Cuando yo era joven y lo sabía todo

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Cuando yo era joven y lo sabía todo pensaba que el sistema "democrático" bipartidista español era bueno. Pensaba que la alternancia entre la derecha y la izquierda favorecía al país, y le ayudaba a avanzar.

Pensaba que la izquierda se preocupaba de los temas sociales, de ayudar a la gente, de promover leyes que garantizaban más derechos a todo el mundo, que favorecían a los desfavorecidos, y que daban garantías y estabilidad social. Creía que la derecha entendía de economía, y que en los periodos en los que ellos gobernaban se promulgaban leyes que favorecían la balanza monetaria, que afianzaban el tejido industrial y engrasaban los motores económicos del país.

Y así, consideraba que cuando gobernaba la derecha no se avanzaba en derechos y garantías sociales, y que cuando la izquierda llegaba al poder el crecimiento económico desaceleraba. Pero que gracias a esa alternancia, cada cuatro años España iba dando pasos hacia adelante igual que anda cualquier persona: Cada vez avanzando con una pierna mientras la otra se queda quieta sirviendo de punto de apoyo.

Pero claro, eso era cuando yo era joven y lo sabía todo. Ahora que he crecido y entiendo cada vez menos este mundo sé que los dos partidos que gobiernan España no son más que un hatajo de miserables, cobardes, atrevidos ignorantes, ladrones y chulos de mierda que solo miran por sus propios intereses y los de los amigos que les llenan los bolsillos de billetes cuando nadie mira. Sé que los dos partidos mayoritarios españoles son una herida putrefacta en las piernas del país, causantes de una septicemia que, cada día, infecta más profundamente todos los órganos que hacen que el cuerpo siga vivo.

Y cada día que pasa me cuesta más y más creer que el paciente vaya a conseguir recuperarse, cuando ni siquiera se plantea una cirugía para amputar el miembro gangrenado y regenerar uno sano, cuando la única solución aparente consiste en poner una venda limpia encima de la que ya está empapada de pus y sangre corrupta.