El síndrome del nido

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Odio los domingos.

Puestos en antecedentes, continuemos.

Hace unas cuantas semanas estaba en casa yo solo perdiendo el tiempo por internet [1] tratando de que el domingo pasase lo más rápido posible. Con la sensación en el cuerpo de que se me comían las paredes me fui a la cocina a ponerme un café. Me fijé en que la servilleta que tenemos puesta bajo la aceitera estaba algo sucia ya, y decidí cambiarla. Al mover el plato en el que está puesta vi un par de miguitas de pan, que decidí limpiar. Al hacerlo aparté el bote de los cubiertos de madera y noté que estaba un poco pegajoso...

Dos horas y media más tarde estaba terminando de fregar el suelo, y hasta había reordenado el armario de los desayunos.

"A ver si eso va a ser el síndrome del nido... ¿No estarás embarazado, no?" me preguntó Cattz. Por un momento me imaginé como Arnold Scharzen... Schwar... Sgüar... como el de Conan en Junior, me miré en el espejo, no me vi triponcha y deduje que no era el caso.

Pero hoy me ha vuelto a pasar. He ido a destruir una carta del banco que ya no me hacía falta, he seguido sacando papeles de las estanterías de la habitación de estudio y he acabado moviendo el mueble encimera de dos puestos para pasar la aspiradora por detrás y deshacer la maraña de cables de detrás del ordenador [2]. A ver si va a ser síndrome del nido...

Y he llegado a la conclusión de que, en cierto modo, lo es. Es el "síndrome del (quiero mi propio) nido". Tengo 28 años, estoy terminando un doctorado en electrónica y vivo con mis padres y mi hermano en una casa que no llega a los 70 m2. Comparto dormitorio y habitación de estudio con mi hermano quien, metido de lleno en la carrera, tiene la capacidad de ocupar toda superficie horizontal disponible con pilas de apuntes y tacos de papel. Esto hace que mi espacio personal de trabajo y/o relax acabe reducido al lapdesk [3] para mi portátil que trato de usar en cualquier rincón de la casa donde pueda tener un poco de privacidad, como sentado en la cama o alguna vez en un taburete en la cocina.

Así que por supuesto que tengo un síndrome. El de que necesito un lugar al que llamar mío, en el que no esté  condicionado a que a la media hora de estar allí pueda entrar alguien por la puerta diciéndome "Oye, cámbiate de habitación que aquí tengo que ponerme a trabajar", "Vete a otro lado que me voy a dormir" o lleguen y enciendan la tele para ver el resumen del partido del Real Madrid del día anterior. Un sitio en que un día deje mis cosas de una forma determinada y al día siguiente no me las encuentre totalmente cambiadas de sitio o cubiertas por una capa de folios llenos de fórmulas de termodinámica.

Y supongo que estos arrebatos de limpieza no son más que una forma que tengo de, inconscientemente, tratar de convertir los espacios de la casa en algo un poco más "míos". Si he pasado tres horas de un día festivo esforzándome en ordenarlos, quitarles el polvo y dejarlos bien presentables... será porque son míos y me importan, ¿no?

¿No?

[1] StumbleUpon es el mal, os lo digo yo.
[2] Que hay que ver cómo estaba. Ni hecho a posta, oiga.
[3] Uno como este pero sin parecerme yo en nada a la rubia que lo está usando.

6 comentarios :

Pal dijo...

Claro que son tuyos! Pero vas necesitando tu espacio, es normal.

Si te sirve de consuelo, todo llega.
Lo malo es no saber cuándo, y por eso nos agobiamos.
Pero oye, hazme caso, disfruta de los apuntes de tu hermano y de esos 70mt cuadrados.

Interloper dijo...

Oh, ¿qué alegría verte por aquí! ¡Bienvenida!

Sí, sé que todo llega... Y que tengo que disfrutar de mi familia todo lo que pueda y más. Pero sobre todo después de haber estado unos meses viviendo en Francia por mi cuenta, volver ahora a tener que adaptarse a los ritmos y formas de hacer las cosas que te imponen otros es muy difícil.

Y a ver, en realidad ese sitio donde tengo mi espacio, donde puedo estar a mis anchas y me siento en la gloria ya existe. Está en Tenerife, y es estando con Cattz... Lo que pasa que claro, teniendo que ir a diario al laboratorio a trabajar, no estoy allí ni mucho menos todo lo que querría.

Lady Boheme dijo...

Yo insisto en que si te cansas de limpiar tu casa puedes limpiar la mía... :P Es pequeñita, terminas pronto...

Te entiendo con lo del síndrome del nido, es normal, pero todo llega. Y, cuando llegue, te acordarás de esto y te hará gracia ;) (y echarás de menos cosas de cuando vivías con tus padres...).

¡Besines!

Interloper dijo...

No sé, Lady, la verdad es que cada vez choco más con ellos y últimamente me agobio por cualquier cosa (en cuanto me piden que me cambie de habitación, o me dejan poco sitio en el sofá, o...), y llega un momento que cuesta controlarse para no irse bufando de la habitación.

Y sí, seguro que luego lo echo de menos, pero lo que es hoy por hoy, no veo el momento de irme xD

Er-Murazor dijo...

Es que todo tiene su momento y, como tú dices, después de haber tenido tu espacio propio, volver a compartir con los padres cuesta. A mi me daría un flus si tuviera que volver a vivir con mis padres ahora mismo (y eso que cuando vivía con ellos yo sí que tenía una habitación entera sólo para mi).

Interloper dijo...

Yo trato de pensar eso, que esta situación solo durará hasta que termine la tesis, pero aun así cuesta... Tengo que encontrar alguna solución intermedia mientras tanto xD