Savage Chickens, para quien no lo conozca, una tira más que recomendada.
Mostrando entradas con la etiqueta Recomendaciones. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Recomendaciones. Mostrar todas las entradas
The Gathering Storm, Winston Churchill
Aunque la manera más objetiva de conocer la Historia es a través de las obras de los estudiosos de la materia, gente que ha contrastado documentos, que ha entrevistado a testigos y participantes, ha organizado toda esa información y finalmente ha derivado unas conclusiones, para poder entender la Historia es además necesario saber cómo pensaban sus actores principales. Y para ello nada mejor que leer las propias memorias de cada uno de ellos. En esta ocasión he empezado a leer la colección de seis volúmenes que Winston Churchill dedica a ofrecer su punto de vista del mayor conflicto armado de la historia de la humanidad.
El primero de estos seis tomos, The Gathering Storm, recoge los acontecimientos desde el final de la Primera Guerra Mundial hasta los sucesos del 10 de mayo de 1940, fecha en que el rey Jorge VI otorga los poderes de Primer Ministro a Churchill. No es para nada una lectura ligera, más bien todo lo contrario. Se trata de una exhaustiva reconstrucción de todo lo que sucedió durante ese intervalo de tiempo, una recopilación de correspondencias, discursos y debates que fueron teniendo lugar, siempre desde el punto de vista de Churchill, que durante los compases iniciales de la guerra ocupó el cargo de Primer Lord del Almirantazgo. Esto provoca que la información referente a los movimientos, comunicaciones y alternativas militares de la Marina sea extremadamente detallada (incluídas un par de reconstrucciones de batallas navales) mientras que otros campos, como los movimientos del Ejército de Tierra en el escenario de la guerra en Noruega, sean mencionados bastante más de pasada.
Pero principalmente, y por encima de todo, The Gathering Storm es un enorme os lo dije de 800 páginas. Es innegable que Winston Churchill identificó desde los primeros compases la amenaza que suponía Alemania bajo el mandato de Hitler y realizó un gran esfuerzo por hacer que esas opiniones calasen en la Cámara de los Lores, que paso a paso iba desaprovechando las oportunidades (como recogía el texto que copié ya por aquí) que surgían de neutralizar la amenaza nazi sin grandes derramamientos de sangre. Por supuesto Churchill hace muchas afirmaciones que es necesario coger con pinzas, ya que no se trata de un texto imparcial. Además, debido a los años en que está escrito, la cantidad de material clasificado de todos los frentes era tan extensa que muchos de los datos a los que tienen hoy acceso los historiadores eran por aquel entonces totalmente inaccesibles.
Sin embargo el valor de The Gathering Storm para entender la sucesión de acontecimientos de la Segunda Guerra Mundial y la forma de pensar de uno de sus principales actores es innegable. No comparto el posicionamiento político de Churchill, me desagradó mucho el trozo de capítulo que dedica a la Guerra Civil Española (en la cual se posicionaba a título personal a favor del bando Nacional porque el Republicano era para él una banda de asesinos comunistas y anarquistas que trataban de sembrar el caos en el país mientras que Franco pretendía restablecer la normalidad) pero reconozco el genio de este hombre. ¡Yo quiero un político como él en el gobierno!
Killing Rommel, Steven Pressfield
Hay algunas combinaciones que son irresistibles para mí. Juegos FPS y heavy metal, pan bimbo y nocilla, un ordenador y un "Haz lo que quieras con él". Así que cuando encontré un libro ambientado en la Segunda Guerra Mundial y escrito por Steven Pressfield me faltó tiempo para comprármelo y leerlo.
Pressfield puso el listón muy alto con su primera novela, Puertas de Fuego; uno de mis libros favoritos y que Larteas definió como "una experiencia que se vive una vez en la vida". Aunque al principio me costó empezarlo (concretamente me costó cuatro intentos), una vez pasados los primeros compases acabé totalmente atrapado por la narrativa y no pude soltarlo hasta el final. Con Killing Rommel reconozco que no me ha pasado exactamente lo mismo, aunque la sensación que se me ha quedado en el cuerpo al terminar de leer ha sido muy buena.
Killing Rommel no es un retrato de grandes batallas, enfrentamientos espectaculares y momentos épicos, sino una crónica de las penurias por las que los combatientes de la campaña del desierto de la Segunda Guerra Mundial, que llegó a su momento culminante en la Segunda Batalla de El Alamein, tuvieron que pasar. Pressfield se inventa para este libro a un regimiento blindado al que impone la tarea de asesinar a Erwin Rommel. Con este hilo conductor el libro va presentando los problemas de la navegación en el desierto, las carencias, los problemas inesperados y los fallos tanto humanos como técnicos que surgen en operaciones de este tipo [1]. Aunque los personajes de Killing Rommel son inventados, no cabe la menor duda de que aquellos soldados reales que lucharon en el escenario africano se enconraron con los mismos o más problemas que los de la narración.
De este modo, y aportando datos reales sobre choques armados, especificaciones técnicas de armamento y transporte, recreando las condiciones de la guerra en los inhóspitos desiertos de Egipto, la panorámica que ofrece es soberbia. Sin embargo, con el fin de que la narración parezca realmente escrita por un verdadero veterano de guerra, Pressfield utiliza a veces demasiadas siglas cuyo significado mencionó en algún otro momento del libro pero quedaron olvidadas ya entre kilómetros de dunas. Un pequeño glosario (que el propio personaje se justifica en no añadir) no hubiese venido pero que nada mal.
Como decía antes, Killing Rommel es más un relato de las penurias de la guerra que de las grandes batallas. Pero también es un reflejo de la camaradería entre compañeros y la nobleza entre enemigos (Rommel se caracterizó siempre por respetar las "reglas del juego" y convertir la guerra en un arte). De este modo, sin apenas darte cuenta, acabas desarrollando apego por los actores principales de la obra, hasta que llegado el final, cuando cierras la última página, un pequeño escalofrío te recorre la espalda. Es un efecto curioso, porque al contrario que en Puertas de Fuego, no hay grandes frases épicas para el recuerdo, aunque sí que comparte la existencia de personajes que no se pueden calificar de otra forma que como héroes incombustibles.
Buen libro, pero demasiado enfocado a los entusiastas de la Segunda Guerra Mundial. Si no te gusta esa ambientación, es posible que Killing Rommel se te haga pesado. Si te gusta, disfrutarás como un enano.
[1] Y poniendo una vez más de relieve que ningún plan de batalla sobrevive al contacto con el enemigo.
Pressfield puso el listón muy alto con su primera novela, Puertas de Fuego; uno de mis libros favoritos y que Larteas definió como "una experiencia que se vive una vez en la vida". Aunque al principio me costó empezarlo (concretamente me costó cuatro intentos), una vez pasados los primeros compases acabé totalmente atrapado por la narrativa y no pude soltarlo hasta el final. Con Killing Rommel reconozco que no me ha pasado exactamente lo mismo, aunque la sensación que se me ha quedado en el cuerpo al terminar de leer ha sido muy buena.
