TD8: El arte de rechazar una novela, Camilien Roy

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Publicado originalmente el 18 de febrero de 2010.

Muchas veces se dice que un libro es un tesoro.

En el caso de El arte de rechazar una novela, no podría estar más de acuerdo. Me llevaría el libro a una isla desierta en los mares del pacífico, y lo enterraría bien hondo. Lo de dibujar un mapa para después poder volver y recuperarlo... Ahí ya me lo pensaría más.

Porque este "libro" no hay por dónde cogerlo. Su estructura es la de una recopilación de cartas de respuesta a un escritor que ha mandado su primera novela a un montón de editoriales. Inevitablemente, la respuesta es una negativa, pero el autor ha inventado un amplio repertorio de rechazos diferentes, imprimiéndole una personalidad distinta a cada una de ellas.

Y oye, no seré yo quien diga que la idea es mala, y que la propuesta no parece interesante. Que si no lo considerase así, ahora mismo no estaría escribiendo esta crítica. Pero la ejecución es pésima. Las personalidades son excesivamente artificiales, muy forzadas para intentar dar un toque humorístico al libro en conjunto. Las cartas son, en general, bastante estúpidas. A medida que vas leyendo negativas, la cosa se va haciendo más y más aburrida, y no hay ninguna carta que pueda provocar ningún tipo de gracia. Y evidentemente, Roy es incapaz de evitar los topicazos, como el hacer una carta de respuesta con un haiku. Vaya, la originalidad al poder. Lo que más rabia me da es haberme gastado los 16 euros que cobran por semejante despropósito.

Rechazar el libro de Roy no hubiese sido demasiado difícil. Las editoriales tenían todo un repertorio de maneras de hacerlo a mano. Supongo que ninguna era lo suficientemente buena...
 Lpr.

TD7: Tres hombres en una barca, Jerome K. Jerome

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El post original fue publicado el 31 de enero de 2010.


En los agradecimientos iniciales de "Por no mencionar al perro", Connie Willis menciona a Robert A. Heinlein por descubrirle el relato de K. Jerome en su novela juvenil "Consigue un traje espacial: viajarás" (me sigue resultando extremadamente curioso que se siga clasificando su "Tropas del Espacio" como literatura juvenil, pero eso es una discusión totalmente aparte). De hecho, el título completo de la obra de la que hoy hablo es "Tres hombres en una barca (por no mencionar al perro)". Y yo, que soy un ser eminentemente intuitivo di por hecho que la obra de Willis algo tendría que ver con ésta... Así que me la leí antes de embarcarme en la segunda, que a fecha de hoy ando consumiendo.

El principio es demoledor. La presentación de los personajes y las circunstancias que les rodean es hilarante. No me extrañaría en lo más mínimo que los tres o cuatro primeros capítulos de este libro hubiesen servido de inspiración a grandes genios británicos del humor, como Terry Pratchett, Douglas Adams o los Monty Python. Los protagonistas son vagos, cínicos, patosos, hipocondriacos, y no pierden la más mínima oportunidad para evidenciarlo. Un día, aburridos de su rutina, deciden embarcarse en un viaje en barca por el Támesis de dos semanas de duración.

A partir del momento en que, por fin (y aunque parezca que nunca van a conseguirlo), se montan en el barco y se lanzan a la aventura, la dosis humorística se desinfla un poco. O tal vez se deba a que en ese punto continué la lectura en inglés, cuando los primeros compases los leí en castellano. Pero desde ese momento, como digo, la obra pasa más a ser un cuadro costumbrista de la época victoriana británica donde se describe, a través de historias y anécdotas narradas por uno de los protagonistas (muchas de ellas con buenas dosis de humor, pero casi ninguna ya tan demencial como las de los preparativos del viaje), distintos estilos de vida en la sociedad británica, así como fragmentos de historia.

Y es que, originalmente, "Tres hombres en una barca (por no mencionar al perro)" iba a ser una guía de viaje... Bastante recomendable, especialmente los primeros capítulos.

