Pobre industria cultural

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En el fondo me dan pena. Mantienen un discurso que se cae por su propio peso y, como tal, a medida que se van viendo una y otra vez desbordados por la lógica y la obviedad acaban esgrimiendo "argumentos" cada vez más absurdos, más falaces, hasta acabar cayendo en el sinsentido y la demagogia barata.

Aquellos que intentan mantener el modelo tradicional, aquellos que ven internet no como la gran oportunidad de poner los contenidos culturales al alcance de cualquiera en cualquier lugar sino como un gran monstruo verde dispuesto a comerse sus almas demuestran que no entienden el nuevo mundo en el que viven. Probablemente porque estaban demasiado ocupados mirándose el ombligo. Y si no hacen el pequeño, pequeñisimo esfuerzo de mirar cómo otros están teniendo éxito y ganando dinero con sus propios contenidos gracias a internet (pienso, por ejemplo, en Orsai) están condenados a desaparecer.

Afortunadamente, cada vez hay más voces pidiendo ese cambio. Por cada Alejandro Sanz que compara la propiedad intelectual con los niños con SIDA en África hay un Amador Fernández-Savater que explica la Cena del Miedo. Por cada Gerardo Herrero que equipara a los internautas con traficantes de cocaína [1] hay un Juan Gómez-Jurado razonando que La Piratería no Existe. Y mientras que nuestra ministra, tras el rechazo de la Ley Sinde en el congreso responde a la pregunta de si va a dimitir con un prepotente "Pues no, ¿acaso vas a dimitir tú?", va Alex de la Iglesia, que ha hecho el esfuerzo de buscar una solución de consenso, y dimite por cuestión de principios.

Cada vez que alguien se pronuncia en contra de la ley Sinde los defensores de ésta gritan "¡Pues dame una solución alternativa!". Alguien ha debido olvidar decirles que si cuando les dan esa solución ellos se tapan las orejas y, como niños de cuatro años, empiezan a cantar "¡Lalalala! ¡No te oigo, no te oigo! ¡Internet malo! ¡Ladrones, piratas! ¡Lalalalala!", jamás serán capaces de escuchar esa solución.

De modo que mientras que los unos razonan, explican y son consecuentes con sus principios los otros insultan, hacen demagogia y se muestran prepotentes. Desafortunadamente, es este segundo grupo el que se encuentra respaldado (ya que en parte lo integra) por los mandamases del gobierno. Y así, son incapaces de entender que a cada ley Sinde que se promulgue se le encontrará la forma de rodearla, que lo único que consiguen es hacer la caída un poco más estrepitosa. Porque detrás de todo esto parecen estar olvidando un pequeño pero importante detalle... Y es que al final quienes leemos libros, vemos películas y escuchamos música (pirata u original, igual me da) somos los clientes de los creadores. Y el cliente siempre tiene la razón.

Como bien ha dicho Javier Sanchez:

La naturaleza es sabia y siempre busca el camino más corto. ¿Para qué voy a ensuciarme las manos intentando ver una película pixelada en una web llena de trampas publicitarias o esperando horas para bajármela si pulsando dos botones y en 30 segundos puedo verla con calidad en el dispositivo que yo quiera? Ese día, el día que el servicio oficial proporcione una experiencia mejor que el ofrecido por el no oficial, se habrá acabado la piratería. El problema es que hoy sucede más bien lo contrario y, claro, así nos va.

[1] En serio, ¿ninguno de los que estuvo sentado a la mesa con Alex de la Iglesia ha pensado en demandar a este tipo por injurias y calumnias? Les ha llamado criminales a todos (bueno, en realidad, también al resto de nosotros, internautas)

3 comentarios :

Lady Boheme dijo...

Jolín, qué entrada TAN buena. Me has dejado sin palabras. Bueno, intentaré sacar alguna :P

Estoy completamente de acuerdo contigo. Tengo un e-reader, pero, por principios, mientras me vendan los e-books con sistema de DRM, me niego a comprarlos. Nadie me dice a cuántos amigos les puedo prestar un libro (es que mis libros pueden pasar, fácilmente, por más de 5 manos). Por no hablar del precio... Es que quieren que la gente piratee o qué??

Ángeles González-Sinde me parece una sinvergüenza, una tía que hizo una película malísima, que se mosqueó porque nadie fue a verla y se piensa que es que la piratearon... Claaaro... y ahora paga el pago. Alejandro Sanz me parece un desgraciado. El principal problema del SIDA en África, son las patentes de los medicamentos, que las empresas que los fabrican no quieren ceder, ni reducir su precio... En fin... Aparte, que como dijo Juan Gómez-Jurado, alguien que vive en Miami y no paga impuestos en España, no tiene derecho a exigir al Gobierno (no dijo nombres, pero todos sabemos a quién se refiere).

Vamos, que hay modelos que funcionan. En otros países se prestan e-books en las bibliotecas (que llevan incorporado una aplicación o virus, que los borra a los 15 días), y eso en España es impensable.


Un post buenísimo, sigue así :P

Lady Boheme dijo...

Vaya, al final sí que tenía palabras XDD

Interloper dijo...

Pues sí, al final sí que tenías palabras, y bien dichas! Aunque no te lo creas, Mentiras y Gordas sí tuvo bastante éxito. Costó 2 millones de €, y unos ingresos de 3 millones... Si a todo eso le añades la subvención de un millón que su guionista les dio desde su cargo de Ministra de Educación, el negocio les ha salido redondo.

Lo que está claro es que el entretenimiento cultural está llegando a unos costes totalmente abusivos y la gente, obviamente, no es tonta y trata de conseguirlo de manera más barata. Y mientras no haya un cambio de tendencia en la industria, la cosa va a seguir igual o peor para ellos, por muchas leyes que saquen.