Killing Rommel no es un retrato de grandes batallas, enfrentamientos espectaculares y momentos épicos, sino una crónica de las penurias por las que los combatientes de la campaña del desierto de la Segunda Guerra Mundial, que llegó a su momento culminante en la Segunda Batalla de El Alamein, tuvieron que pasar. Pressfield se inventa para este libro a un regimiento blindado al que impone la tarea de asesinar a Erwin Rommel. Con este hilo conductor el libro va presentando los problemas de la navegación en el desierto, las carencias, los problemas inesperados y los fallos tanto humanos como técnicos que surgen en operaciones de este tipo [1]. Aunque los personajes de Killing Rommel son inventados, no cabe la menor duda de que aquellos soldados reales que lucharon en el escenario africano se enconraron con los mismos o más problemas que los de la narración.
De este modo, y aportando datos reales sobre choques armados, especificaciones técnicas de armamento y transporte, recreando las condiciones de la guerra en los inhóspitos desiertos de Egipto, la panorámica que ofrece es soberbia. Sin embargo, con el fin de que la narración parezca realmente escrita por un verdadero veterano de guerra, Pressfield utiliza a veces demasiadas siglas cuyo significado mencionó en algún otro momento del libro pero quedaron olvidadas ya entre kilómetros de dunas. Un pequeño glosario (que el propio personaje se justifica en no añadir) no hubiese venido pero que nada mal.
Como decía antes, Killing Rommel es más un relato de las penurias de la guerra que de las grandes batallas. Pero también es un reflejo de la camaradería entre compañeros y la nobleza entre enemigos (Rommel se caracterizó siempre por respetar las "reglas del juego" y convertir la guerra en un arte). De este modo, sin apenas darte cuenta, acabas desarrollando apego por los actores principales de la obra, hasta que llegado el final, cuando cierras la última página, un pequeño escalofrío te recorre la espalda. Es un efecto curioso, porque al contrario que en Puertas de Fuego, no hay grandes frases épicas para el recuerdo, aunque sí que comparte la existencia de personajes que no se pueden calificar de otra forma que como héroes incombustibles.
Buen libro, pero demasiado enfocado a los entusiastas de la Segunda Guerra Mundial. Si no te gusta esa ambientación, es posible que Killing Rommel se te haga pesado. Si te gusta, disfrutarás como un enano.
[1] Y poniendo una vez más de relieve que ningún plan de batalla sobrevive al contacto con el enemigo.
TD8: El arte de rechazar una novela, Camilien Roy
Publicado originalmente el 18 de febrero de 2010.
Muchas veces se dice que un libro es un tesoro.
En el caso de El arte de rechazar una novela, no podría estar más de acuerdo. Me llevaría el libro a una isla desierta en los mares del pacífico, y lo enterraría bien hondo. Lo de dibujar un mapa para después poder volver y recuperarlo... Ahí ya me lo pensaría más.
Porque este "libro" no hay por dónde cogerlo. Su estructura es la de una recopilación de cartas de respuesta a un escritor que ha mandado su primera novela a un montón de editoriales. Inevitablemente, la respuesta es una negativa, pero el autor ha inventado un amplio repertorio de rechazos diferentes, imprimiéndole una personalidad distinta a cada una de ellas.
Y oye, no seré yo quien diga que la idea es mala, y que la propuesta no parece interesante. Que si no lo considerase así, ahora mismo no estaría escribiendo esta crítica. Pero la ejecución es pésima. Las personalidades son excesivamente artificiales, muy forzadas para intentar dar un toque humorístico al libro en conjunto. Las cartas son, en general, bastante estúpidas. A medida que vas leyendo negativas, la cosa se va haciendo más y más aburrida, y no hay ninguna carta que pueda provocar ningún tipo de gracia. Y evidentemente, Roy es incapaz de evitar los topicazos, como el hacer una carta de respuesta con un haiku. Vaya, la originalidad al poder. Lo que más rabia me da es haberme gastado los 16 euros que cobran por semejante despropósito.
Rechazar el libro de Roy no hubiese sido demasiado difícil. Las editoriales tenían todo un repertorio de maneras de hacerlo a mano. Supongo que ninguna era lo suficientemente buena...
Lpr.
TD7: Tres hombres en una barca, Jerome K. Jerome
El post original fue publicado el 31 de enero de 2010.

En los agradecimientos iniciales de "Por no mencionar al perro", Connie Willis menciona a Robert A. Heinlein por descubrirle el relato de K. Jerome en su novela juvenil "Consigue un traje espacial: viajarás" (me sigue resultando extremadamente curioso que se siga clasificando su "Tropas del Espacio" como literatura juvenil, pero eso es una discusión totalmente aparte). De hecho, el título completo de la obra de la que hoy hablo es "Tres hombres en una barca (por no mencionar al perro)". Y yo, que soy un ser eminentemente intuitivo di por hecho que la obra de Willis algo tendría que ver con ésta... Así que me la leí antes de embarcarme en la segunda, que a fecha de hoy ando consumiendo.
El principio es demoledor. La presentación de los personajes y las circunstancias que les rodean es hilarante. No me extrañaría en lo más mínimo que los tres o cuatro primeros capítulos de este libro hubiesen servido de inspiración a grandes genios británicos del humor, como Terry Pratchett, Douglas Adams o los Monty Python. Los protagonistas son vagos, cínicos, patosos, hipocondriacos, y no pierden la más mínima oportunidad para evidenciarlo. Un día, aburridos de su rutina, deciden embarcarse en un viaje en barca por el Támesis de dos semanas de duración.
A partir del momento en que, por fin (y aunque parezca que nunca van a conseguirlo), se montan en el barco y se lanzan a la aventura, la dosis humorística se desinfla un poco. O tal vez se deba a que en ese punto continué la lectura en inglés, cuando los primeros compases los leí en castellano. Pero desde ese momento, como digo, la obra pasa más a ser un cuadro costumbrista de la época victoriana británica donde se describe, a través de historias y anécdotas narradas por uno de los protagonistas (muchas de ellas con buenas dosis de humor, pero casi ninguna ya tan demencial como las de los preparativos del viaje), distintos estilos de vida en la sociedad británica, así como fragmentos de historia.
Y es que, originalmente, "Tres hombres en una barca (por no mencionar al perro)" iba a ser una guía de viaje... Bastante recomendable, especialmente los primeros capítulos.
PD: Por dios, que alguien reescriba y amplíe el artículo de Wikipedia sobre este libro, es a todas luces lamentable.
Lpr.
TD6: www.365tomorrows.com, Varios autores
Este post fue publicado originalmente el 16 de enero de 2010.


Letizia Álvarez de Toledo ha observado que la vasta Biblioteca es inútil; en rigor, bastaría un solo volumen, de formato común, impreso en cuerpo nueve o cuerpo diez, que constara de un número infinito de hojas infinitamente delgadas. (...) El manejo de ese vademécum sedoso no sería cómodo: cada hoja se desdoblaría en otra análogas; la inconcebible hoja central no tendría revés.
La Biblioteca de Babel, de Jorge Luis Borges.
Por muchas bibliotecas a las que me he asomado, ninguna ha resultado, hasta la fecha, ser la de Babel. Ni tampoco he dado con el libro del que habla (aunque se me antoja atractiva la idea de equiparar los lectores de eBooks a ese volumen). Pero conozco 365tomorrows.com, y me parece lo más próximo a esa biblioteca que se puede encontrar hoy por hoy, y además, mucho más cómodo que el mecanismo de hojas desplegables.
