El bolsillo pequeño de mi mochila ha tenido mucho uso. En general toda mi mochila ha tenido mucho uso (hace casi ocho años que la tengo, ha visto tanto mundo como yo y la sigo usando a dirario) pero el bolsillo pequeño ha sido siempre el más castigado. He llevado libros, cuadernos, gafas de sol, marañas de cables, bolígrafos y rotuladores que se han destintado dentro, bolas de papel, rollos de celo, tornillos, llaves y mil y una cosas más (hasta ropa interior en algún viaje que he hecho). El recubrimiento interior está ya hecho polvo, el pobre, de tanto trajín que lleva. Pero yo lo sigo usando para guardar ahí todo tipo de cosas.
Afortunadamente esta mañana, cuando un valiente hijo de puta me ha abierto la cremallera del bolsillo pequeño, sólo llevaba unos cascos de 9€, un cable de datos, las gafas de ver de lejos y cuatro bolígrafos (uno de ellos casi sin tinta, debería gastarlo y tirarlo). Y ha sido gracias a un golpe de suerte porque hoy, antes de salir de casa, había metido ahí el ebook y no tenía intención de sacarlo ya que iba a ir viendo The Walking Dead en el móvil, pero como no entendía bien el acento de algunos de los actores he guardado el móvil y sacado el libro electrónico antes de bajar al metro.
Moraleja 1 de la historia: A veces saber idiomas no es bueno.
Moraleja 2 de la historia: Hijo de puta que me has intentado robar, como alguna vez te pille intentándolo de nuevo, te meto dos ostias.
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