Hay quien pega el oído...

  • 9
... cuando vas hablando por el móvil en el metro. Ves que casi hasta se giran un poco para enfocar mejor la oreja. Cotillas. Pero a veces no hace falta ni eso. Hay gente que se emociona, o que se piensa que igual como no están cerca de una roseta telefónica, necesitan hablar mucho más alto para que se les oiga. Y cuando vas en un vagón cerrado, como por ejemplo el del Cercanías, a veces es inevitable que los demás oigan lo que estás diciendo, aunque ellos mismos no quieran hacerlo.

Hoy mismo, volviendo tarde a casa de trabajar en el laboratorio, y después de que un grupo de italianos me preguntasen dónde podían conseguir marihuana (esas cosas típicas que te pasan cuando caminas por lugares poco transitados a horas intempestivas), iba un hombre mayor, probablemente más cerca de los setenta que de los sesenta años, hablando con, vamos a suponer, su novia. Y claro, por todo el mundo es sabido que muchas veces, cuando quieres mucho a tu novia, la echas de menos y te pones a hablar con ella por teléfono, a veces uno se pone un tanto romántico. Como nuestro hombre en cuestión, que iba diciendo cosas al teléfono como:

- "Que te echo mucho de meeeenos..."
- "Que las noches son un sufrimiento eterno si no estás a mi lado"
- "Que te quiero, te quiero mucho muchísimo, mi amor"

Se ve que el hombre está muy enamorado, sí. Pero la verdad, cuando va diciendo esas cosas a voz en grito a través del móvil en medio de un vagón repleto de gente... Y en un tono de voz que lo único que conseguía traerme a la cabeza eran esos viejetes verdes que se ligan a una venezolana de la mitad de edad y con la que hablan refiriéndose a ella como "Ay, mamita"... El efecto producido no ha sido, precisamente, lo que podríamos denominar tierno.

Y si ya encima mientras estás escuchando eso miras de reojo al resto de gente del vagón y cuando cruzas la mirada con el heavy de al lado se le escapa un "Mmpppfffffff..." de risa ahogada, para qué quieres más.

Watercolour

  • 2
Casi las diez de la noche, todavía en el laboratorio... ¡Esto hay que animarlo un poco! Ahora mismo, esto es lo que me está dando energías...



When I'm falling down
Will you pick me up again?
When I'm too far gone
Dead in the eyes of my friends

Will you take me out of here?
When I'm staring down the barrel
When I'm blinded by the lights
When I can not see your face
Take me out of here

All I believe and all I've known
Are being taken from me I've gotta get home
Led to a world, when worlds collide
Let their fear collapse, bring no surprise

Take me out of here

Feed the fire
Break your vision
Throw your fists up
Come on with me

Just stay where you are
Let your fear subside
Just stay where you are
If there's nothing to hide

Feed the fire
Break your vision
Throw your fists up
Come on with me

Las vacaciones aquí al lado...

  • 2
... y las prisas aquí mismo. Igual alguno de vosotros, mis lectores, os habéis preguntado qué pasa con el blog, si estos quince días en silencio han sido simplemente un lapsus temporal [1], si es que me habían raptado en el camino de vuelta de Portugal, o directamente ya estabais descorchando el cava pensando que había cejado en mi empeño de seguir contando cosas sin interés por aquí. Bueno, pues que sepáis que no se ha debido a ninguna de las tres causas anteriores.  

Bueno, igual a la primera un poquito sí. Pero poco.

En realidad lo que sucede es que estamos en el mes de julio. Ya ha pasado junio, la época del gran estrés para los estudiantes en la universidad, los exámenes, las correcciones, las prisas... Pero ya llegados a la etapa de doctorado, eso desaparece [2]. En realidad lo que sucede es que las prisas se aplazan un poco. ¿Hasta cuándo? Pues obviamente, hasta el mes de julio. Porque todas esas cosas que llevan en la mente de la gente desde marzo, enero o hasta septiembre del año pasado ahora de repente tienen que estar todas listas. ¿Y para cuándo? Exacto. Para antes de que nos vayamos de vacaciones.