La web en cuestión tiene un concepto sencillo: cada día, se publica un nuevo relato breve de ciencia ficción. Bajo licencia Creative Commons, este rincón de la red se ha dedicado a publicar, día tras día, un relato de sci/fi desde mayo de 2005. Con el tiempo suficiente, un lector entregado (y por supuesto, que entienda el inglés sin problemas) se podrá leer los más de mil quinientos relatos que componen la página... Pero cada mañana tendrá uno nuevo esperándole.
Como en toda recopilación de relatos, los hay mejores y peores, algunos no dicen nada en absoluto, y unos cuantos deberían ganarse su pase directo al Olimpo de la narrativa de este género. Así que queda en tus manos, lector (o lectora*), ponerte manos a la obra y disfrutarlos.
Clasificación: Cinco minutos de lectura diaria no hacen daño a nadie.
Lpr.
* Que luego llegan los del Ministerio de Igualdad y nos cierran el blog por machistas!
TD5: 253, Geoff Ryman
Este post se publicó originalmente el 15 de enero de 2010.
Al leer el post de Entrari sobre Aire, me he quedado dándole vueltas al nombre del autor. Ryman... Ryman... Juraría que he leído algo suyo. De modo que al llegar a casa he echado un vistazo a mi biblioteca, y en efecto, ahí estaba: 253 o La Comedia del Metro. Un libro que me compré por su pretexto, que me pareció de lo más original.
Un tren del metro de Londres tiene siete vagones, y cada vagón 36 asientos. Contando al conductor, el total de asientos disponibles es 253. Con ese pretexto, La Comedia del Metro contiene doscientas cincuenta y tres fichas de otros tantos usuarios que viajan todos en el mismo tren. Para terminar de redondear la ecuación, cada ficha está escrita en… adivinen… eso es! 253 palabras!
Estas fichas se dividen en tres secciones. Para cada personaje de esta atípica obra, Ryman describe la “Apariencia”, los “Datos personales” y “Lo que hace o piensa”. De este modo, es divertido ver cómo prácticamente ninguna de las personas retratadas es lo que parece a primera vista. Como el tipo que está concentrado en la página de economía de su periódico, mientras que en realidad trata de pasar desapercibido para un compañero suyo del trabajo que viaja en el mismo vagón, o la mujer que parece inquieta porque alguien la sigue mientras que en realidad trabaja en la caridad pero inventa historias sobre un supuesto marido espía para hacerse la importante entre sus amigas.
Otro aspecto del libro es la relación entre los ocupantes del tren. Muchos de ellos están relacionados entre sí... Un trabajador que teme que le despidan, y su jefe tres vagones más allá pensando en el empleado al que quiere ascender. La dueña de una floristería, y la abogada de una multinacional que planea comprar el edificio donde está esa tienda. O los dos compañeros de trabajo de los que he hablado antes, en el mismo vagón. Pasé un buen rato mientras leía el libro porque, cada vez que aparecía un nombre en la descripción de un personaje, recorría los siete vagones a la búsqueda del nombre mencionado, por si acaso viajaba en el mismo tren. De ser así, terminaba al personaje con el que estaba, y me leía la ficha del personaje referenciado.
Y es que el orden en que se lean las fichas no afecta al desarrollo argumental, escaso por no decir inexistente. Todo lo que sucede en las páginas del libro ocurre en un intervalo de tiempo de siete minutos, no exentos de su pequeño momento dramático.
Además, para todos aquellos que dominéis el inglés, podéis encontrar la obra completa en este link. La gran ventaja de la web es que las fichas de los personajes vienen relacionadas mediante hipervínculos, de modo que en seguida podréis ir a la ficha del pasajero referido en el texto del otro. En resumen, 253 o La Comedia del Metro es un libro atípico, que se podría clasificar dentro de la narrativa experimental, pero que a un servidor le dejo un agradable sabor de boca. Y sin embargo, puedo entender perfectamente que mucha gente, acostumbrada a mecanismos narrativos más convencionales, con una historia y un desarrollo argumental elaborado, puedan considerar este libro un soberano petardo.
Al leer el post de Entrari sobre Aire, me he quedado dándole vueltas al nombre del autor. Ryman... Ryman... Juraría que he leído algo suyo. De modo que al llegar a casa he echado un vistazo a mi biblioteca, y en efecto, ahí estaba: 253 o La Comedia del Metro. Un libro que me compré por su pretexto, que me pareció de lo más original.Un tren del metro de Londres tiene siete vagones, y cada vagón 36 asientos. Contando al conductor, el total de asientos disponibles es 253. Con ese pretexto, La Comedia del Metro contiene doscientas cincuenta y tres fichas de otros tantos usuarios que viajan todos en el mismo tren. Para terminar de redondear la ecuación, cada ficha está escrita en… adivinen… eso es! 253 palabras!
Estas fichas se dividen en tres secciones. Para cada personaje de esta atípica obra, Ryman describe la “Apariencia”, los “Datos personales” y “Lo que hace o piensa”. De este modo, es divertido ver cómo prácticamente ninguna de las personas retratadas es lo que parece a primera vista. Como el tipo que está concentrado en la página de economía de su periódico, mientras que en realidad trata de pasar desapercibido para un compañero suyo del trabajo que viaja en el mismo vagón, o la mujer que parece inquieta porque alguien la sigue mientras que en realidad trabaja en la caridad pero inventa historias sobre un supuesto marido espía para hacerse la importante entre sus amigas.
Otro aspecto del libro es la relación entre los ocupantes del tren. Muchos de ellos están relacionados entre sí... Un trabajador que teme que le despidan, y su jefe tres vagones más allá pensando en el empleado al que quiere ascender. La dueña de una floristería, y la abogada de una multinacional que planea comprar el edificio donde está esa tienda. O los dos compañeros de trabajo de los que he hablado antes, en el mismo vagón. Pasé un buen rato mientras leía el libro porque, cada vez que aparecía un nombre en la descripción de un personaje, recorría los siete vagones a la búsqueda del nombre mencionado, por si acaso viajaba en el mismo tren. De ser así, terminaba al personaje con el que estaba, y me leía la ficha del personaje referenciado.
Y es que el orden en que se lean las fichas no afecta al desarrollo argumental, escaso por no decir inexistente. Todo lo que sucede en las páginas del libro ocurre en un intervalo de tiempo de siete minutos, no exentos de su pequeño momento dramático.
Además, para todos aquellos que dominéis el inglés, podéis encontrar la obra completa en este link. La gran ventaja de la web es que las fichas de los personajes vienen relacionadas mediante hipervínculos, de modo que en seguida podréis ir a la ficha del pasajero referido en el texto del otro. En resumen, 253 o La Comedia del Metro es un libro atípico, que se podría clasificar dentro de la narrativa experimental, pero que a un servidor le dejo un agradable sabor de boca. Y sin embargo, puedo entender perfectamente que mucha gente, acostumbrada a mecanismos narrativos más convencionales, con una historia y un desarrollo argumental elaborado, puedan considerar este libro un soberano petardo.
Lpr.
