Mi padre, reivindicativo

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Hoy mi padre ha ido a Barajas a buscar a su hermana que volvía de vacaciones. Al llegar se ha encontrado la sección de llegadas de la terminal repleta de "peregrinos" [1] que han venido a Madrid con motivo de las JMJ 2011. Sentados en el suelo o de pie, en grupos grandes y pequeños, estaban por todo el aeropuerto ocupando espacio, gritando, coreando himnos y cantando. En concreto, se ha fijado en un grupo de unos cincuenta cristianos que se dedicaban a tocar la guitarra y cantar sus alabanzas al señor mientras dos policías les miraban, a escasos veinte metros, cruzados de brazos.

Ni corto ni perezoso mi padre se ha ido hacia estos últimos y les ha preguntado:

- "Disculpen, ¿esto que están haciendo estos aquí es legal?"
- "Sí, sí, perfectamente legal."
- "¿Y si en vez de estos hubiesen sido los del 15-M?"

A lo cual los policías no han respondido, se han dado la vuelta y se han ido por donde habían venido.

Mi padre está hecho un reivindicativo y yo ni me había enterado.

[1] Que con esas condiciones, si me libran de pagar el abono transportes que no para de subir, yo también me hago peregrino.

The Irish Experience 2009 Vol. II: "On parle français"

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Tócate las narices, que tenga que venir a Irlanda para escuchar hablar francés. Al parecer, en mi hotel se ha instalado toda una expedición gala y desayunan a la misma hora que yo. Así que ahí he estado, escuchando a todo el mundo en la cafetería hablar francés (hasta me las he tenido que ingeniar para explicarle a una señora cómo usar la máquina de té...) mientras me zampaba un par de huevos cocidos, unas alubias con ketchup y un café aguado. Nada mejor que una dieta equilibrada para empezar el día con fuerzas.

Bueno, en realidad lo primero que he descubierto esta mañana es que en este país todavía echan los Fraggel Rock en la tele.

A lo que vamos... Irlanda es caprichosa y el clima, un festival... Hoy, durante todo el día, el tiempo ha ido cambiando aproximadamente cada diez minutos. Tan pronto salía el sol como se ponía a jarrear. En concreto, cuando he ido a salir de camino al University College Cork (UCC) estaba cayendo la de dios. Así que he recurrido al servicio de petición de taxis de la recepción del hotel. He esperado un rato, viendo cómo, mientras yo estaba ahí sentado, el cielo se abría y el sol brillaba. Pero bueno, el taxi ya estaba en camino, así que qué le ibamos a hacer. Al cabo de un rato ha entrado un tio con una especie de tic en el cuello, que no hacía más que agitar la cabeza al andar. Adivinad quién era mi taxista.

Quince minutos más tarde estaba en la puerta del UCC, y gracias a un italiano que también asistía al congreso (la verdad es que, visto en perspectiva, las pintas nos delatan a todos los informáticos, seamos del país que seamos, porque a este le he identificado como si llevase una pancarta de neón encima de la cabeza), he llegado en un plazo razonable al edificio Boole (si señores, el del álgebra. ¡Ceros y unos para todos!). Para llegar a ese edificio antes he tenido que pasar por delante de este otro...


Claro que si, coñe. ¡Eso es una Universidad, y no la pila de ladrillos de mierda que tenemos nosotros por facultad! Bueno, he de romper una lanza en favor de nuestra facultad, y decir que el edificio Boole no es tan bonito como el de la foto, que es el principal. He alucinado al registrarme, porque nos han dado un equipo súper completo. Sobre todo (y aparte de una mochila de Guiness la mar de chula), nos han regalado al mejor amigo del hombre en Irlanda.

Un paraguas. Ole, ole, y ole. Eso si que es una organización previsora. ¡Ni que viviesen aquí, caray!


También me han informado de la visita del miércoles: "The Jameson Experience", y de la cena de gala de mañana. Ah, ¿que no sabíais que había una cena de gala? Bueno... Yo tampoco. Pero cada cosa a su tiempo, que eso es mañana y así tendré algo más que contaros. De momento, después de la charla de presentación, me he marchado corriendo al sitio donde tenía la entrevista con el Tyndall National Institute a las 10h30. Así que allí he estado, en el sitio acordado, a la hora acordada. Pero ni rastro del entrevistador. He esperado un rato más, y finalmente ha aparecido un tío por allí... Que también iba a una entrevista. Después de hablar un poco (y en vista de que mi presentación era a las 11h20), hemos decidido volver a preguntarle a los de la organización si sabían algo. Allí nos han explicado que ayer, en la presentación (si, esa a la que no asistí porque estaba inmerso en la batalla del hombre contra las máquinas... ¿Será ese el germen de Skynet?) explicaron que todas las compañías habían cancelado sus entrevistas. Hala, dos entrevistas de trabajo menos. Me meto al aula donde estaban presentando la sesión previa a la mia... Para llegar a ver únicamente las conclusiones del último e ir a por el coffe break. Al menos en algo se nos parecen a los españoles.