PD: Por dios, que alguien reescriba y amplíe el artículo de Wikipedia sobre este libro, es a todas luces lamentable.
Lpr.

TD6: www.365tomorrows.com, Varios autores

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Este post fue publicado originalmente el 16 de enero de 2010.


Letizia Álvarez de Toledo ha observado que la vasta Biblioteca es inútil; en rigor, bastaría un solo volumen, de formato común, impreso en cuerpo nueve o cuerpo diez, que constara de un número infinito de hojas infinitamente delgadas. (...) El manejo de ese vademécum sedoso no sería cómodo: cada hoja se desdoblaría en otra análogas; la inconcebible hoja central no tendría revés.


La Biblioteca de Babel, de Jorge Luis Borges.

Por muchas bibliotecas a las que me he asomado, ninguna ha resultado, hasta la fecha, ser la de Babel. Ni tampoco he dado con el libro del que habla (aunque se me antoja atractiva la idea de equiparar los lectores de eBooks a ese volumen). Pero conozco 365tomorrows.com, y me parece lo más próximo a esa biblioteca que se puede encontrar hoy por hoy, y además, mucho más cómodo que el mecanismo de hojas desplegables.

La web en cuestión tiene un concepto sencillo: cada día, se publica un nuevo relato breve de ciencia ficción. Bajo licencia Creative Commons, este rincón de la red se ha dedicado a publicar, día tras día, un relato de sci/fi desde mayo de 2005. Con el tiempo suficiente, un lector entregado (y por supuesto, que entienda el inglés sin problemas) se podrá leer los más de mil quinientos relatos que componen la página... Pero cada mañana tendrá uno nuevo esperándole.

Como en toda recopilación de relatos, los hay mejores y peores, algunos no dicen nada en absoluto, y unos cuantos deberían ganarse su pase directo al Olimpo de la narrativa de este género. Así que queda en tus manos, lector (o lectora*), ponerte manos a la obra y disfrutarlos.

Clasificación: Cinco minutos de lectura diaria no hacen daño a nadie.
Lpr.

* Que luego llegan los del Ministerio de Igualdad y nos cierran el blog por machistas!

TD5: 253, Geoff Ryman

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Este post se publicó originalmente el 15 de enero de 2010.

Al leer el post de Entrari sobre Aire, me he quedado dándole vueltas al nombre del autor. Ryman... Ryman... Juraría que he leído algo suyo. De modo que al llegar a casa he echado un vistazo a mi biblioteca, y en efecto, ahí estaba: 253 o La Comedia del Metro. Un libro que me compré por su pretexto, que me pareció de lo más original.

Un tren del metro de Londres tiene siete vagones, y cada vagón 36 asientos. Contando al conductor, el total de asientos disponibles es 253. Con ese pretexto, La Comedia del Metro contiene doscientas cincuenta y tres fichas de otros tantos usuarios que viajan todos en el mismo tren. Para terminar de redondear la ecuación, cada ficha está escrita en… adivinen… eso es! 253 palabras!

Estas fichas se dividen en tres secciones. Para cada personaje de esta atípica obra, Ryman describe la “Apariencia”, los “Datos personales” y “Lo que hace o piensa”. De este modo, es divertido ver cómo prácticamente ninguna de las personas retratadas es lo que parece a primera vista. Como el tipo que está concentrado en la página de economía de su periódico, mientras que en realidad trata de pasar desapercibido para un compañero suyo del trabajo que viaja en el mismo vagón, o la mujer que parece inquieta porque alguien la sigue mientras que en realidad trabaja en la caridad pero inventa historias sobre un supuesto marido espía para hacerse la importante entre sus amigas.

Otro aspecto del libro es la relación entre los ocupantes del tren. Muchos de ellos están relacionados entre sí... Un trabajador que teme que le despidan, y su jefe tres vagones más allá pensando en el empleado al que quiere ascender. La dueña de una floristería, y la abogada de una multinacional que planea comprar el edificio donde está esa tienda. O los dos compañeros de trabajo de los que he hablado antes, en el mismo vagón. Pasé un buen rato mientras leía el libro porque, cada vez que aparecía un nombre en la descripción de un personaje, recorría los siete vagones a la búsqueda del nombre mencionado, por si acaso viajaba en el mismo tren. De ser así, terminaba al personaje con el que estaba, y me leía la ficha del personaje referenciado.