TD4: Moon, Duncan Jones
Post publicado originalmente el 5 de enero de 2010.
Dicen que la soledad es mala, que es triste... Yo digo que la soledad, sobre todo, es aburrida. El argumento de Moon gira en torno a la soledad. Y a pesar de que la idea es buena, el resultado es soporífero.
Personalmente, no alcanzo a comprender el aluvión de críticas positivas que ha recibido la primera película de Duncan Jones. Por no olvidar las siete nominaciones y once premios, entre los que se cuentan los de Best Actor, Best Film, Best Production Design y Best Screenplay en la edición de 2009 del festival de Sitges. O tal vez si que puedan tener una explicación...
En primer lugar, un mínimo de investigación genealógica nos descubre que Jones es el hijo de David Bowie. Tener como progenitor a uno de los grandes ídolos de la cultura pop y glam hace que los críticos vean tu obra desde una óptica muy distinta, mucho más positiva. De hecho, si hay algo que todo crítico tarda menos de cuatro líneas en remarcar acerca de Jones al hablar de Moon es que, siendo ésta su primera película, no quiere usar el apellido artístico de su padre para que de ese modo la atención no se desvíe de su obra. Oh, qué bonita publicidad encubierta.
Por otro lado, la película tiene ese estilo "minimalista", "reflexivo", "avant-garde"... y una larga ristra de epítetos que los columnistas de publicaciones gafapasta suelen utilizar para describir sus películas favoritas y justificar que ellos las valoren como obras maestras mientras al vulgo común nos parecen un soberano coñazo. Moon, a pesar de durar poco más de una hora y media, es una película durante la cual miré más de una y dos veces al reloj mientras pensaba en lo divertido que sería estar en ese momento en cualquier otro sitio, haciendo cualquier otra cosa.
De todos modos, no todo en Moon es malo, ni mucho menos. El argumento de la película es interesante y original. Sam Rockwell es un operario encargado de revisar y manejar la maquinaria de una base lunar en la que se recoge y procesa material que, en la Tierra, será usado como combustible. El contrato de trabajo dura tres años, y durante ese tiempo Sam estará únicamente acompañado de un ordenador parlante, y de los recuerdos de su mujer y su hija. Todo marcha bien hasta que un día Rockwell sufre un accidente en una de sus salidas rutinarias, y al volver a despertar en la base, empiezan a suceder cosas extrañas... Empezando por la presencia en la misma de Sam Rockwell. De otro Sam Rockwell. Si bien los acontecimientos que se desarrollan dan forma a una historia interesante, el desarrollo de los mismos es aburrido, sin ritmo ni tensión.
Moon ha errado el medio. La historia funcionaría a las mil maravillas en formato de relato corto, aunque el final no deja de ser ligeramente previsible. Pero el resultado como guión para la gran pantalla, a título personal, se me antoja como un mal café: descafeinado e inapetente.
Dicen que la soledad es mala, que es triste... Yo digo que la soledad, sobre todo, es aburrida. El argumento de Moon gira en torno a la soledad. Y a pesar de que la idea es buena, el resultado es soporífero.Personalmente, no alcanzo a comprender el aluvión de críticas positivas que ha recibido la primera película de Duncan Jones. Por no olvidar las siete nominaciones y once premios, entre los que se cuentan los de Best Actor, Best Film, Best Production Design y Best Screenplay en la edición de 2009 del festival de Sitges. O tal vez si que puedan tener una explicación...
En primer lugar, un mínimo de investigación genealógica nos descubre que Jones es el hijo de David Bowie. Tener como progenitor a uno de los grandes ídolos de la cultura pop y glam hace que los críticos vean tu obra desde una óptica muy distinta, mucho más positiva. De hecho, si hay algo que todo crítico tarda menos de cuatro líneas en remarcar acerca de Jones al hablar de Moon es que, siendo ésta su primera película, no quiere usar el apellido artístico de su padre para que de ese modo la atención no se desvíe de su obra. Oh, qué bonita publicidad encubierta.
Por otro lado, la película tiene ese estilo "minimalista", "reflexivo", "avant-garde"... y una larga ristra de epítetos que los columnistas de publicaciones gafapasta suelen utilizar para describir sus películas favoritas y justificar que ellos las valoren como obras maestras mientras al vulgo común nos parecen un soberano coñazo. Moon, a pesar de durar poco más de una hora y media, es una película durante la cual miré más de una y dos veces al reloj mientras pensaba en lo divertido que sería estar en ese momento en cualquier otro sitio, haciendo cualquier otra cosa.
De todos modos, no todo en Moon es malo, ni mucho menos. El argumento de la película es interesante y original. Sam Rockwell es un operario encargado de revisar y manejar la maquinaria de una base lunar en la que se recoge y procesa material que, en la Tierra, será usado como combustible. El contrato de trabajo dura tres años, y durante ese tiempo Sam estará únicamente acompañado de un ordenador parlante, y de los recuerdos de su mujer y su hija. Todo marcha bien hasta que un día Rockwell sufre un accidente en una de sus salidas rutinarias, y al volver a despertar en la base, empiezan a suceder cosas extrañas... Empezando por la presencia en la misma de Sam Rockwell. De otro Sam Rockwell. Si bien los acontecimientos que se desarrollan dan forma a una historia interesante, el desarrollo de los mismos es aburrido, sin ritmo ni tensión.
Moon ha errado el medio. La historia funcionaría a las mil maravillas en formato de relato corto, aunque el final no deja de ser ligeramente previsible. Pero el resultado como guión para la gran pantalla, a título personal, se me antoja como un mal café: descafeinado e inapetente.
Lpr.
TD3: Puerta al Verano, Robert A. Heinlein
Este post apareció publicado por primera vez el 2 de enero de 2010.
Si alguna vez llegases a una situación en la que toda tu vida se va al traste... ¿Qué harías?
En Puerta al Verano, Heinlein pone ante esa pregunta a Dan B. Davis, un ingeniero e inventor que se dedica a diseñar robots de domótica, que ama su trabajo y disfruta con él. Después de haber creado un robot llamado Muchacha de Servicio y comercializarlo con gran éxito, Dan emprende el diseño de Frank Flexible, que se perfila como una gran revolución. Es entonces cuando sus compañeros de empresa, mediante varias jugarretas legales, le dejan totalmente en la estacada.
La solución del protagonista a la pregunta con la que empieza esta entrada es, entonces, la criogenización. Congelarse para despertar treinta años más adelante (concretamente, en el año 2000), en una ciudad donde a los que han tomado esa alternativa se les llama "durmientes". Será allí donde Davis descubrirá que...
Y hasta ahí puedo contar.
Leído hoy, Puerta al Verano sorprende. No por su argumento, ya que en lo referente a viajes en el tiempo se ha escrito mucho y muy variado. Tampoco por ser una historia con giros impredecibles o un final arrollador, porque al contrario, en general resulta bastante predecible. Pero es un libro asombroso si la historia se contextualiza. Hay que tener en cuenta que se trata de una novela escrita en 1957, y sin embargo, al más puro estilo Verne, es capaz de imaginar avances tecnológicos que hoy en día resultan bastante comunes, como los robots de limpieza o el uso de componentes electrónicos estándar para reducir costes y hablar de teorías espacio/temporales, hoy en día están muy en boca de muchos científicos e investigadores.