Hablando del café... Esto no es café, lo siento. Es agua sucia. Creo que pocas veces he probado un café tan malo como este. Aguado, con mal sabor... Pero con la Dosis Diaria Recomendada de cafeína. Así que a cerrar los ojos, taparse la nariz, abrir la boca... Y café al gaznate. Además, Cristina (miembro fichado de la EPFL's Italian Mafia) ha aparecido justo sobre esa hora para ver mi presentación y hacer la suya en la primera sesión de la tarde (justo después de comer y de otro café aguado).

¿La presentación? Pues ha ido bien. Un tanto atascado al principio, en las dos o tres primeras transparencias, pero luego la cosa ha empezado a ir funcionando mejor. En general, no creo que haya sido una mala presentación, aunque los nervios me han jugado una mala pasada. Pero, como me dijo Fran hace una temporada "Eso solo pasa las cincuenta primeras veces".


Lo que más se acaba notando en estos congresos es el tema de los acentos de la gente al hablar inglés. Tanto el sevillano que ha presentado en mi mismo turno como a mí el acento español se nos distingue a la legua. A Cristina los nervios le han hecho marcar mucho más su acento italiano, y a veces daba la sensación de que la siguiente frase que iba a decir no iba a estar en inglés. Los indios... Bueno, al final te acostumbras a su acento (por cierto, uno ha hecho una presentación bastante interesante sobre circuitos asíncronos). Pero ha habido dos casos bastante curiosos. Por un lado, un canadiense de la universidad de Toronto, que creo que ha sido capaz de condensar una presentación de 30 minutos en la mitad de tiempo. Hablaba tan rápido que no había forma de entenderle, por mucho esfuerzo que se pusiese en ello... En cuanto te relajabas por un instante, perdías por completo el hilo.

Y por otro lado, un turco. El hombre ha ido allí sin absoutamente ninguna presión... Venía representando a otro estudiante de su grupo que no había podido asistir, y ha sido lo más parecido a un Loquendo con piernas. Parco en palabras, monotono, inconexo... Como muestra, un botón. A una de las preguntas que le han hecho tras la presentación, su respuesta ha sido "No". Punto final de frase, y de la discusión. Con un par. Afortunadamente, hemos conseguido contener el momento de crisis en el que, aunque sabíamos que no debíamos hacerlo, Cristina y yo nos hemos mirado, y casi nos empezamos a partir de risa. Uh, almost.

Pero esque esto de los idiomas es curioso. A la hora de la cena, no hemos hecho más que encontrar italianos, españoles y franceses por todas partes. Casi se oían más estos tres idiomas que el inglés... Pero siempre hay problemas. El problema de ser "el guiri" es que te piensas que eres el único, y no. De hecho, incluso te podrías mosquear si te enterases de que hay más gente que te entiente... Mientras andaba haciendo un recorrido fotográfico por el UCC, me he encontrado con un grupo de jovenes aprendices de inglés traídos de España. Concretamente, traídos por STS Interway, la misma empresa que me llevó en mis años mozos a Eastbourne el año antes de entrar a la universidad. El grupo, de cinco chicas de 16-17 años y la monitora, de mas o menos mi edad, estaban bastante cerca de mi. Yo andaba haciendo fotos, y en una de estas, he dicho "Pues oye, les voy a decir que me saquen una a mi"... Claro, entonces me he puesto a escuchar de qué estaban hablando. Simplemente diremos que se trataba de una conversación referente a "esos días". Me he dado cuenta entonces que igual no les hacía demasiada gracia saber que habían tenido a seis pasos de distancia a un tipo que podía entender todo lo que la monitora les contaba a las chicas, y he decidido irme con mi cámara a otra parte.

Aquí, por ejemplo:


Bueno gente... Mañana más, mejor, y esperemos, un 25% más soleado. Que quedan días aún de congreso en la universidad de Harry Potter.