Y es que el orden en que se lean las fichas no afecta al desarrollo argumental, escaso por no decir inexistente. Todo lo que sucede en las páginas del libro ocurre en un intervalo de tiempo de siete minutos, no exentos de su pequeño momento dramático.

Además, para todos aquellos que dominéis el inglés, podéis encontrar la obra completa en este link. La gran ventaja de la web es que las fichas de los personajes vienen relacionadas mediante hipervínculos, de modo que en seguida podréis ir a la ficha del pasajero referido en el texto del otro. En resumen, 253 o La Comedia del Metro es un libro atípico, que se podría clasificar dentro de la narrativa experimental, pero que a un servidor le dejo un agradable sabor de boca. Y sin embargo, puedo entender perfectamente que mucha gente, acostumbrada a mecanismos narrativos más convencionales, con una historia y un desarrollo argumental elaborado, puedan considerar este libro un soberano petardo.

Lpr.

TD4: Moon, Duncan Jones

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Post publicado originalmente el 5 de enero de 2010.

Dicen que la soledad es mala, que es triste... Yo digo que la soledad, sobre todo, es aburrida. El argumento de Moon gira en torno a la soledad. Y a pesar de que la idea es buena, el resultado es soporífero.

Personalmente, no alcanzo a comprender el aluvión de críticas positivas que ha recibido la primera película de Duncan Jones. Por no olvidar las siete nominaciones y once premios, entre los que se cuentan los de Best Actor, Best Film, Best Production Design y Best Screenplay en la edición de 2009 del festival de Sitges. O tal vez si que puedan tener una explicación...

En primer lugar, un mínimo de investigación genealógica nos descubre que Jones es el hijo de David Bowie. Tener como progenitor a uno de los grandes ídolos de la cultura pop y glam hace que los críticos vean tu obra desde una óptica muy distinta, mucho más positiva. De hecho, si hay algo que todo crítico tarda menos de cuatro líneas en remarcar acerca de Jones al hablar de Moon es que, siendo ésta su primera película, no quiere usar el apellido artístico de su padre para que de ese modo la atención no se desvíe de su obra. Oh, qué bonita publicidad encubierta.

Por otro lado, la película tiene ese estilo "minimalista", "reflexivo", "avant-garde"... y una larga ristra de epítetos que los columnistas de publicaciones gafapasta suelen utilizar para describir sus películas favoritas y justificar que ellos las valoren como obras maestras mientras al vulgo común nos parecen un soberano coñazo. Moon, a pesar de durar poco más de una hora y media, es una película durante la cual miré más de una y dos veces al reloj mientras pensaba en lo divertido que sería estar en ese momento en cualquier otro sitio, haciendo cualquier otra cosa.

De todos modos, no todo en Moon es malo, ni mucho menos. El argumento de la película es interesante y original. Sam Rockwell es un operario encargado de revisar y manejar la maquinaria de una base lunar en la que se recoge y procesa material que, en la Tierra, será usado como combustible. El contrato de trabajo dura tres años, y durante ese tiempo Sam estará únicamente acompañado de un ordenador parlante, y de los recuerdos de su mujer y su hija. Todo marcha bien hasta que un día Rockwell sufre un accidente en una de sus salidas rutinarias, y al volver a despertar en la base, empiezan a suceder cosas extrañas... Empezando por la presencia en la misma de Sam Rockwell. De otro Sam Rockwell. Si bien los acontecimientos que se desarrollan dan forma a una historia interesante, el desarrollo de los mismos es aburrido, sin ritmo ni tensión.

Moon ha errado el medio. La historia funcionaría a las mil maravillas en formato de relato corto, aunque el final no deja de ser ligeramente previsible. Pero el resultado como guión para la gran pantalla, a título personal, se me antoja como un mal café: descafeinado e inapetente.