De este modo, Heinlein logra crear unos personajes y un universo muy sólidos, consistentes y creíbles. Muchas novelas futuristas no son capaces de sobrevivir al año en que se ubican. Los escritores hablan de avances o inventos que no solo no existen, sino que la ciencia ha avanzado por derroteros totalmente distintos. En cambio, el autor de Starship Troopers tiene la maestría de hablar no solo de unos avances cientifico/técnicos que en parte se han visto plasmados en la realidad casi cincuenta años más tarde, o un proceso de creación ingenieril perfectamente lógico (sin duda los estudios en ingeniería mecánica de Heinlein influenciaron estas partes del relato), sino que también presenta una estructura social futurista que podría perfectamente pasar por verídica, donde la gente desconfía de los "durmientes".
No suele gustarme repetir ajadas citas cuando escribo una crítica, pero en este caso no puedo sino coincidir en que "Si no has leído a Heinlein, no has leído ciencia ficción; si no has leído esta novela, no has leído a Heinlein".
Plenamente recomendable.
Si alguna vez llegases a una situación en la que toda tu vida se va al traste... ¿Qué harías?En Puerta al Verano, Heinlein pone ante esa pregunta a Dan B. Davis, un ingeniero e inventor que se dedica a diseñar robots de domótica, que ama su trabajo y disfruta con él. Después de haber creado un robot llamado Muchacha de Servicio y comercializarlo con gran éxito, Dan emprende el diseño de Frank Flexible, que se perfila como una gran revolución. Es entonces cuando sus compañeros de empresa, mediante varias jugarretas legales, le dejan totalmente en la estacada.
La solución del protagonista a la pregunta con la que empieza esta entrada es, entonces, la criogenización. Congelarse para despertar treinta años más adelante (concretamente, en el año 2000), en una ciudad donde a los que han tomado esa alternativa se les llama "durmientes". Será allí donde Davis descubrirá que...
Y hasta ahí puedo contar.
Leído hoy, Puerta al Verano sorprende. No por su argumento, ya que en lo referente a viajes en el tiempo se ha escrito mucho y muy variado. Tampoco por ser una historia con giros impredecibles o un final arrollador, porque al contrario, en general resulta bastante predecible. Pero es un libro asombroso si la historia se contextualiza. Hay que tener en cuenta que se trata de una novela escrita en 1957, y sin embargo, al más puro estilo Verne, es capaz de imaginar avances tecnológicos que hoy en día resultan bastante comunes, como los robots de limpieza o el uso de componentes electrónicos estándar para reducir costes y hablar de teorías espacio/temporales, hoy en día están muy en boca de muchos científicos e investigadores.
De este modo, Heinlein logra crear unos personajes y un universo muy sólidos, consistentes y creíbles. Muchas novelas futuristas no son capaces de sobrevivir al año en que se ubican. Los escritores hablan de avances o inventos que no solo no existen, sino que la ciencia ha avanzado por derroteros totalmente distintos. En cambio, el autor de Starship Troopers tiene la maestría de hablar no solo de unos avances cientifico/técnicos que en parte se han visto plasmados en la realidad casi cincuenta años más tarde, o un proceso de creación ingenieril perfectamente lógico (sin duda los estudios en ingeniería mecánica de Heinlein influenciaron estas partes del relato), sino que también presenta una estructura social futurista que podría perfectamente pasar por verídica, donde la gente desconfía de los "durmientes".
No suele gustarme repetir ajadas citas cuando escribo una crítica, pero en este caso no puedo sino coincidir en que "Si no has leído a Heinlein, no has leído ciencia ficción; si no has leído esta novela, no has leído a Heinlein".
Plenamente recomendable.
Lpr.
TD2: Ciudad de Ladrones, David Benioff
Este post fue originalmente publicado el 7 de enero de 2010. Os recuerdo que es uno de los libros que ya recomendé para el mes de agosto en este post.
Hay en el madrileño barrio de Tribunal una pequeña cafetería regentada por británicos. Apenas hay espacio para que una veintena de personas se tomen algo cómodamente. A la derecha de la entrada, unas escaleras descienden al piso inferior... Donde hay a la venta una gran cantidad de libros de segunda mano. Fue en esta tienda donde topé por casualidad con una pequeña y manoseada copia de Ciudad de Ladrones. Seguramente fue mi incorregible pasión por la Segunda Guerra Mundial lo que me indujo a llevarme el libro, sin tener la menor referencia sobre el autor o la novela en cuestión. Ahora puedo decir alegremente que fue todo un acierto hacerlo.
Ciudad de Ladrones es la historia de dos jóvenes atrapados en Leningrado durante el asedio nazi. Un alto mando de la ciudad va a celebrar la boda de su hija, y para el festejo quiere preparar una tarta, para la cual necesita una docena de huevos. El encargo de buscarlos recaerá en Lev, un chico de 17 años arrestado por desvalijar el cadaver de un paracaidista nazi, y Kolya, un soldado de 21 años que acaba en la carcel por desertor. La recompensa por encontrar la docena en el plazo de cinco días será mantener la vida.
A través de las peripecias de estos dos personajes por las calles de Leningrado, Benioff ofrece una exquisita imagen de los efectos de la pobreza, la desesperación, el frío y el hambre que acarreó la llegada del invierno en la invasión alemana a Rusia. Sin embargo, lejos de ser un completo drama como podría parecer por esta descripción, Ciudad de Ladrones es una lectura amena, con la dosis de dramatismo justo entremezclado con momentos, personajes e intervenciones realmente divertidas. Además, revela también la cara brillante de la moneda: camaradería, amor, y el triunfo de la fuerza de voluntad son aspectos muy presentes en la historia.
Pero sobre todo está Kolya. Aunque la historia esté contada en primera persona por Lev, su compañero es el alma de Ciudad de Ladrones. Su personaje empieza pareciendo un excéntrico totalmente fuera de contexto, un académico en un mundo en guerra, pero a medida que vamos leyendo más sobre las correrías de estos dos personajes, se le llega a coger muchísimo cariño. Casanova con las mujeres, cafre cuando quiere, incapaz de estarse callado, ni siquiera en las situaciones más adversas, imaginativo, sarcástico... y obsesionado con el hecho de llevar diez días sin cagar. Será sobre todo en los compases finales de la historia cuando Koyla brillará con luz propia.
Como crítica, se podría decir que muchas de las conversaciones entre los dos protagonistas giran en torno al sexo, convirtiéndolo en uno de los ejes de la narración. Claro que, por otra parte, se trata de dos chicos de 17 y 21 años. Con esa edad, quien no haya sido un saco de hormonas con patas, que dé un paso al frente!
En definitiva, se puede decir que camuflado como una novela ligera, Ciudad de Ladrones se encarga de mostrar una cara de la guerra que los libros de historia, por muy buenos que sean, suelen obviar o restar importancia ocultándolos detrás de nombres de batallas, cifras de armamento, recursos y bajas.
Entrañablemente recomendable.
