre tiene una historia entretenida e interesante que contar, unos alumnos a los que poner a caer de un burro [1], una anécdota que desconocías sobre una película que has visto, una serie que pasarte o una buena recomendación literaria que hacerte. Cualquier excusa es buena para quedar con quien es ya tu amigo, alguien que demuestra día a día ser una fantástica persona y se ha ganado a pulso tu confianza. Así que hoy, de todo corazón, Zor, ¡¡felíz cumpleaños!!
Ah, con respecto a los libros de Arthur C. Clarke... Ahí siguen en la estantería cogiendo polvo y sin abrir. Me fío de su criterio con los ojos cerrados.
[1] Que un burro montado encima de otro burro es algo bastante inestable, y por lo que me ha contado alguna vez, alguno de los suyos es bastante asno. Pero ahí sigue él, incansable en su esfuerzo por enseñarles.
Símbolos
Los símbolos nos definen. Son la representación física de conceptos abstractos y reflejan nuestra forma de ser en la medida en que nos sentimos representados por ellos. De entre todos los símbolos existentes, hay uno que siempre me ha gustado mucho: la estatua que hay junto a la salida del metro de Ciudad Universitaria.
La estatua representa el espíritu de la universidad y de la educación. El hombre exhausto que entrega la llama del conocimiento a un nuevo relevista con fuerzas de sobra para seguir adelante, para hacer avanzar y crecer ese conocimiento y abrir nuevas fronteras. Es el desarrollo, la educación, el progreso. Es un símbolo perfecto para la universidad.
Pero notas que algo falla cuando, día tras día, al bajar del metro en Ciudad Universitaria, te encuentras con una estatua cada vez más maltratada y deteriorada, que últimamente presentaba este aspecto:
Imbéciles, niñatos descerebrados que se dedican, borrachos como cubas los sábados por la noche de botellón, a pintarrajear y estropear un símbolo como ese, demostrando la poca idea y el poco respeto que tienen hacia un símbolo así. Probablemente la tarde de resaca siguiente la pasen en su casa viendo Sálvame o Gran Hermano 24 horas.
Pero ya el colmo es lo que ha sucedido este fin de semana, cuando un grupo de gentuza se dedicó a subirse a la estatua hasta conseguir dejarla tal y como ha amanecido esta mañana:
Rodeada por un cordón de seguridad, con la antorcha arrancada por algún energúmeno mientras el resto de felices gilipollas aplaudían, grababan el acto de vandalismo con el móvil y hasta le tiraban cosas a la estatua (el vídeo se puede ver aquí). Mi conclusión es que lo que ha sucedido es otro símbolo más, que refleja a la perfección lo que está sucediendo en este país. A traves de reformas educativas a cada cual más lamentable que la anterior, a base de una oferta educativo/cultural cada vez más limitada y cara y mediante una sociedad cada vez más embrutecida este país está logrando convertir a sus jóvenes en un rebaño de borregos, zopencos y vagos a los que además se les da una palmadita de ánimo en la espalda. Y mientras tanto, con la otra mano, a los trabajadores, aplicados, ilusionados y emprendedores se les señala con malos modales la puerta de salida, la que lleva a Inglaterra, Francia y Alemania.
Sintonicemos La Noria y riámosle las gracias a Belén Esteban, icono y símbolo de esta nueva España.
[Fuente original de las dos primeras fotos, aquí]
La estatua representa el espíritu de la universidad y de la educación. El hombre exhausto que entrega la llama del conocimiento a un nuevo relevista con fuerzas de sobra para seguir adelante, para hacer avanzar y crecer ese conocimiento y abrir nuevas fronteras. Es el desarrollo, la educación, el progreso. Es un símbolo perfecto para la universidad.
Pero notas que algo falla cuando, día tras día, al bajar del metro en Ciudad Universitaria, te encuentras con una estatua cada vez más maltratada y deteriorada, que últimamente presentaba este aspecto:
Imbéciles, niñatos descerebrados que se dedican, borrachos como cubas los sábados por la noche de botellón, a pintarrajear y estropear un símbolo como ese, demostrando la poca idea y el poco respeto que tienen hacia un símbolo así. Probablemente la tarde de resaca siguiente la pasen en su casa viendo Sálvame o Gran Hermano 24 horas.
