Encuentra las ocho diferencias

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El mundo está lleno de hijos de puta.

Ea, ya lo he dicho.

Oh, sí, perdón. Tengo que poneros en antecedentes: En junio Cattz y yo nos casamos. A la boda está invitada Inés, que además de una persona encantadora es una repostera fabulosa. Vive en Toulouse, va a venir desde allí para la celebración y para confirmar su asistencia nos mandó, vía correo ordinario, sendas cajitas repletas de galletas a ambos novios. Unas cajitas encantadoras, con dos paquetes de ocho galletas caseras, tal que así:


La caja de Cattz, aunque ella está en Tenerife y, por tanto, el camino a recorrer es más largo, le llegó hace tres o cuatro días. La mía, sin embargo, no daba señales de vida. Esperamos un día, dos, tres... Hasta que ayer, finalmente, apareció un papelote amarillo en mi buzón notificándome que podía ir a buscar mi envío. He ido esta mañana, lo he recogido...

Y cuando estaba llegando a casa me he dado cuenta de que el paquete venía abierto. Y sin pegatina de inspección postal ni nada. Llego a casa, lo abro y...


Daría un premio al primero que me indicase las ocho diferencias. Pero creo que me lo he dejado puesto en modo súper-easy, así que no os costará mucho. Sí, algún valiente cabrón en el trayecto Toulouse-Madrid ha abierto mi paquete y ha robado la mitad del contenido. Así que en cuanto me he enterado de que faltaban las galletas me he ido a Correos, he puesto una reclamación, y esta misma noche pasaré por la comisaría del barrio para interponer una denuncia por vulneración del derecho a inviolabilidad de la correspondencia y hurto. Ni falta hace decir que tengo un cabreo descomunal con el servicio postal.

No servirá de nada, no se van a depurar responsabilidades y quien me haya abierto la carta y robado los contenidos porque sí va a salir impune, pero me temo que, jodiéndome mucho, no me queda otro recurso que la pataleta. Así que aquí va otra más:

Querido valiente hijo de la gran puta que has abierto mi correspondencia: Espero que disfrutes las galletas. Espero que te comas las siete primeras con placer, te recrees en lo ricas que están. Porque sí, no me cabe duda de que estarán buenísimas. Y deseo, de todo corazón, que al comerte la última se te vaya por otro lado, te atragantes y te pudras en el infierno. La próxima vez le abres el correo y le robas los contenidos a tu puta madre.

Afectuosamente,
Interloper.
PD: A pesar de todo, Inés, muchas, muchísimas gracias por las molestias que te has tomado haciendo y enviándome las galletas. Es todo un detallazo, y las que han llegado las disfrutaremos un montón. Eres un cielo. :D

4 comentarios :

Inés dijo...

El rebote que me he pillado es monumental. Y siento que hayas tenido que volver a Correos y que te tengas que pasar por la comisaría a denunciar. Se trataba de alegrarte el día, no de causar más problemas.

Y sí, sé que es el cabrón que ha abierto el paquete y robado las galletas el que ha causado más problemas, pero aún así.

Prometo volver a hacer las de chocolate negro y llevarlas a la boda. Que eran las galletas que te representaban a ti (de pingüino :P).

Yamane dijo...

Qué hijo de la gran puta, es que me cabreo hasta yo leyéndolo... como dices, espero que se haya atragantado y se le estén pudriendo las galletas en el estómago.

Burbuja dijo...

Otra que se suma a que le sienten como un tiro! Joputa!

Lady Boheme dijo...

¡Pero qué cabrones! El servicio de Correos es un asco, y me parece una vergüenza porque sin certificar no te aseguran una mierda y ahora es bastante caro... Pero nada, hay cosas que se pierden y nunca llegan, que digo yo, si no pueden entregar, ¿no deberían volver al origen?

Les tengo bastante manía, la verdad...

Un besote ;) (y no te ofusques mucho...)