Ciudad de Ladrones es la historia de dos jóvenes atrapados en Leningrado durante el asedio nazi. Un alto mando de la ciudad va a celebrar la boda de su hija, y para el festejo quiere preparar una tarta, para la cual necesita una docena de huevos. El encargo de buscarlos recaerá en Lev, un chico de 17 años arrestado por desvalijar el cadaver de un paracaidista nazi, y Kolya, un soldado de 21 años que acaba en la carcel por desertor. La recompensa por encontrar la docena en el plazo de cinco días será mantener la vida.
A través de las peripecias de estos dos personajes por las calles de Leningrado, Benioff ofrece una exquisita imagen de los efectos de la pobreza, la desesperación, el frío y el hambre que acarreó la llegada del invierno en la invasión alemana a Rusia. Sin embargo, lejos de ser un completo drama como podría parecer por esta descripción, Ciudad de Ladrones es una lectura amena, con la dosis de dramatismo justo entremezclado con momentos, personajes e intervenciones realmente divertidas. Además, revela también la cara brillante de la moneda: camaradería, amor, y el triunfo de la fuerza de voluntad son aspectos muy presentes en la historia.
Pero sobre todo está Kolya. Aunque la historia esté contada en primera persona por Lev, su compañero es el alma de Ciudad de Ladrones. Su personaje empieza pareciendo un excéntrico totalmente fuera de contexto, un académico en un mundo en guerra, pero a medida que vamos leyendo más sobre las correrías de estos dos personajes, se le llega a coger muchísimo cariño. Casanova con las mujeres, cafre cuando quiere, incapaz de estarse callado, ni siquiera en las situaciones más adversas, imaginativo, sarcástico... y obsesionado con el hecho de llevar diez días sin cagar. Será sobre todo en los compases finales de la historia cuando Koyla brillará con luz propia.
Como crítica, se podría decir que muchas de las conversaciones entre los dos protagonistas giran en torno al sexo, convirtiéndolo en uno de los ejes de la narración. Claro que, por otra parte, se trata de dos chicos de 17 y 21 años. Con esa edad, quien no haya sido un saco de hormonas con patas, que dé un paso al frente!
En definitiva, se puede decir que camuflado como una novela ligera, Ciudad de Ladrones se encarga de mostrar una cara de la guerra que los libros de historia, por muy buenos que sean, suelen obviar o restar importancia ocultándolos detrás de nombres de batallas, cifras de armamento, recursos y bajas.
Entrañablemente recomendable.
Lpr.
TD1: El aprendiz de guerrero, Lois McMaster Bujold
Este post fue publicado originalmente el 15 de enero de 2010. Incluía además otra reseña escrita por Cattz, que puede leerse en su blog.
Si ahora empezase hablando de un personaje enano y cabezón (en todos los sentidos de la palabra), pero que compensa todos sus problemas físicos con una inteligencia sobresaliente, y es irremediablemente el personaje más carismático de su libro, la imaginación de más de uno y de dos volaría hacia Lannisport. Pero no, en esta ocasión no es de Tyrion de quien hablo, sino del personaje que inspiró a R.R. Martin para dar vida al único Lannister por el cual, hoy por hoy (a falta de leer más de la mitad de la saga), siento algún apego.
A pesar de que el personaje de Canción de Hielo y Fuego fue creado a imagen y semejanza de Miles Vorkosigan, y los dos son tanto físicamente equiparables como igual de inteligentes, existe una diferencia fundamental entre ambos: Tyrion es previsor y calculador, tiene todo planificado desde el primer momento, y va adaptando sus planes a medida que se van presentando complicaciones. Miles es, hasta donde yo recuerdo, el personaje más impulsivo sobre el que he leído jamás, ya sea narrativa épica, fantasía, novela negra o, como en el caso que nos ocupa, ciencia-ficción (concretamente, El Aprendiz de Guerrero es un ejemplo inmejorable de Space Opera). No tiene planes preconcebidos, metas claras ni "hoja de ruta" alguna para alcanzar sus objetivos. Es más, dudo que tenga objetivos claros.
Como ejemplo de este extremo sirva el siguiente hecho: Dado que el libro me lo leí en su inglés original, tuve que preguntarle a una gran fan de la novela si me había perdido algo de la trama por no leerlo en mi lengua materna, o si realmente las decisiones tomadas por Miles (y resueltas brillantemente gracias a su intelecto) eran tan... "porque sí". Y efectivamente, la segunda opción era la adecuada. Dos semanas después, era yo quien estaba recomendando sacar el libro de la biblioteca a una amiga. La forma en que se desarrolla la historia y cómo Miles se las ingenia para ir resolviendo los acontecimientos de esa bola de nieve que, a medida que va rodando, aumenta sin control en tamaño y velocidad son simplemente fantásticos.
Se trata de una historia entretenida, que engancha sin pretender convertirse en una de esas historias con mil giros argumentales imprevistos, pero que consigue sumergirte con facilidad en su universo. Acción, personajes carismáticos, algo de humor ligero... ¿Puede haber alguien que no quiera leerselo?
Lpr.
Si ahora empezase hablando de un personaje enano y cabezón (en todos los sentidos de la palabra), pero que compensa todos sus problemas físicos con una inteligencia sobresaliente, y es irremediablemente el personaje más carismático de su libro, la imaginación de más de uno y de dos volaría hacia Lannisport. Pero no, en esta ocasión no es de Tyrion de quien hablo, sino del personaje que inspiró a R.R. Martin para dar vida al único Lannister por el cual, hoy por hoy (a falta de leer más de la mitad de la saga), siento algún apego.A pesar de que el personaje de Canción de Hielo y Fuego fue creado a imagen y semejanza de Miles Vorkosigan, y los dos son tanto físicamente equiparables como igual de inteligentes, existe una diferencia fundamental entre ambos: Tyrion es previsor y calculador, tiene todo planificado desde el primer momento, y va adaptando sus planes a medida que se van presentando complicaciones. Miles es, hasta donde yo recuerdo, el personaje más impulsivo sobre el que he leído jamás, ya sea narrativa épica, fantasía, novela negra o, como en el caso que nos ocupa, ciencia-ficción (concretamente, El Aprendiz de Guerrero es un ejemplo inmejorable de Space Opera). No tiene planes preconcebidos, metas claras ni "hoja de ruta" alguna para alcanzar sus objetivos. Es más, dudo que tenga objetivos claros.
Como ejemplo de este extremo sirva el siguiente hecho: Dado que el libro me lo leí en su inglés original, tuve que preguntarle a una gran fan de la novela si me había perdido algo de la trama por no leerlo en mi lengua materna, o si realmente las decisiones tomadas por Miles (y resueltas brillantemente gracias a su intelecto) eran tan... "porque sí". Y efectivamente, la segunda opción era la adecuada. Dos semanas después, era yo quien estaba recomendando sacar el libro de la biblioteca a una amiga. La forma en que se desarrolla la historia y cómo Miles se las ingenia para ir resolviendo los acontecimientos de esa bola de nieve que, a medida que va rodando, aumenta sin control en tamaño y velocidad son simplemente fantásticos.
Se trata de una historia entretenida, que engancha sin pretender convertirse en una de esas historias con mil giros argumentales imprevistos, pero que consigue sumergirte con facilidad en su universo. Acción, personajes carismáticos, algo de humor ligero... ¿Puede haber alguien que no quiera leerselo?
Lpr.