Pero ya el colmo es lo que ha sucedido este fin de semana, cuando un grupo de gentuza se dedicó a subirse a la estatua hasta conseguir dejarla tal y como ha amanecido esta mañana:
Rodeada por un cordón de seguridad, con la antorcha arrancada por algún energúmeno mientras el resto de felices gilipollas aplaudían, grababan el acto de vandalismo con el móvil y hasta le tiraban cosas a la estatua (el vídeo se puede ver aquí). Mi conclusión es que lo que ha sucedido es otro símbolo más, que refleja a la perfección lo que está sucediendo en este país. A traves de reformas educativas a cada cual más lamentable que la anterior, a base de una oferta educativo/cultural cada vez más limitada y cara y mediante una sociedad cada vez más embrutecida este país está logrando convertir a sus jóvenes en un rebaño de borregos, zopencos y vagos a los que además se les da una palmadita de ánimo en la espalda. Y mientras tanto, con la otra mano, a los trabajadores, aplicados, ilusionados y emprendedores se les señala con malos modales la puerta de salida, la que lleva a Inglaterra, Francia y Alemania.
Sintonicemos La Noria y riámosle las gracias a Belén Esteban, icono y símbolo de esta nueva España.
[Fuente original de las dos primeras fotos, aquí]
La pasta de los lectores
Hoy Juan Gómez-Jurado ha demostrado a la industria cultural española (que no es lo mismo que el mundo de la cultura) la pasta de la que estamos hechos los lectores de este país. Todo ha empezado cuando "un famoso cantante" ha escrito al autor de "La piratería no existe" con una de esas frases dialogantes, conciliadoras y buscadoras de consenso de las que los defensores de la Ley Sinde están últimamente haciendo alarde: que "si tiene huevos, que dé sus libros gratis". Al poco rato, los dos siguientes tweets aparecían en el timeline de Gómez-Jurado:
La reacción de los tuiteros no se ha hecho esperar, y a lo largo de toda la tarde de hoy hemos podido ser testigos, a través de todos los retuiteos de Juan en su timeline, de la avalancha de gente que se ha dedicado a hacer donaciones a Save the Children. Algunos, como yo, descargando el libro y donando el euro simbólico, muchísimos otros donando algo más, (hasta Enrique Dans se ha apuntado al carro con 10€ de contribución) e incluso alguno que o se ha equivocado con la coma decimal o ha demostrado ser tremendamente generoso...
La guinda del pastel la ha puesto Gómez-Jurado en un par de tweets donde, si no quedaba bien clara la mano de la que procedía de la carta causante de esta reacción online, decía lo siguiente:
Una lección que, mucho me temo, difícilmente va a verse reconocida en los telediarios de mañana... ¿O sí?
JuanGomezJurado Mi novela Espía de Dios, GRATIS para iPhone/iPad (http://bit.ly/f2VvG5). Si te mola dale 1€ a @SaveTheChildren(http://bit.ly/dNlzi8)
about 9 hours ago via web
JuanGomezJurado Mi novela Espía de Dios, GRATIS epub (http://bit.ly/f83Bma). Si t mola dale 1€ a @SaveTheChildren(http://bit.ly/dNlzi8)(cc @AlejandroSanz)
about 9 hours ago via web
La reacción de los tuiteros no se ha hecho esperar, y a lo largo de toda la tarde de hoy hemos podido ser testigos, a través de todos los retuiteos de Juan en su timeline, de la avalancha de gente que se ha dedicado a hacer donaciones a Save the Children. Algunos, como yo, descargando el libro y donando el euro simbólico, muchísimos otros donando algo más, (hasta Enrique Dans se ha apuntado al carro con 10€ de contribución) e incluso alguno que o se ha equivocado con la coma decimal o ha demostrado ser tremendamente generoso...
JuanGomezJurado Me estáis dejando sin palabras. Pedía 1€ para @savethechildren y les estáis mandando 5$. Una persona ha donado 100€. Sois la hostia.
about 2 hours ago via Twitterrific
La guinda del pastel la ha puesto Gómez-Jurado en un par de tweets donde, si no quedaba bien clara la mano de la que procedía de la carta causante de esta reacción online, decía lo siguiente:
JuanGomezJurado Dios mío, cuánto proxeneta, narcotraficante y ladrón del todo gratis que anda hoy donando a Save The Children, ¿eh @AlejandroSanz?
about 6 hours ago via web
En resumen, hoy la comunidad online española ha hecho (digo más, sigue haciendo, porque los tweets no dejan de aparecer, cada vez más) una demostración de que, al contrario de lo que la ministra Sinde y sus amigos de esa industria obsoleta y abusiva quieren hacer creer a la gente, los internautas no somos delincuentes, no somos ladrones ni traficantes de droga. Somos clientes indignados porque se espera que nosotros nos adaptemos al modelo de negocio, y no al revés. Hoy Juan Gómez-Jurado y centenares de internautas hemos dado una lección a la industria.JuanGomezJurado Más d doscientos niños pueden ya recibir la vacuna pentavalente gracias a vosotros. Estáis salvando vidas. Seguid así, "proxenetas". Gracias
about 2 hours ago via web
Una lección que, mucho me temo, difícilmente va a verse reconocida en los telediarios de mañana... ¿O sí?