Lpr.

TD3: Puerta al Verano, Robert A. Heinlein

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Este post apareció publicado por primera vez el 2 de enero de 2010.

Si alguna vez llegases a una situación en la que toda tu vida se va al traste... ¿Qué harías?

En Puerta al Verano, Heinlein pone ante esa pregunta a Dan B. Davis, un ingeniero e inventor que se dedica a diseñar robots de domótica, que ama su trabajo y disfruta con él. Después de haber creado un robot llamado Muchacha de Servicio y comercializarlo con gran éxito, Dan emprende el diseño de Frank Flexible, que se perfila como una gran revolución. Es entonces cuando sus compañeros de empresa, mediante varias jugarretas legales, le dejan totalmente en la estacada.

La solución del protagonista a la pregunta con la que empieza esta entrada es, entonces, la criogenización. Congelarse para despertar treinta años más adelante (concretamente, en el año 2000), en una ciudad donde a los que han tomado esa alternativa se les llama "durmientes". Será allí donde Davis descubrirá que...

Y hasta ahí puedo contar.

Leído hoy, Puerta al Verano sorprende. No por su argumento, ya que en lo referente a viajes en el tiempo se ha escrito mucho y muy variado. Tampoco por ser una historia con giros impredecibles o un final arrollador, porque al contrario, en general resulta bastante predecible. Pero es un libro asombroso si la historia se contextualiza. Hay que tener en cuenta que se trata de una novela escrita en 1957, y sin embargo, al más puro estilo Verne, es capaz de imaginar avances tecnológicos que hoy en día resultan bastante comunes, como los robots de limpieza o el uso de componentes electrónicos estándar para reducir costes y hablar de teorías espacio/temporales, hoy en día están muy en boca de muchos científicos e investigadores.

De este modo, Heinlein logra crear unos personajes y un universo muy sólidos, consistentes y creíbles. Muchas novelas futuristas no son capaces de sobrevivir al año en que se ubican. Los escritores hablan de avances o inventos que no solo no existen, sino que la ciencia ha avanzado por derroteros totalmente distintos. En cambio, el autor de Starship Troopers tiene la maestría de hablar no solo de unos avances cientifico/técnicos que en parte se han visto plasmados en la realidad casi cincuenta años más tarde, o un proceso de creación ingenieril perfectamente lógico (sin duda los estudios en ingeniería mecánica de Heinlein influenciaron estas partes del relato), sino que también presenta una estructura social futurista que podría perfectamente pasar por verídica, donde la gente desconfía de los "durmientes".

No suele gustarme repetir ajadas citas cuando escribo una crítica, pero en este caso no puedo sino coincidir en que "Si no has leído a Heinlein, no has leído ciencia ficción; si no has leído esta novela, no has leído a Heinlein".

Plenamente recomendable.

Lpr.

TD2: Ciudad de Ladrones, David Benioff

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Este post fue originalmente publicado el 7 de enero de 2010. Os recuerdo que es uno de los libros que ya recomendé para el mes de agosto en este post.

Hay en el madrileño barrio de Tribunal una pequeña cafetería regentada por británicos. Apenas hay espacio para que una veintena de personas se tomen algo cómodamente. A la derecha de la entrada, unas escaleras descienden al piso inferior... Donde hay a la venta una gran cantidad de libros de segunda mano. Fue en esta tienda donde topé por casualidad con una pequeña y manoseada copia de Ciudad de Ladrones. Seguramente fue mi incorregible pasión por la Segunda Guerra Mundial lo que me indujo a llevarme el libro, sin tener la menor referencia sobre el autor o la novela en cuestión. Ahora puedo decir alegremente que fue todo un acierto hacerlo.

Ciudad de Ladrones es la historia de dos jóvenes atrapados en Leningrado durante el asedio nazi. Un alto mando de la ciudad va a celebrar la boda de su hija, y para el festejo quiere preparar una tarta, para la cual necesita una docena de huevos. El encargo de buscarlos recaerá en Lev, un chico de 17 años arrestado por desvalijar el cadaver de un paracaidista nazi, y Kolya, un soldado de 21 años que acaba en la carcel por desertor. La recompensa por encontrar la docena en el plazo de cinco días será mantener la vida.