Por cierto, ¿sabíais que la decoración de muchos pubs en Irlanda se hace pintando directamente los ventanales? El resultado es bastante chulo...

The Irish Experience 2009 Vol. I: "Heuston, tenemos un problema"

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Allá por julio de 2009 tuve que ir a Cork (Irlanda) a presentar en el congreso PRIME2009 el primero de mis papers. Durante los cinco días de estancia por tierras irlandesas escribí en Facebook, al igual que hace poco hice aquí con el viaje a Portugal, las cosas que me iban sucediendo en aquellos días. Como ahora ha llegado el mes de agosto y no me apetece una mierda escribir pero no quiero dejar el blog totalmente de lado tenéis más tiempo para ir leyendo cositas, he decidido recuperar esas entradas, revisarlas y publicarlas por aquí también. Bienvenidos pues a The Irish Experience 2009.



Por fin en el hotel, con ropa de estar por casa, con internet (de pago, qué remedio) y lo más importante... en Cork. Que parecía que el momento no iba a llegar. Señores, el viaje a Irlanda ha sido toda una experiencia. Lo de Ulises, en comparación, ¡una mierda!

Todo estaba planeado a la perfección para que nada saliese mal. Murphy, como te quiero. El scheduling era el siguiente:

- El avión llega a Dublin a las 17h15. Entre recoger el equipaje, encontrar la salida del aeropuerto (suelen ser fáciles de localizar, con vistas a la calle) y alguna cosa más digamos que nos ponemos en las 17h40. A esa hora, cojo un taxi a Heuston Station, la estación de trenes.
- A las 18h00 sale un tren desde Dublin con destino Cork, que cojo. Llego a la ciudad en la que tengo el congreso a las 20h45.
- Encuentro el hotel, que está casi al lado de la estación, y a las 21h estoy ya acomodado. A ser posible, me voy a explorar los alrededores en busca de pubs, y por qué no, cenar algo en alguno de ellos.

Parece fácil, ¿verdad? Bien, empecemos...

El vuelo, plagado de chavales de 16 y 17 años camino a unas vacaciones "para aprender inglés" (¡y una mierda!) en plan de intercambio, se ha retrasado. Al parecer, en vez del caso típico en el que a un pasajero le falta el equipaje, esta vez las maletas estaban en su sitio... Pero no así el dueño. Total, que con o sin maletas, con o sin propietario, hemos despegado rumbo a la isla de la Guiness con media hora de retraso.

Ya en el aeropuerto, he visto cómo me daban las seis en punto en la cola del mostrador de información. Total, habiendo recogido mis maletas a menos cinco, al tren de las seis ya no llegaba ni de coña... Al menos, habría tiempo para coger el de las siete... Pero no "acontezcamos adelantamientos". Como ya no tenía tanta prisa, me he diho "Pues oye, vayamos en autobús." He descubierto que había una línea directa hasta Heuston, y tras pagar los seis euros que costaba (y después de haberme comprado un libro nuevo en una tienda del aeropuerto, que el que llevaba para el congreso entero me lo he terminado en el avión) una amable muchacha que trabajaba para la empresa de transportes de Dublin me informa de que, en efecto, faltaban quince minutos para que saliese el autobús. Que a todo esto, ya eran las seis y cuarto.

Pausa para unas operaciones matemáticas sencillas:

Seis y cuarto de la tarde + quince minutos hasta que salga el bus + treinta minutos de autobús hasta la estación de tren...

¡Efectivamente! Iba a llegar a la estación a las siete en punto, justo la hora a la que salía el tren.

"Seamos positivos", me he dicho a mi mismo... Total, sale un tren cada hora. Si por lo que sea no llego al de las siete (iluso de mí, todavía pensaba que el autobús podía tardar menos de lo que decían los carteles), ya cogeré el de las ocho...

Así que esta ha sido una de mis primeras imágenes de Dublin...


Mientras leía a Antony Beevor, las calles de Dublin (fresquito, en torno a 15-20 grados, nada comparado con el calor abrasador de Madrid) iban pasando, acercándome a la estación... Donde ha empezado el festival. El Último Superviviente lloraría como una nenaza.


Ahí la tenéis, la entrada a Heuston Station. Las siete y cinco cuando he entrado por la puerta, así que ya no me daba tiempo para pillar el tren... ¿O si? Había un tren que salía a las siete y diez. ¡Vaya! ¡Hoy es mi dia de suerte! Me acerco al puesto de información para preguntar dónde podía conseguir los billetes para Cork. El tipo del mostrador me ha explicado que, si corría, todavía llegaría a tiempo para coger el que estaba a punto de salir. Claro, que también me dice que en caso de que escoja esa alternativa, el billete me puede salir por en torno a sesenta euros...