Robert A. Heinlein
"Pero nunca le escondo nada [al lector] expresándome en un lenguaje particular, ni busco el elogio de otros escritores hacia mi "técnica" u otras tonterías.
El único elogio que me interesa es el sonido del dinero que paga el cliente al comprar mis relatos, un dinero que me llega a mí porque yo he llegado a él. O eso, o nada. Apoyo a las artes... ¡merde! ¡Un artista subvencionado por el Gobierno es una puta incompetente!"
El único elogio que me interesa es el sonido del dinero que paga el cliente al comprar mis relatos, un dinero que me llega a mí porque yo he llegado a él. O eso, o nada. Apoyo a las artes... ¡merde! ¡Un artista subvencionado por el Gobierno es una puta incompetente!"
[Robert A. Heinlein en Forastero en Tierra Extraña, 1961]
Tumbos de investigador
En junio de 2008 entregué mi proyecto fin de carrera, que fue calificado con Matrícula de Honor. Con ello conseguía, después de seis años de esfuerzo, mi título de ingeniero, y a comerme el mundo. Un mes antes ya había estado hablando con otro profesor para fijar la temática del proyecto en el que enmarcaría mi Máster en Investigación, el primer paso para el doctorado.
En septiembre empecé el máster, y tras dos meses de toma de contacto aquí me marché a hacer una estancia durante cinco meses a Suiza. Allí, por el mero hecho de estar como investigador visitante, cobré un salario decente. Al volver a Madrid me concedieron una pequeña beca de la facultad de casi la mitad del importe mensual del sueldo en Suiza. Después de no conseguir sacar el proyecto adelante (ya he hablado de ello en alguna otra ocasión), mi director se apresuró a cerrar el grifo de la financiación en cuanto dije que no iba a seguir con ellos. En total cuatro meses de beca.
Empecé a echar currículums a empresas. Casi ninguna me llamaba, unas pocas llamaron una vez y, aunque les mandé el CV de nuevo como me pidieron, no volví a saber nada. Indra me hizo pasar todas las pruebas de selección para después decirme "Enhorabuena, has superado el proceso. Como no hay plazas para tu perfil, quedas a la espera.". Todavía no me han vuelto a llamar.
Uno de los currículums que eché fue para una oferta de beca de doctorado en otra universidad. Me llamaron y me entrevistaron. Al cabo de un tiempo me llamaron y me dijeron "En la selección final que hicimos quedásteis dos candidatos... Finalmente le hemos dado la beca al otro, pero nos gustaría que vinieses a trabajar con nosotros, y encontraremos financiación.". Al principio no accedí. Me remitieron ofertas de becas en universidades francesas. Y un día me mandaron otro correo diciendo "Se han convocado las becas FPU 2009, si te interesa presentarte a ellas, te ponemos proyecto y director de tésis.". Y yo, que en el fondo lo que quería hacer era el doctorado, accedí a ello. El 9 de diciembre de 2009 entregué el último de los papeles de la convocatoria en el ministerio.
Desde ese momento yo dediqué la mitad de mi tiempo a terminar el proyecto de Máster y la otra mitad a ir integrándome en el grupo de trabajo del que ya era mi nuevo departamento. En ninguno de los dos proyectos tuve ninguna beca, mientras esperaba a la resolución de las FPU. En junio de 2010 terminé el proyecto de Máster (con Sobresaliente y la felicitación del tribunal) y empecé a dedicarme a tiempo completo a mi nuevo departamento. En septiembre de 2010 firmé una nueva beca, nuevamente por cuatro meses. El 25 de octubre se convocaron las becas de doctorado de la facultad, que también solicité.
El 13 de diciembre de 2010 se resolvieron las becas FPU 2009. Yo no era uno de los adjudicatarios.
El 19 de enero de 2010 nuestro jefe de proyecto nos informó de que la empresa con la que trabajábamos no nos renovaba el contrato. Si no teníamos ya una beca de alguna otra entidad no podríamos, de momento, tener financiación.
Ayer 31 de enero de 2010 se resolvieron las becas de doctorado de la facultad. Yo no soy uno de los adjudicatarios. La próxima convocatoria a la vista son las becas FPU 2010, que se convocaton el 25 de enero de 2011.