A través de las peripecias de estos dos personajes por las calles de Leningrado, Benioff ofrece una exquisita imagen de los efectos de la pobreza, la desesperación, el frío y el hambre que acarreó la llegada del invierno en la invasión alemana a Rusia. Sin embargo, lejos de ser un completo drama como podría parecer por esta descripción, Ciudad de Ladrones es una lectura amena, con la dosis de dramatismo justo entremezclado con momentos, personajes e intervenciones realmente divertidas. Además, revela también la cara brillante de la moneda: camaradería, amor, y el triunfo de la fuerza de voluntad son aspectos muy presentes en la historia.

Pero sobre todo está Kolya. Aunque la historia esté contada en primera persona por Lev, su compañero es el alma de Ciudad de Ladrones. Su personaje empieza pareciendo un excéntrico totalmente fuera de contexto, un académico en un mundo en guerra, pero a medida que vamos leyendo más sobre las correrías de estos dos personajes, se le llega a coger muchísimo cariño. Casanova con las mujeres, cafre cuando quiere, incapaz de estarse callado, ni siquiera en las situaciones más adversas, imaginativo, sarcástico... y obsesionado con el hecho de llevar diez días sin cagar. Será sobre todo en los compases finales de la historia cuando Koyla brillará con luz propia.

Como crítica, se podría decir que muchas de las conversaciones entre los dos protagonistas giran en torno al sexo, convirtiéndolo en uno de los ejes de la narración. Claro que, por otra parte, se trata de dos chicos de 17 y 21 años. Con esa edad, quien no haya sido un saco de hormonas con patas, que dé un paso al frente!

En definitiva, se puede decir que camuflado como una novela ligera, Ciudad de Ladrones se encarga de mostrar una cara de la guerra que los libros de historia, por muy buenos que sean, suelen obviar o restar importancia ocultándolos detrás de nombres de batallas, cifras de armamento, recursos y bajas.

Entrañablemente recomendable.
Lpr.

TD1: El aprendiz de guerrero, Lois McMaster Bujold

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Este post fue publicado originalmente el 15 de enero de 2010. Incluía además otra reseña escrita por Cattz, que puede leerse en su blog.

Si ahora empezase hablando de un personaje enano y cabezón (en todos los sentidos de la palabra), pero que compensa todos sus problemas físicos con una inteligencia sobresaliente, y es irremediablemente el personaje más carismático de su libro, la imaginación de más de uno y de dos volaría hacia Lannisport. Pero no, en esta ocasión no es de Tyrion de quien hablo, sino del personaje que inspiró a R.R. Martin para dar vida al único Lannister por el cual, hoy por hoy (a falta de leer más de la mitad de la saga), siento algún apego.

A pesar de que el personaje de Canción de Hielo y Fuego fue creado a imagen y semejanza de Miles Vorkosigan, y los dos son tanto físicamente equiparables como igual de inteligentes, existe una diferencia fundamental entre ambos: Tyrion es previsor y calculador, tiene todo planificado desde el primer momento, y va adaptando sus planes a medida que se van presentando complicaciones. Miles es, hasta donde yo recuerdo, el personaje más impulsivo sobre el que he leído jamás, ya sea narrativa épica, fantasía, novela negra o, como en el caso que nos ocupa, ciencia-ficción (concretamente, El Aprendiz de Guerrero es un ejemplo inmejorable de Space Opera). No tiene planes preconcebidos, metas claras ni "hoja de ruta" alguna para alcanzar sus objetivos. Es más, dudo que tenga objetivos claros.