Es como si una vez que el calendario marcase el 1 de agosto tus papeles, notas y apuntes, tus conocimientos, las iniciativas y los datos de tus discos duros explotasen [3] y desapareciesen para siempre de la faz de la tierra. Como si al despacho entero le prendiesen fuego para desinfectarlo aprovechando que está todo el mundo fuera, y más te vale haber dejado bien atado, guardado y enviado todo antes de marcharte o tendrás que empezar la tesis desde cero de nuevo. Y no está uno para esos trotes otra vez.

Así que desde principios de mes y para antes de que nos vayamos de vacaciones a mí me toca:
  • Terminar de meter los cambios que nos han pedido para un artículo y que nos ha obligado a cambiar la estructura de simulación entera.
  • Acabar la redacción de otro artículo que estoy escribiendo desde hace un tiempo y al que le faltan un par de secciones y algún que otro experimento todavía.
  • Modificar uno de los métodos que he estado usando hasta el momento para añadir una sección entera más al paper mencionado anteriormente.
  • Redactar la memoria de un trabajo para una de las estúpidas asignaturas de máster de las que he hablado en la nota a pie [2].
  • Estudiar el siguiente paso a dar en la tesis, que el chico que sabe del tema está todavía por aquí pero no sabemos hasta cuando, por lo que urge que las dudas me vayan saliendo cuanto antes.
  • Rellenar la subsanación de la beca FPU, que después de muchos meses por fin ha aparecido. Y a nosotros nos dan diez días de plazo, improrrogables.
  • Escribir un anteproyecto de PFC.
  • Revisar un capítulo de libro que mi director de tésis ha mandado y del que todavía nos tienen que dar respuesta con posibles cambios.
  • Labores de administración de laboratorio varias.
Así que algunas cosas no han sido posibles, como el segundo #reto10x10 (ya hablaré en el correspondiente blog acerca de ello), enclaustrarme durante 72h en casa a leer A Dance With Dragons, o dormir al menos siete horas al día. Que para esas cosas ya habrá tiempo en agosto, mientras el laboratorio arde [4].

Ahora bien, algunas cosas están por encima de todo esto. Así, hoy a las siete y cuarto de la mañana [5] me he subido a un avión rumbo a las islas sin que Cattz tuviese ni idea de ello, me he ido a la academia donde estaba haciendo su curso y me he asomado a su aula para darle la sorpresa de aparecer por allí sin previo aviso. ¿Y sabéis qué? Que las horas que hoy, por hacer eso, no he estado delante del ordenador tirando líneas de código y texto científico, lanzando simulaciones, recogiendo y analizando resultados ya las recuperaré quitándome, si es necesario, (unas cuantas más) horas de sueño. La cara de alucine que ha puesto Cattz al verme y que no se le haya borrado la sonrisa de la cara desde que he aparecido por la puerta bien valen todas esas horas y muchas más.

[1] Como si fuese la primera vez que tardo más de dos semanas en reaparecer por aquí.

[2] A no ser que en la universidad en la que lo estás cursando sean tan mamones que no te reconocen el máster oficial que has hecho en la universidad de enfrente y tengas que gastarte 1700€ y bastantes de tus horas de trabajo en sacar 30 créditos en asignaturas de mierda que no te aportan nada y que, a nivel curricular, ni siquiera aparecen reflejadas. Pero esa es otra historia que daría para otro post, o cuatro.

[3] Bueno, esto último igual sí es cierto.

[4] Por favor, que esto que estoy diciendo no sea profético. Por favor, que no lo sea.

[5] Y después de casi meterme por equivocación en el vuelo a Santiago de Compostela... Que servidor había dormido solo dos horas y encima estaba absorto con A Dance With Dragons, y claro... ejem.