Yo solo soy un pequeño investigador en una facultad de Madrid, pero hoy miles de otros investigadores están en mi misma situacióin. Miles de jóvenes todavía cargados de ilusión e ideas que ven que, cuanto más quieren hacer, más trabas se les ponen. Miles de jóvenes que miran con envidia la situación de la investigación en otros países, donde el sector no es el primero en ser maltratado cuando la situación económica flojea y el último en ser impulsado cuando las cuentas empiezan a ir bien. Que se plantean cada día si no estarían mejor investigando en cualquier otro sitio que no fuese España. Y que se van porque allí fuera sí hay oportunidades y reconocimiento al esfuerzo investigador.
Así que cuando sale el presidente del gobierno diciendo que cada vez se está impulsando más la investigación y que cada vez hay más becas, yo no puedo evitar preguntarme dónde, porque lo que es aquí, no las veo.
En septiembre empecé el máster, y tras dos meses de toma de contacto aquí me marché a hacer una estancia durante cinco meses a Suiza. Allí, por el mero hecho de estar como investigador visitante, cobré un salario decente. Al volver a Madrid me concedieron una pequeña beca de la facultad de casi la mitad del importe mensual del sueldo en Suiza. Después de no conseguir sacar el proyecto adelante (ya he hablado de ello en alguna otra ocasión), mi director se apresuró a cerrar el grifo de la financiación en cuanto dije que no iba a seguir con ellos. En total cuatro meses de beca.
Empecé a echar currículums a empresas. Casi ninguna me llamaba, unas pocas llamaron una vez y, aunque les mandé el CV de nuevo como me pidieron, no volví a saber nada. Indra me hizo pasar todas las pruebas de selección para después decirme "Enhorabuena, has superado el proceso. Como no hay plazas para tu perfil, quedas a la espera.". Todavía no me han vuelto a llamar.
Uno de los currículums que eché fue para una oferta de beca de doctorado en otra universidad. Me llamaron y me entrevistaron. Al cabo de un tiempo me llamaron y me dijeron "En la selección final que hicimos quedásteis dos candidatos... Finalmente le hemos dado la beca al otro, pero nos gustaría que vinieses a trabajar con nosotros, y encontraremos financiación.". Al principio no accedí. Me remitieron ofertas de becas en universidades francesas. Y un día me mandaron otro correo diciendo "Se han convocado las becas FPU 2009, si te interesa presentarte a ellas, te ponemos proyecto y director de tésis.". Y yo, que en el fondo lo que quería hacer era el doctorado, accedí a ello. El 9 de diciembre de 2009 entregué el último de los papeles de la convocatoria en el ministerio.
Desde ese momento yo dediqué la mitad de mi tiempo a terminar el proyecto de Máster y la otra mitad a ir integrándome en el grupo de trabajo del que ya era mi nuevo departamento. En ninguno de los dos proyectos tuve ninguna beca, mientras esperaba a la resolución de las FPU. En junio de 2010 terminé el proyecto de Máster (con Sobresaliente y la felicitación del tribunal) y empecé a dedicarme a tiempo completo a mi nuevo departamento. En septiembre de 2010 firmé una nueva beca, nuevamente por cuatro meses. El 25 de octubre se convocaron las becas de doctorado de la facultad, que también solicité.
El 13 de diciembre de 2010 se resolvieron las becas FPU 2009. Yo no era uno de los adjudicatarios.
El 19 de enero de 2010 nuestro jefe de proyecto nos informó de que la empresa con la que trabajábamos no nos renovaba el contrato. Si no teníamos ya una beca de alguna otra entidad no podríamos, de momento, tener financiación.
Ayer 31 de enero de 2010 se resolvieron las becas de doctorado de la facultad. Yo no soy uno de los adjudicatarios. La próxima convocatoria a la vista son las becas FPU 2010, que se convocaton el 25 de enero de 2011.
Yo solo soy un pequeño investigador en una facultad de Madrid, pero hoy miles de otros investigadores están en mi misma situacióin. Miles de jóvenes todavía cargados de ilusión e ideas que ven que, cuanto más quieren hacer, más trabas se les ponen. Miles de jóvenes que miran con envidia la situación de la investigación en otros países, donde el sector no es el primero en ser maltratado cuando la situación económica flojea y el último en ser impulsado cuando las cuentas empiezan a ir bien. Que se plantean cada día si no estarían mejor investigando en cualquier otro sitio que no fuese España. Y que se van porque allí fuera sí hay oportunidades y reconocimiento al esfuerzo investigador.
Así que cuando sale el presidente del gobierno diciendo que cada vez se está impulsando más la investigación y que cada vez hay más becas, yo no puedo evitar preguntarme dónde, porque lo que es aquí, no las veo.
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