Como ejemplo de este extremo sirva el siguiente hecho: Dado que el libro me lo leí en su inglés original, tuve que preguntarle a una gran fan de la novela si me había perdido algo de la trama por no leerlo en mi lengua materna, o si realmente las decisiones tomadas por Miles (y resueltas brillantemente gracias a su intelecto) eran tan... "porque sí". Y efectivamente, la segunda opción era la adecuada. Dos semanas después, era yo quien estaba recomendando sacar el libro de la biblioteca a una amiga. La forma en que se desarrolla la historia y cómo Miles se las ingenia para ir resolviendo los acontecimientos de esa bola de nieve que, a medida que va rodando, aumenta sin control en tamaño y velocidad son simplemente fantásticos.

Se trata de una historia entretenida, que engancha sin pretender convertirse en una de esas historias con mil giros argumentales imprevistos, pero que consigue sumergirte con facilidad en su universo. Acción, personajes carismáticos, algo de humor ligero... ¿Puede haber alguien que no quiera leerselo?

Lpr.

Blogeo veraniego

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Cómo se nota en la prensa nacional cuándo llegan las vacaciones de verano. Que el periódico tiene que seguir saliendo a diario, pero tanto los periodistas como los cerebros de los lectores están de vacaciones, y no hay ni quien escriba, ni quien lea en serio. Así que para dar el pego, las páginas de los diarios se llenan de colaboraciones externas y donde antes se presentaban noticias ahora se cuentan anécdotas.

Como dentro de nada me marcho de viaje a Tenerife hasta finales de mes, tampoco es que vaya a estar muy al tanto de actualizar. No lo hago cuando paso cientos de horas frente al ordenador, como para hacerlo cuando me asome a él ocasionalmente. De modo que para que esto no parezca demasiado desierto, a partir de mañana y una vez cada tres días de aquí a final de mes iré publicando de nuevo las entradas que escribí a principios de año en Tarde, Doc. Incluso es posible que me de por escribir alguna más entre medias, quién sabe!

Felices vacaciones, disfrutad y recargad las pilas!

Cerveza...

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"La cerveza es la prueba de que Dios nos ama y quiere que seamos felices"

Benjamin Franklin

Ese chiste ya aburre

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Que levante la mano quien tenga un amigo que siempre repite una y otra vez el mismo chiste. La primera vez fue divertidísimo. La segunda te arranca una sonrisa, porque te recuerda a la ocasión anterior. De la tercera en adelante el chiste no tiene ni puñetera gracia.

Esta vez la broma la hizo por primera vez Quirk Books, publicando "Orgullo y Prejuicio y Zombies" ("Pride and Prejudice and Zombies") . La mera idea de que dos mundos tan antagónicos pudiesen, de alguna forma, combinarse en algo con sentido ya hacía que mereciese la pena echale una ojeada. Me lo compré, y me reí bastante con lo absurdo de muchas de las situaciones de la novela. Supongo que habría exprimido mucho más la experiencia si conociese el texto original, pero tampoco tengo tanto interés.


El concepto ni siquiera era nuevo, los mashups vienen existiendo desde hace mucho pero en general siempre han pertenecido al mundo del fan fiction. Lo que hizo especial a PPZ es que fue publicado por una editoral seria, con una presentación más que decente que recuerda al estilo de Penguin Classics. En los seis meses que pasaron desde que se anunció el libro hasta que llegó a las estanterías (de enero a finales de mayo de 2009), alguna mente preclara (y de nuestro país) decidió que aquello podía tener tirón y, casi a la vez que la versión del libro de Austen, apareció por la red de manera gratuita "La Casa de Bernarda Alba Zombi".


Y no fue la última. PPZ tuvo un éxito tremendo y creó escuela. Las estanterías de las librerías se empezaron a llenar de versiones de clásicos revisadas y mezclas de monstruos de serie B con personajes históricos. Para empezar, Quirk Classics siguió publicando obras de este estilo. La primera en llegar fue "Sense and Sensibility and Sea Monsters", donde otra novela de Austen se veía invadida por criaturas terroríficas, provenientes ahora de las profundidades marinas. Mientras que en PPZ la cantidad de texto del original era de en torno al 80%, en "Sense and Sensibility and Sea Monsters" sólo se conservó un 50% del libro de partida [1].