Lecturas de verano
Estaba yo sentado hoy delante del teclado de mi ordenador sin hacer gran cosa, y me he dicho "Loper, ya va siendo hora de que te pongas a escribir algo en el blog, no? Que para dos lectores que tienes, se te van a escapar". De modo que me he puesto manos a la obra y, como buen creador de contenidos originales, lo primero que he hecho ha sido ojear la blogosfera a ver si podía fusilarle el post a alguien.
Pero no ha habido suerte, así que me he puesto a mirar a mi alrededor y... Qué he visto? Libros! Eso es! Que las vacaciones de agosto están muy cerca y sin duda habrá quien esté a la caza y captura de algo que llevarse a los ojos durante todo este tiempo. Asi que sin más dilación aquí os dejo mis cuatro recomendaciones (una por semana) para leer este verano.
Ciudad de Ladrones (David Benioff)
Fue el primer libro que me leí este año, y si en algún momento he creído la clásica frase de que en ocasiones son los libros los que nos escogen a nosotros ha sido con este libro. Me crucé con él en una pequeña tienda de libros de segunda mano, me llamó la atención y, a pesar de no haber oído hablar nunca del autor ni de la obra, sentí un magnetismo que me llevó a leermelo. Y me maravilló. Cuenta la historia de dos jóvenes en busca de una docena de huevos para una tarta en medio de un Leningrado bajo el asedio de las tropas nazis en la Segunda Guerra Mundial. Sé que dicho así no parece tener mucho sentido, pero creedme, es una historia maravillosa.
El libro combina a la perfección comedia y tragedia. Por un lado, Benioff retrata el lado más crudo de una ciudad asolada por el mayor conflicto armado jamás conocido, víctima del hambre, el frío y el miedo. Sin embargo, es capaz de combinarlo con refrescantes dosis de humor gracias a sus dos entrañables protagonistas: Lev y Kolya. De esta forma, la historia en ningún momento se convierte en un drama existencial irremediable, sino que mantiene un tono distendido en todo momento.
Mención especial al personaje de Kolya, ligón empedernido y con manifiesta incapacidad para mantener la boca cerrada. Después de casi siete meses ya y unos cuantos libros leídos en ese tiempo, sigo con un grato recuerdo del personaje y la novela.
El Hombre Evanescente (Jeffery Deaver)
Reconozco que en el mundo de la novela negra soy un completo novato. No he leído a Chadler, a Hammet ni a Highsmith [1]. De Agatha Christie sólo he tenido ocasión de leer "Asesinato en el Orient Express". Y cuando cogí por primera vez El Hombre Evanescente, tampoco tenía ni idea de quién era Deaver. Luego descubrí que es autor también de El Coleccionista de Huesos y una larga lista de libros a los que, llegado el momento, habrá que dedicarles su tiempo.
Como buena parte de las novelas policiacas que he leído hasta la fecha, la trama se desarrolla apoyándose en alguna temática secundaria que otorga identidad a la historia [2]. En este caso, todo gira en torno a la magia. El asesino usa originales maneras de acabar con sus víctimas inspirándose en trucos de magia, los detectives piden ayuda a una aprendiz de maga para que les ayude a resolver el caso, y todo está relacionado con los trucos y las habilidades de distracción de los expertos en la materia. La novela mantiene un ritmo ágil de forma casi constante, y fueron más de una y dos las veces que me puse a leer después de cenar y al levantar la mirada del libro para ver que me habían dado ya las altas horas de la madrugada.
El Psicoanalista (John Katzenbach)
Cuando Mario me recomendó y prestó este libro, yo en realidad andaba leyéndome otra cosa (que ahora mismo no recuerdo qué era... Alguno de los volúmenes de La Torre Oscura, probablemente), pero cogí el libro para "leerlo más adelante". Más adelante en este caso significó media hora después, cuando empecé a ojear las primeras páginas por curiosidad y el libro me atrapó irremediablemente.
En el libro se cuenta la historia de un psicoanalista (¿acaso alguien no se lo había figurado?) que recibe una carta en la que le dicen que, durante la próxima semana, deberá suicidarse. A partir de ese punto (página cinco, seis como mucho), la caída en picado del protagonista en la desconfianza, el miedo y la paranoia es sobrecogedora. Página tras página se va notando cómo la forma de ser del psicoanalista va cambiando, cómo se va hundiendo... Y en el proceso pondrá unos cuantos pelos como escarpias. Los de los brazos del lector, concretamente. Es una novela muy adictiva, bien escrita y mejor pensada, de las que te mantiene en vilo en todo momento. Si vas a ponerte a leer esto asegúrate de tener tiempo suficiente disponible, porque cuesta dejar el libro a un lado para ponerse a hacer cualquier otra cosa!
Por no Mencionar al Perro (Connie Willis)
Y si en la primera de las recomendaciones hablaba de Kolya como uno de los candidatos a mi personaje favorito del año, quiero terminar la lista de recomendaciones con otro candidato. En este caso se trata de Cyril, uno de los personajes con más presencia y personalidad de toda la novela a pesar de ser uno de los que menos líneas de diálogo tiene. Un libro, a todas luces, excelente.
Por no Mencionar al Perro es una novela de ciencia ficción sobre viajes en el tiempo rabiosamente divertida. Willis plantea un continuo temporal en el que la gente puede avanzar y retroceder a condición de que no se lleven con ellos objetos que puedan ser determinantes para el curso de la historia. Hasta que de repente alguien trae al presente un objeto que puede ser determinante para el curso de la historia desde la época victoriana. El protagonista tendrá entonces que viajar de vuelta a esa época, restaurar el objeto, arreglar la paradoja temporal, y en el proceso, encontrar el tocón del pájaro del obispo (en inglés, the bishop's bird stump) [3].
Con este pretexto la autora va poniendo a sus personajes en toda suerte de situaciones absurdas, disparatadas y con resultados de lo más variopintos. Muchas fueron las carcajadas que tuve que aguantarme en el transporte público para evitar que la gente me mirase como a un loco [4]. La culpa la tiene Cattz, por recomendarme el libro y encima dejarme el eBook para que me lo leyese!
Así que ahí estan, los libros que a los que os recomiendo dediquéis un tiempo durante este mes de descanso y relax... Mientras tanto yo preparo también mi selección propia de lecturas para el mes de agosto, con un poco de todo... La Torre Oscura de Stephen King, Killing Rommel de Steven Pressfield, Agujeros Negros y Tiempo Curvo de Kip K. Thorne y Los Juegos del Hambre de Suzanne Collins. Aunque no creo que me vaya a dar tiempo a leerme los cuatro, pero por intentarlo que no quede!
Buenas vacaciones, y buena lectura! [5]
[1] Aunque tengo "Strangers on a Train" en la estantería, mirándome con ojitos de cordero degollado. Y la colección de Serie Negra de El País casi completa, pero de la que únicamente he leído un par de títulos hasta la fecha.
[2] Viene a ser el equivalente policiaco a las novelas de Matilde Asensi... Todas iguales, solo que cambiando la ambientación.
[3] Que qué es el tocón del pájaro del obispo? Aaaaah... Te lees el libro, y tratas de descubrirlo ;)
[4] Que tampoco sería la primera vez que me pasa, verdad Rincewind, Arthur Dent y Miles Vorkosigan?