O_o

... y que la otra opción es acercarme a uno de los puntos de acceso a internet de la estación, conectarme (pagando), y reservar el billete para luego sacarlo en la máquina que hay... Justo en frente. De ese modo, el billete me costará 20 euros. Los irlandeses están locos. Pero bueno, hacen buena cerveza, habrá que quererles. Me voy a la máquina, veo que la tasa mínima es un euro, y tras pagar (dos, porque no llevaba suelto), comienzo el proceso de reserva on-line.

Es entonces cuando descubro que lo de "un tren cada hora" funciona muy bien... Excepto a las ocho de la tarde, que no hay. Cojonudo, me toca esperar hasta las nueve. Por si acaso, vuelvo al mostrador de información y vuelvo a preguntar, solo para confirmar mis temores. Pero bueno, a lo hecho, pecho. Me voy para allá y comienzo a registrarme para poder comprar mi billete. Al ir a dar mi e-mail de alta, la conexión en la máquina se cae. No, no me he quedado sin dinero, aún tengo para diez minutos mas. Es simplemente que internet en la máquina no funciona. Página no encontrada.

Pero bueno, tengo un portátil, no pasa nada. Después de otra visita al del mostrador (que me empieza a mirar raro), confirmo que hay conexión wi-fi (wai-fai, que le llaman aquí) gratuita, y que puedo hacer el proceso desde mi equipo. Ya, y una leche. El equipo no se me conecta, y la única red abierta a la que puedo acceder es de pago. En ese momento, a punto de entrar en ira (y se me ocurren muchos chistes sobre esas tres letras y este país, peeeeeero...), recuerdo que en un alarde de inspiración me he traido el cable del móvil para el portátil. Finalmente, he podido conectarme a internet a través del 3G del teléfono (no quiero saber lo que me van a cobrar por esos 5 minutos que he tardado en reservar el billete), y hacer la compra.

Feliz por mi triunfo, apago el portatil, veo que son las siete y media pasadas, y me voy a la máquina de billetes a sacar mi flamante billete a Cork recién comprado. Ya, y una co(r)ck. La máquina no me lee la tarjeta de crédito. Lo vuelvo a intentar, mismo resultado. Maldigo en castellano, y lo vuelvo a intentar. No funciona. Maldigo en inglés, y voy a por el cuarto intento. Idéntico resultado. Maldigo en todo lo que se me ocurre (y alguna cosilla de mi propia cosecha) y me vuelvo a ir al mostrador de información:

"No te vas a creer lo que me ha pasado..."

El tio, amable (qué remedio), me manda a las taquillas, donde con mi número de reserva (menos mal que me ha dado por apuntarlo), puedo pedir el billete. Cuando voy allí, veo que puedo hacerlo sin problema. Si las taquillas estuviesen abiertas, claro, pero no hay ninguna así. Encuentro a un tio de la estación que me pregunta si me puede ayudaren algo, a lo que estoy a punto de decirle "Pues si me da una pistola y tres cargadores, me haría muy feliz ahora mismo", pero me agunato las ganas y decido que lo mejor es explicarle la situación. Me lleva otra vez al monitor de información, y el de allí me mira con cara de "¡Te voy a poner en Cork de una patada en el culo!", pero en vez de eso me explica que las taquillas abren más tarde, que me tome un té (estos ingleses, cómo son...) y vaya endespués. Al final, ya a las ocho y veinte (y después de que un pobre me pidiese pasta explicándome que no tenía manera de llegar a no-se-donde, a lo que casi le respondo que yo estaba en las mismas), he conseguido llegar a la taquilla, recoger mi billete, y con él, subirme al tren...


Dos horas y tres cuartos después, a las 23h45, he conseguido llegar a mi destino, hacer el check-in en el hotel, conectarme a internet, y narraros todo esto... Y ahora, en vistas de las horas que son, mucho me temo que no puedo entrar en más detalles, porque mañana me toca madrugar, y asistir al primer día de PRIME2009.

Espero poder contaros más cositas sobre estos días. ¡Pero que no sean tan ajetreadas como lo de hoy! Aunque quien sabe... De momento, me espera un paseo a pata desde el hotel hasta la universidad donde se celebra, y veinte minutos andando dan para mucho.