Ya empezado 2010 la editorial publicó "Dawn of the Dreadfuls", precuela de PPZ en la que se narra el origen de la invasión zombie y cómo las hermanas Bennet adquieren los conocimientos de artes marciales con los que se enfrentan después a los "unmentionables". Y finalmente a principios de junio vio la luz "Android Karenina", una revisión mucho más steampunk de la obra de Tolstoi. A un ritmo de publicación de prácticamente cuatro libros de este género al año, solo queda preguntarse cual será el próximo libro que saquen.

En nuestro país, La Casa de Bernarda Alba no ha sido el único clasico "zombificado". También la plaga ha invadido al "LaZarillo" y, cuál fue mi sorpresa al ver hace no mucho entre las estanterías del Corte Inglés la edición revisada del Quijote, luchando en esta ocasión contra molinos, pastorcillos [2] y no muertos.


Poco después de la aparición de PPZ, un libro de un estilo similar vio la luz. En este caso no se trataba de tomar el texto original y modificarlo a placer, sino que la idea fue coger a Mr. Darcy, uno de los protagonistas de "Orgullo y Prejuicio", convertirle en vampiro, naciendo de este modo "Mr. Darcy, Vampire". La historia parte del día de la boda con Elizabeth, cuando ella descubre su secreto. Nuevamente, la idea cuajó, a unos meses después veía la luz "Queen Victoria: Demon Hunter", donde sazona la biografía de la reina de Reino Unido con unos cuantos seres del inframundo.


Seth Grahame-Smith, el autor de PPZ, no se quedó parado durante este tiempo, y a principios de 2010 también apareció con una novela de este estilo entre sus manos. En este caso, el personaje que elegiría sería Abraham Lincoln, y en "Abraham Lincoln Vampire Hunter" pone una estaca en sus manos y le lanza a la caza de los descendientes de Drácula [3a][3b]. Y finalmente, a principios de julio se publicó otro libro más de este estilo, protagonizado en esta ocasión por un Enrique VIII convertido en hombre lobo: "Henry VIII: Wolfman".

Pero ojo, que no acaba aquí la cosa. Varios clásicos más han sufrido los ataques de criaturas de pesadilla. Así, Emma y las Mujercitas han sido mordidas por hombres lobo, Mansfield Park invadido por momias y los fantasmas de Ebenezeer Scrooge han sido sustituidos por zombies. Y como es posible que se dé más de un horror en una misma casa, como pueda haberles pasado a las Mujercitas, que se han convertido también en vampiros, la Jane Eyre de Charlotte Brontë se convierte en una caza-de-todo que se enfrentará, al puro estilo Van Helsing, a cualquier horror viviente o no-muerto que encuentre en su camino.


En total, de lo que he podido encontrar en mi búsqueda de literatura de este género, más de una quincena de libros del mismo estilo han sido publicados en menos de un año. Los primeros que vieron la luz eran originales y hacían gracia, pero como ese chiste que no deja de repetirse una y otra vez, han acabado por perder la gracia. Probablemente, en el tiempo que me ha llevado buscar la lista de títulos y escribir este post, se hayan puesto a la venta unos cuantos títulos más. La duda ahora es saber durante cuánto tiempo más durará la broma: Si los autores se quedarán antes sin combinaciones de monstruos y clásicos que mezclar, o si los lectores decidirán que, una vez contado el chiste a los amigos, y a los amigos de los amigos, es hora de descartarlo del repertorio y empezar a buscar uno nuevo.

[1] Reconozco que, con la fiebre mashup, lo reservé y me lo compré por Amazon. Pero de momento está en la estantería cogiendo polvo y todavía no lo he abierto.

[2] Los pastorcillos, siempre los pastorcillos... Les odio con todas mis fuerzas! Por qué Don Quijote se quedó a escuchar sus soporíferas historias en vez de... no sé, confundirles con malvados enemigos y hacer un baño de sangre?

[3a] Personalmente, opino que en venganza por "Mr. Darcy, Vampire".

[3b] Aquí afeminados que brillan a la luz del sol no, gracias.