Hoy mi padre ha ido a Barajas a buscar a su hermana que volvía de vacaciones. Al llegar se ha encontrado la sección de llegadas de la terminal repleta de "peregrinos" [1] que han venido a Madrid con motivo de las JMJ 2011. Sentados en el suelo o de pie, en grupos grandes y pequeños, estaban por todo el aeropuerto ocupando espacio, gritando, coreando himnos y cantando. En concreto, se ha fijado en un grupo de unos cincuenta cristianos que se dedicaban a tocar la guitarra y cantar sus alabanzas al señor mientras dos policías les miraban, a escasos veinte metros, cruzados de brazos.
Ni corto ni perezoso mi padre se ha ido hacia estos últimos y les ha preguntado:
- "Disculpen, ¿esto que están haciendo estos aquí es legal?"
- "Sí, sí, perfectamente legal."
- "¿Y si en vez de estos hubiesen sido los del 15-M?"
A lo cual los policías no han respondido, se han dado la vuelta y se han ido por donde habían venido.
Mi padre está hecho un reivindicativo y yo ni me había enterado.
[1] Que con esas condiciones, si me libran de pagar el abono transportes que no para de subir, yo también me hago peregrino.