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The Solar System - Our home in space

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Hay vídeos de YouTube que merecen especialmente la pena... Este sencillo pero claro recorrido a los datos sobre el Sistema Solar me parece uno de ellos. Si no lo habías visto, disfruta.

Un segundo cada día

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A principios de semana encontré en TED un vídeo muy interesante. Cesar Kuriyama hablaba de su proyecto personal de grabar un segundo de vídeo cada día. Quien más quien menos todos llevamos un dispositivo con cámara encima, grabar un segundo diario de nuestra vida apenas interrumpe nuestros quehaceres y luego nos permite volver la vista atrás no solo a través de recuerdos, sino también de las propias imágenes. Kuriyama explica que además el proyecto le incentivó a hacer más cosas y más variadas para poder retratarlas en sus vídeos minimalistas.

Me pareció una propuesta muy original y yo, que me apunto a un bombardeo, he empezado a hacerlo también. Si todo va bien, dentro de 365 días enlazaré por aquí un vídeo de menos de diez minutos donde se resumirá todo un año de vida.

De momento ya llevo grabada una semana entera, y es una experiencia bastante curiosa. Porque te hace fijarte más en las cosas que pasan a tu alrededor, prestas más atención a cualquier detalle mientras piensas "¿Qué podría filmar que haga que dentro de un año, viendo un solo segundo de vídeo pueda recordar todo el día de hoy?". Me estoy dando cuenta de que ya solo tener esta pregunta en la cabeza hace que mires las cosas de una forma ligeramente distinta.

Hoy, por ejemplo, ha sido un día horrendo, plagado de reuniones (no he parado desde las nueve y media de la mañana hasta las cuatro y media de la tarde), y reconozco que durante el día en el laboratorio no he tenido ni un segundo para pensar en el vídeo. Pero me he acordado de ello mientras andaba de camino al metro y desde ese momento hasta que he visto la luna llena alzándose junto a la estatua del caballo de Medicina y la he filmado no he parado de fijarme en todo lo que me rodeaba. A pesar de que sea un camino que hago todos los días y, la mayoría de ellos, con el piloto automático puesto, sin prestar más atención de la estrictamente necesaria (semáforos, ciclistas y otras hierbas).

Así que, aunque no lo filméis, por lo menos pensadlo un poco cada día. Si tuviéseis que resumir vuestro día en un segudo de grabación... ¿Qué escogeríais hoy?

Un año sin Muay Thai

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Hace ya un año que dejé el Muay Thai después de llevarme un golpe bastante más fuerte de lo debido. Es uno de esos momentos en los que te das cuenta de que, no yendo a combatir profesionalmente, es preferible mantener la forma física de otra forma aunque no sea tan divertida [1] y a cambio mantener todas tus costillas en su sitio y de una sola pieza. No negaré, sin embargo, que a veces lo echo de menos. Fueron tres años de thai casi a diario, y se nota. Boxeo, rallys, jumping, paracaidismo... Todo son actividades que producen un incremento brutal de los niveles de adrenalina en el cuerpo, disparando la producción de dopamina, y el cerebro se vuelve adicto [2].

Por eso, y dado que este año no he hecho ninguna lista de propósitos de año nuevo (hábil yo, así no me costará cumplir la lista entera), he decidido marcarme alguno. En el gimnasio de mi barrio hay un saco de boxeo. Y yo tengo todavía mis guantes, aquellos que me regalaron por cumpleaños porque con los que empecé ya estaban que se caían a cachos. Pretendo dejarme caer por el gimnasio cada sábado por la tarde a dedicar una hora o una hora y media a guantear el saco, hacer series y entrenar un poco para que no se me olvide lo que aprendí en estos tres años y para recuperar algo de agilidad, pegada y reflejos.

¿Y este post a santo de qué viene? El motivo no es otro que el de poder postear este vídeo, que me encontré hace unos cuantos días por la red, y que no sé a alguien que no se haya enfundado nunca unos guantes lo que le parecerá, pero a mí me puso la carne de gallina y me pareció emocionante, inspirador y tremendamente motivante.


[1] Porque reconozcámoslo, no es igual de divertido hacer bicicleta estática que guantear y atizar algún codazo (todo muy respetuosa y deportivamente hablando, eso sí) que otro, pero qué le vamos a hacer.

[2] Afortunadamente, en ese tiempo no me llevé ningún gople que, además de adicto, me dejase tonto. Aunque con un ojo morado volví a casa en más de una ocasión.