See you, guys!!

Respuesta de un grupo de afectados por el recorte de las estancias FPU a las declaraciones del DGPU

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Aunque como muchos sabréis estoy de vacaciones, os dejo por aquí esta carta que me ha llegado hoy al correo para que el asunto tenga un poco más de difusión... Si esto está pasando con las estancias para FPUs, miedo me da lo que puedan hacer con la convocatoria para nuevos becarios a la que estoy yo presentado.
 
EL DIRECTOR GENERAL DE POLÍTICA UNIVERSITARIA MIENTE AL NEGAR EL RECORTE PRESUPUESTARIO

En declaraciones a Europa Press [1], el director general de política universitaria respondía con afirmaciones falsas a la denuncia de los investigadores por la masiva denegación de estancias en otros centros del programa FPU, negando un recorte presupuestario que las cifras sitúan en un 32%

Ante la polémica suscitada por la denegación de un 37.5 % de las solicitudes para la realización de estancias breves en otros centros de investigación nacionales y extranjeros presentadas por los jóvenes investigadores del programa de Formación del Profesorado Universitario (FPU) del Ministerio de Educación (ME), el director general de política universitaria Juan José Moreno se descolgaba ayer con unas controvertidas declaraciones a la agencia Europa Press en las que se negaba sin miramientos la evidencia que avalan los datos. Ante estos hechos, los afectados no podemos sino aportar las cifras que demuestran la falsedad de sus palabras.

En sus declaraciones, el director general afirmaba que "cada vez se solicitan más becas, más lejos y, por tanto, son más caras". Sin embargo, la tendencia que sigue el número de solicitudes presentadas va en sentido contrario. En esta convocatoria, han sido admitidas a trámite 1141 solicitudes, respecto a las 1170 del pasado año, lo que supone 29 peticiones menos para el presente ejercicio.

Respecto al argumento esgrimido en torno a la elección de destinos más lejanos para la realización de las estancias, las cuales conllevan, en consecuencia, un mayor desembolso económico, éste incremento no iría, en ningún caso, más allá de 600 euros por becario y estancia concedida. En efecto, las ayudas para estancias breves del programa FPU comprenden dos partidas: por un lado, una asignación mensual destinada a sufragar los gastos de alojamiento y manutención de los investigadores en su nuevo lugar de residencia; y, por otro, una ayuda para el desplazamiento hasta el centro elegido, en correspondencia con la justificación documental presentada a la finalización de la estancia (v.gr. billetes de avión, tren, autobús…), y que no podrá ir más allá de los límites establecidos en función del país de destino. Este tope se fija en 90 euros para desplazamientos en el ámbito nacional, 600 euros para países dentro de Europa, y 1200 euros para destinos del resto del mundo. En cuanto al complemento salarial mensual a recibir por los investigadores, este será de 25 euros diarios si el centro de destino se encuentra dentro del territorio nacional, y de hasta un máximo de 50 euros al día para destinos internacionales. No obstante, en la práctica, esta última (50 euros/día) es la cantidad que se subvenciona, sin apenas excepción, para todos los desplazamientos al extranjero, como puede comprobarse en la propuesta de la comisión de selección para esta convocatoria publicada en fecha reciente.

Así, es rotundamente falso que, como decía el director general, una estancia “en Japón o en Australia puede equivaler a tres en Italia”. La única diferencia cuantificable en cuanto a la financiación económica otorgada en ambos casos, de acuerdo a la política seguida hasta ahora por el ministerio, radicaría en el precio del desplazamiento, hasta unos 600 euros en el supuesto más desfavorable. En ambos casos el investigador recibiría una asignación mensual complementaria de 1500 euros, con independencia de si su destino se encuentra en tierras italianas o niponas. Dado que las estancias breves del programa FPU se extienden por un periodo de entre dos y cuatro meses, la diferencia porcentual en el desembolso efectuado por el ministerio en función de la duración de la estancia va entre un 10 y un 17% del coste total de la misma. No deja de resultar curioso, a la luz de las palabras del director general, que sólo se hayan concedido 8 estancias, cinco a Japón y tres a Australia, a los destinos mencionados en su ejemplo [2].