[5] Cuando os terminéis alguno de los libros, se aceptan opiniones, comentarios y piropos, gracias.
Pero no ha habido suerte, así que me he puesto a mirar a mi alrededor y... Qué he visto? Libros! Eso es! Que las vacaciones de agosto están muy cerca y sin duda habrá quien esté a la caza y captura de algo que llevarse a los ojos durante todo este tiempo. Asi que sin más dilación aquí os dejo mis cuatro recomendaciones (una por semana) para leer este verano.
Ciudad de Ladrones (David Benioff)
Fue el primer libro que me leí este año, y si en algún momento he creído la clásica frase de que en ocasiones son los libros los que nos escogen a nosotros ha sido con este libro. Me crucé con él en una pequeña tienda de libros de segunda mano, me llamó la atención y, a pesar de no haber oído hablar nunca del autor ni de la obra, sentí un magnetismo que me llevó a leermelo. Y me maravilló. Cuenta la historia de dos jóvenes en busca de una docena de huevos para una tarta en medio de un Leningrado bajo el asedio de las tropas nazis en la Segunda Guerra Mundial. Sé que dicho así no parece tener mucho sentido, pero creedme, es una historia maravillosa.
El libro combina a la perfección comedia y tragedia. Por un lado, Benioff retrata el lado más crudo de una ciudad asolada por el mayor conflicto armado jamás conocido, víctima del hambre, el frío y el miedo. Sin embargo, es capaz de combinarlo con refrescantes dosis de humor gracias a sus dos entrañables protagonistas: Lev y Kolya. De esta forma, la historia en ningún momento se convierte en un drama existencial irremediable, sino que mantiene un tono distendido en todo momento.
Mención especial al personaje de Kolya, ligón empedernido y con manifiesta incapacidad para mantener la boca cerrada. Después de casi siete meses ya y unos cuantos libros leídos en ese tiempo, sigo con un grato recuerdo del personaje y la novela.
El Hombre Evanescente (Jeffery Deaver)
Reconozco que en el mundo de la novela negra soy un completo novato. No he leído a Chadler, a Hammet ni a Highsmith [1]. De Agatha Christie sólo he tenido ocasión de leer "Asesinato en el Orient Express". Y cuando cogí por primera vez El Hombre Evanescente, tampoco tenía ni idea de quién era Deaver. Luego descubrí que es autor también de El Coleccionista de Huesos y una larga lista de libros a los que, llegado el momento, habrá que dedicarles su tiempo.
Como buena parte de las novelas policiacas que he leído hasta la fecha, la trama se desarrolla apoyándose en alguna temática secundaria que otorga identidad a la historia [2]. En este caso, todo gira en torno a la magia. El asesino usa originales maneras de acabar con sus víctimas inspirándose en trucos de magia, los detectives piden ayuda a una aprendiz de maga para que les ayude a resolver el caso, y todo está relacionado con los trucos y las habilidades de distracción de los expertos en la materia. La novela mantiene un ritmo ágil de forma casi constante, y fueron más de una y dos las veces que me puse a leer después de cenar y al levantar la mirada del libro para ver que me habían dado ya las altas horas de la madrugada.
El Psicoanalista (John Katzenbach)
Cuando Mario me recomendó y prestó este libro, yo en realidad andaba leyéndome otra cosa (que ahora mismo no recuerdo qué era... Alguno de los volúmenes de La Torre Oscura, probablemente), pero cogí el libro para "leerlo más adelante". Más adelante en este caso significó media hora después, cuando empecé a ojear las primeras páginas por curiosidad y el libro me atrapó irremediablemente.
En el libro se cuenta la historia de un psicoanalista (¿acaso alguien no se lo había figurado?) que recibe una carta en la que le dicen que, durante la próxima semana, deberá suicidarse. A partir de ese punto (página cinco, seis como mucho), la caída en picado del protagonista en la desconfianza, el miedo y la paranoia es sobrecogedora. Página tras página se va notando cómo la forma de ser del psicoanalista va cambiando, cómo se va hundiendo... Y en el proceso pondrá unos cuantos pelos como escarpias. Los de los brazos del lector, concretamente. Es una novela muy adictiva, bien escrita y mejor pensada, de las que te mantiene en vilo en todo momento. Si vas a ponerte a leer esto asegúrate de tener tiempo suficiente disponible, porque cuesta dejar el libro a un lado para ponerse a hacer cualquier otra cosa!
Por no Mencionar al Perro (Connie Willis)
Y si en la primera de las recomendaciones hablaba de Kolya como uno de los candidatos a mi personaje favorito del año, quiero terminar la lista de recomendaciones con otro candidato. En este caso se trata de Cyril, uno de los personajes con más presencia y personalidad de toda la novela a pesar de ser uno de los que menos líneas de diálogo tiene. Un libro, a todas luces, excelente.
Por no Mencionar al Perro es una novela de ciencia ficción sobre viajes en el tiempo rabiosamente divertida. Willis plantea un continuo temporal en el que la gente puede avanzar y retroceder a condición de que no se lleven con ellos objetos que puedan ser determinantes para el curso de la historia. Hasta que de repente alguien trae al presente un objeto que puede ser determinante para el curso de la historia desde la época victoriana. El protagonista tendrá entonces que viajar de vuelta a esa época, restaurar el objeto, arreglar la paradoja temporal, y en el proceso, encontrar el tocón del pájaro del obispo (en inglés, the bishop's bird stump) [3].
Con este pretexto la autora va poniendo a sus personajes en toda suerte de situaciones absurdas, disparatadas y con resultados de lo más variopintos. Muchas fueron las carcajadas que tuve que aguantarme en el transporte público para evitar que la gente me mirase como a un loco [4]. La culpa la tiene Cattz, por recomendarme el libro y encima dejarme el eBook para que me lo leyese!
Así que ahí estan, los libros que a los que os recomiendo dediquéis un tiempo durante este mes de descanso y relax... Mientras tanto yo preparo también mi selección propia de lecturas para el mes de agosto, con un poco de todo... La Torre Oscura de Stephen King, Killing Rommel de Steven Pressfield, Agujeros Negros y Tiempo Curvo de Kip K. Thorne y Los Juegos del Hambre de Suzanne Collins. Aunque no creo que me vaya a dar tiempo a leerme los cuatro, pero por intentarlo que no quede!
Buenas vacaciones, y buena lectura! [5]
[1] Aunque tengo "Strangers on a Train" en la estantería, mirándome con ojitos de cordero degollado. Y la colección de Serie Negra de El País casi completa, pero de la que únicamente he leído un par de títulos hasta la fecha.
[2] Viene a ser el equivalente policiaco a las novelas de Matilde Asensi... Todas iguales, solo que cambiando la ambientación.
[3] Que qué es el tocón del pájaro del obispo? Aaaaah... Te lees el libro, y tratas de descubrirlo ;)
[4] Que tampoco sería la primera vez que me pasa, verdad Rincewind, Arthur Dent y Miles Vorkosigan?
[5] Cuando os terminéis alguno de los libros, se aceptan opiniones, comentarios y piropos, gracias.
Suscribirse a:
Entradas
(
Atom
)