Asimismo, Juan José Moreno señalaba en sus declaraciones que esta propuesta de resolución sólo “es mala (noticia) para un chico que no ha obtenido beca porque se ha considerado que la estancia es menos productiva o interesante que la de otro". En contra de lo que sugieren estas palabras, el interés de los proyectos presentados habría de estar fuera de toda duda, ya que los proyectos de tesis de todos y cada uno de los investigadores del programa FPU ya fueron evaluados en su día por medio de un duro proceso de concurrencia competitiva, tras el cual se les concedió la ayuda FPU que les da derecho a la realización de estas estancias. Cabe preguntarse en este punto qué habría de evaluarse en la concesión de las estancias breves de este programa. La respuesta lógica a esta pregunta sería, en todo caso, la pertinencia de la misma dentro del proyecto de tesis doctoral a que se encuentra asociada su ayuda.

Por otro lado, merece mención la afirmación realizada por el director general apuntando que en la convocatoria publicada el pasado 24 de enero de 2011 en el BOE “se explican los criterios de valoración para conceder estas ayudas". En efecto, dicho texto establecía una serie de puntos a tener en cuenta por la comisión de evaluación de las solicitudes en la concesión de las estancias breves, pero no fijaba, en ningún caso, la existencia de un procedimiento de concurrencia competitiva para la misma. Dicho procedimiento, en grave contradicción con lo enunciado por el director general de política universitaria del ME, se establece explícitamente como de aplicación en la concesión de las ayudas FPU, pero no en la evaluación y aprobación de las estancias breves cuya realización contempla el programa entre los derechos del investigador beneficiario. Esta concurrencia competitiva fue, como se dijo anteriormente, el modo en que los proyectos presentados en la solicitud de las ayudas del programa FPU en sus convocatorias respectivas fueron seleccionados como merecedores de financiación por parte del ME.

Por último, cabe subrayar la que es quizás la falsedad más evidente de entre las vertidas por el director general en sus declaraciones del día de ayer. Hablando acerca de la partida presupuestaria que destina el ME para la presente convocatoria de estancias breves del programa FPU, indica Juan José Moreno que el dinero que su departamento dedica a este capítulo no se ha visto reducido respecto a años anteriores. Consultando la resolución de las estancias breves del programa FPU correspondiente al pasado ejercicio, nos encontramos con que se ha pasado de una dotación de 5.808.595 euros en el año 2010, a 3.966.650 euros en 2011, lo que supone una reducción de un 32% de la inversión en este capítulo [3].

Ante las cifras presentadas, resulta complicado creer las palabras del director general negando el recorte presupuestario sustancial que efectivamente se ha registrado. Con las declaraciones de Juan José Moreno a la agencia Europa Press, el Ministerio de Educación trata a los jóvenes investigadores del programa de ayudas predoctorales más prestigioso del país como si fueran un grupo de alumnos inmaduros y malacostumbrados inmersos en una rabieta transitoria. Hemos de recordar, una vez más, que los afectados por este despropósito son titulados universitarios e investigadores cuya valía intelectual y capacidad de esfuerzo demostradas les han permitido convertirse en becarios FPU. La gravedad de los hechos acaecidos en el día de ayer muestra claramente el poco respeto que el gobierno siente por los investigadores de este país.

[1] http://www.europapress.es/sociedad/educacion/noticia-educacion-ayudas-becarios-investigadores-alto-coste-20110803183926.html

[2] Véase la propuesta de concesión de estancias breves de 2011: http://www.educacion.gob.es/dctm/sede/catalogo-tramites/profesores/formacion/fpu/convocatoria-2011/2011-anexo-concesion-estancias-breves-.pdf?documentId=0901e72b80dd6b0a

[3] A) Resoluciones de 2010, cuya suma da el resultado mencionado:

17 de junio de 2010: http://www.boe.es/boe/dias/2010/07/05/pdfs/BOE-A-2010-10668.pdf (3.071.815 euros)

13 de julio de 2010: http://www.boe.es/boe/dias/2010/08/06/pdfs/BOE-A-2010-12689.pdf (2.602.960 euros)

13 de diciembre de 2010 (1): http://www.boe.es/boe/dias/2010/12/18/pdfs/BOE-A-2010-19476.pdf (132.320 euros)

13 de diciembre de 2010 (2): http://www.boe.es/boe/dias/2011/03/14/pdfs/BOE-A-2011-4676.pdf (1.500 euros)

B) Propuesta de resolución de 2011: http://www.educacion.gob.es/dctm/sede/catalogo-tramites/profesores/formacion/fpu/convocatoria-2011/2011-anexo-concesion-estancias-breves-.pdf?documentId=0901e72b80dd6b0a (3.966.650 euros)